nunca estás, cuando te necesito desapareces en tus profundidades de la vida, si es que tienes. ¿Sentimientos? Jamás. Estás demasiado ocupado con lo tuyo. Pero ahora escribo para poner punto y final a esta historia que empezó y pareció no tener fin, pero que, ahora, el fin lo pongo yo. Estoy cansada, de ti, de tu actitud. No aguanto más. No me quieres, ni me amas. Sólo me necesitas, soy tu necesidad y eso yo no quiero serlo. Quiero ir más allá, sentir el sentimiento que tú no has hecho fluir por mis venas. Y escribo con amor, a veces con rencor o dolor y, ahora, con indiferencia. La misma que la tuya. Ya me da igual, error tras error. No hay solución. Perdóname si algo he hecho mal, pero por el bien de los dos, se acabó.
Categoría: Escritos
mi escapatoria
Mi escapatoria eres tú, pero, si no estás, ¿con quién podré escapar? Te escuché, sé que estuviste allí, ¿por qué no me llamas y me preguntas si estoy bien? Justo al momento de preguntármelo te diré que sí, porque estás allí pero aquí.
Hoy
me voy a tomar las cosas con calma, pues no quiero llegar al estrés extremo. Y es que es un día especial, uno de mis favoritos, pues llueve. Amo la lluvia. Me encanta.
Algún día…
¿Algún día soñaremos nuestros deseos? ¿Algún día desvelaremos nuestras verdades más ocultas? ¿Algún día aquello tan anhelado se hará realidad? ¿Algún día llegará ese algún día? ¿Algún día dejaremos de ser tan miserables? ¿Algún día amaremos de verdad? ¿Algún día dejaremos de dudar? ¿Algún día seremos honestos con nosotros mismos? ¿Algún día dejaremos de cometer errores? ¿Algún día volaremos hacia las montañas? ¿Algún día se dejará de juzgar? ¿Algún día se parará de robar? ¿Algún día tú y yo seremos un nosotros?
Belleza
Belleza que veo donde nadie la ve. Distinta, pero bonita. Y querida, desde mi perspectiva. Las hojas secas rotas, las gotas desechas en primavera. Ese preciso momento cuando el viento cesa y calla. El sol en invierno escondido por culpa del infierno. La madera mojada, las paredes rasgadas. Las uñas mordidas, el pelo enredado. La ropa desencajada, las ojeras. Labios cortados. Miradas tristes y sonrisas apagadas. El arte en las nubes. Personas torpes. Tormentas de madrugada interminables. Palabras vacías. Libros que se releen. Aquellos que se odian, los que no se quieren. Canciones ardientes, música de los noventa. Y felicidad donde no la hay. Saltar charcos. Ponerse un gorro de lana. Autofotos. Y, sobretodo el invierno; mi querido y amado invierno.
(sé) siento
Sé que eres honesto, sensible, humilde, con mirada triste y corazón de buena fe. Tus sentimientos reflejados por tus ojos gritan la realidad -no la verdad-, y yo los puedo interpretar. ¿Acaso me conoces? No, jamás. Soy lo que nunca sabrás, mi yo está escondido detrás de la oscuridad. Me gusta bailar entre las cenizas, cuando las llamas están apagadas y el fuego ya no ilumina los reflejos de nuestro interior. La luna es la única, puede, que sepa quien se añora a cada instante, y yo te añoro. Triste, que no sepas de mi existencia. Y, algún día, espero que te des cuenta de que te quiero. ¿Sabes que sería emocionante? Que me leyeras y que después me respondieras sin responder. Como un mensaje instantáneo, sin contenido. Algo que se pueda deducir, descifrar con un poco de memoria e ilógica. Sin racionalidad, de ahí sale la verdad.
destroza corazones
Destrozo corazones, sólo me limito a mis propias limitaciones. Y lo siento, de verdad, con toda mi alma. Pero cuando hay amor, todo lo otro lo supera, y no puedes aunque quieras evitarlo. Siempre alguien saldrá herido, y otro medio perdido. Aunque haya ganado la batalla, pero es que en una guerra siempre se pierde, nunca se gana. Porque si los dos estáis enamorados, si vuestro sentimiento es leal, fiel, no morirá. Resurgirá entre las cenizas o de la nada. Lo jodido, es que los dos acabáis jodidos, felices, tristes, desechos, triunfando, lo jodido es que los dos sentís por igual, y eso duele, aunque a veces saltes al vuelo; pero siempre aterrizas cayendo de culo al suelo, desarmando tu alma, quedándote más muerto que un muerto. Viviendo con un vacío eterno. Y que bien que tú me lo llenas con una mirada y una sonrisa, entera, que me rehace por segundos y me deshace por largos minutos de mi desgraciada vida.
«Estoy…»
Este es un escrito mío del 2015-2016, cuando tenía entre 15 y 16 años… espero que os guste!!
De piernas cruzadas estaba sentada en la silla naranja de su escritorio, con la cabeza hacia atrás y mirando el techo blanco de su habitación. Las zapatillas cayeron de sus pies estallando contra el suelo, haciendo un leve ruido justo cuando giró todo el cuerpo quedando de cara a la pantalla del ordenador, que permanecía encendido. Sopló cansadamente descruzando las piernas y poniéndose las zapatillas. Se centró en el salvapantallas, tocó una tecla y abrió un documento de Word.
“Estoy…”
Se levantó apresuradamente sin motivo alguno, y como si alguien la estuviera observando a sus espaldas, salió del cuarto dirigiéndose al baño. Después de lavarse la cara se quedó mirando el rostro que se reflejaba en el espejo. Entrecerró los ojos acercándose aún más al cristal. Observó unos grandes y expresivos ojos, semejantes al color del café con leche. Analizó sus cejas, ni pobladas ni despobladas, bien colocadas y perfiladas. Echó un vistazo a su melena castaña, donde de ella caían mechones rubios sin parecer superficiales. Se relamió los labios y sonrió falsamente, dejando ver la dentadura blanca, pequeña y perfecta, que le quedó después de año y medio llevando hierros. Finalmente recorrió todo su cuerpo, desde su arrugada nariz hasta sus pies. Llevaba puesto un pijama gris y negro del Mickey Mouse, que de los tobillos le quedaba corto.
Salió y se sentó otra vez, para seguir escribiendo.
“Estoy cansada de lo mismo, de leerme una historia, ya sea a través del móvil en Wattpad, en papel o descargada desde mi ordenador, y ver como el final siempre tiene que ser el mismo: bonito y feliz donde todo acaba de una manera perfecta. Estoy cansada de leerme tropecientas historias y llegar a la misma conclusión siempre. Porque no es justo, no hay derecho. Me pongo en la piel de los personajes, siento todos sus sentimientos y emociones, muero o revivo con ellos, para después llegar a aquel absurdo final que es demasiado incoherente; ya que todo se basa en equis casualidades con el objetivo de construir y formar un final maravilloso, aunque detrás de toda esta farsa quieran ocultar la maldita verdad. Y aunque sea maldita, prefiero que sea maldita, cruel y dura, que no hipócrita y superficial.
En realidad, estoy indignada hacia ese tema amoroso que acaba saliendo en todas las novelas, escritas con palabras agujereadas y ahogadas, sustituidas por palabras relucientes y vivientes. Puede que la culpa sea mía por caer en las entrañas de esos hechiceros libros que te dejan sin salida, hasta que finalmente, y por arte de magia, se abre de ellos la puertecita nunca hallada anteriormente, que trae la respuesta a esa pregunta que tenías dentro de tu cabecita durante toda la larga lectura.
El problema es que a mí no me sirve la respuesta, porque de ésta surge una pregunta inútil; el porqué. ¿Por qué los escritores hacen eso? ¿Qué intención tienen en hacerte sufrir? Leo tanto que me he acostumbrado a vivir dentro de un mundo inexistente, sumergida en una burbuja flotante ya inexplotable. Porque ya no vivo, sueño. Mi cerebro, de una forma incomprensible, construye ensueños de los cuales no puedo deshacerme ni con una cachetada fuerte en mi cara.”
Control G, documento de Word guardado. Lo cierra y apaga el ordenador.






