No sé qué me pasa, me siento sin ganas. Tal vez necesite sexo, sí, será eso. O amor, también.
Categoría: Escritos
¿?
¿Y por qué se escribe del desamor? Nunca se escribe del amor y, si se hace, se escribe de uno idealizado. ¿Qué será de nosotros? ¿Qué será de nuestra verdad? De los humanos, ¿realmente nos enamoramos? O es todo una ilusión porque, cuando te enamoras sientes como si estuvieras en una ensoñación. Y entonces tu realidad no es tu realidad.
Cambiando de tema, me gustaría saber qué se siente al no sentirse enamorado. Pues me enamoro de cada espectáculo brutal, mínimo detalle esencial.
Calor
La calor me abrasa, es terrible. Miedo tengo a marearme y, caerme al suelo. Un aire corre por mis venas, no quiero que se desprenda. Tomo el agua que mi padre me ofrece. Aquí, en el Garden, el sol se hace grande, inmenso. Me intento concentrar en la música, la que sale de mis auriculares o, observo mi ropa. Voy con un mono granate de florecitas. Me sienta bien. Y veo a las personas pasear, veo a una mujer con el pelo blanco trenzado, una madre con un cochecito, a mi padre. Necesito ir al coche, calor insoportable.
el mundo
El mundo se me desmorona. Te esperaré eternamente, debajo el cielo estrellado, en medio de la oscuridad. Yo y mi destreza. La luna que ilumina mi faceta de niña buena. Ya no sé amar, no me busques. Y aunque te esté esperando prefiero que no vengas, y que si estás, vete. Ahora me estoy queriendo, con mi yo roto, con los trozos esparcidos por el suelo. Que ni encajan, pero me da igual. No es necesario encajar, de hecho, no me da la gana. Porque empieza a llover y es hora de irse. Me gusta quedarme, como siempre. Saborear el tiempo, sentir el viento. Tocar el cielo. Mojarme el pelo, la cara, el cuello y el cuerpo entero. Y no querer parar por algo que se sabe amar con la ausencia de la necesidad, porque eres ese precioso instante en el que la lluvia cesa y la tierra huele a mojado.
orgasmo
Se sentó en una silla con las piernas cruzadas, una encima de otra, notando el tanga blanco de encaje estirado hacia arriba, provocándole una sensación agradable en sus partes más íntimas. Movía su pelvis balanceándola como un columpio, al ritmo de la melodía que sonaba de la radio, y sus manos se agarraban fuertemente a la silla. Después, con los ojos cerrados, sentía el tacto de sus senos y, moviendo la cabeza hacia atrás con sus cerezas erguidas llegaba su momento más esperado, el orgasmo.
«Borrando se aprende»
Y ahora entiendo la frase que decía un profesor de mi instituto: «Borrando se aprende», la entiendo a la perfección, porque lo he sentido y me ha pasado. ¿Vosotros la entendéis?
Echar de menos
Echo en falta un «¿Te vienes a desayunar?», un «¿Nos vemos mañana?» o un «¿Cómo te está yendo?». Echo en falta preguntas que, quizá, jamás sean hechas pues nunca será el momento oportuno, adecuado. Te echo en falta, aunque, en verdad, nunca has estado. Quiero decir, estabas, pero sin estar. No eres de los chicos por los que se preocupan, preguntan con sutileza y cuentan su vida. Eres egocentrigo, te doy lo mismo, no soy tu chica. No valgo la pena, eso me demuestras… Espero, espero a alguien distinto a ti, que sea atento con prudencia y me quiera para amarme y no alejarse más y más de mí. Te echo en falta, amor mío ¿quién serás tú? ¿quién será el indicado?
Cosas de la vida
Y las cosas pueden cambiar, en un abrir y cerrar ya no estás. Me desvanezco, ya no soy ser, y quiero serlo. ¿Vale la pena vivir? Me pregunto, y me cuestiono mientras las lágrimas arrasan mi rostro entero. ¿Qué he hecho? ¿Qué estoy haciendo?








