Categoría: Escritos

  • Perdóname

    Lo siento, no puedes ser sólo un pilar porque todos los otros se han destruido. Ahora, eres mi pilar más importante.

  • Retroceder un paso

    Llorar de impotencia, de rabia, de indignación. Romperse una y otra vez por no estar bien. Por deshinibirse, desvanecerse y dejar de ser.

  • Me va bien

    Qué tiempos aquellos en los que era una niña con la sonrisa puesta a cada segundo. Los tiempos de felicidad pura y no instantánea.

    «¿Cómo va?», me preguntó.

    ¿Qué cómo va?, pensé yo. Pues aquí, reconstruyendo mi alma con el corazón rasgado. Intentando curar las cicatrices y olvidarme del pasado reciente. Que me pensé que las lágrimas ya no saldrían luego de dos años, pero estas mismas, al salir de mis ojos, me dicen lo contrario.

    Sí, papá, soy una inmaudra pero estoy creciendo y esto forma parte de mi crecimiento.

    Sí, papá, no doy la cara, pero, ¿cuántas veces la he dado por gente que ni me ha dado un simple «Gracias»? ¿Cuántas veces me he lanzado al vacío por otros que, jamás, se tirarían por mí?

     

  • Sostenerme

    ¿Y tú qué sabes de la vida? Si no sabes lo que es romperse en un acto de valentía. Y que tus huesos repiqueteen. Y que tu corazón resuene por todo tu cuerpo. Estar lejos pero tan cerca de tu familia y no poder abrazarla. Sostenerte como un pétalo de una rosa a punto de resbalar y caer al suelo. Ser aplastada por las personas y convertirte en pequeña hasta desvanecerte.

    Como cuando en primavera las flores no florecen y el sol se seca. Como cuando en verano que diluvia demasiado y la sequía es inexistente. Como cuando en otoño no llueven hojas, se han disecado en el acto de querer flotar y no poder. Como cuando en invierno hace calor. Porque soy verano mojado, otoño disecado e invierno acalorado. Porque soy sol sin fuego y luna sin luz. Rosa sin pétalos.

    Y me gustaría tantas cosas; volar sin que me rompan al aterrizar y caer de pie. Lo que pasa es que ellos, los humanos, no entienden de valentía y coraje, de estrellarse y levantarse una y otra vez sin que aquellos te acompañen en el camino de la vida. Y es que siempre he estado sola en un mundo lleno de soledad y poca humanidad.

  • A2

    Y cuando estás te quiero, y cuando no estás, te quiero aun más. Porque te pienso, te quiero y luego existo. Después de volar, de quererte y aterrizar sin detenerme, sin estrellarme. Y las mariposas, antes de verte, juegan en mi estómago. Son nervios, es amor. ¿Enamoramiento? Si te lo niego miento. Y cuando te veo, a veces te observo, a veces te beso. Pero siempre surfeo en el cielo entre las nubes. Y me miran, extrañándose. Aun así se quitan del medio y me dejan nadar sin detener mi ilusión. Paz es lo que siento más.

    Y quiéreme en ascendiente des del ayer hasta el hoy. Pero quiérete aun más a ti mismo. Luego ya repartirás amor. Y no seas absurdo que eres único. Bésame mucho, también, sin importar si estoy fría o cálida, si soy demonio o ángel. Si estoy o si soy. Contigo y sin ti. Porque a veces seremos equitativamente, otras tú estarás más que serás o yo seré más que estaré. O por el contrario, al revés. Aun así, será como jugar un ajedrez. Hay veces en las que gana uno y el otro pierde. También los dos ganaremos pero no perderemos. Tampoco quiero decir nunca, ni siempre, ni hasta mañana, ni adiós.

    Y no escuches los rumores, escucha nuestros corazones que palpitan como tambores, al ritmo de nuestras respiraciones.

    Te quiero, amor.

  • No otros, ¿O sí?

    La duda me invade

    y la tristeza ha venido a mi alcance.

    El miedo está presente

    y la oscuridad latente.

    Aun así, no hay quien me detenga,

    soy una guerrera y esto no acabará así.

    Cúmulo de emociones con muchas sensaciones.

    Y preguntas intermitentes,

    sin respuesta.

    Porque el destino está por decidir el qué será de nosotros.

    Y lo sé que no somos de otros, pero,

    ¿y si sí?

  • Pequeños milagros

    Quiero escribir,

    vivir,

    y ser contigo.

    Quiero escribirte,

    deletrearte,

    la poesía más bonita del mundo

    por tu piel.

    Cada lunar de tu cuerpo endulzado,

    encanelado,

    es un milagro.

  • Hoy

    Hoy sí, hoy es el día.

    El día de vivir,

    de lamerse las heridas

    sin lamentarse.

    De decir sí,

    de ignorar aquellos indecentes.

    De quererse,

    y quererlos.

    A ellos,

    a todos.

    Porque se puede,

    porque se debe,

    porque se quiere.

  • Éxtasis

    Hay personas que me desconciertan, que me sacan de mis casillas, que me desencajan. Aun así, sigo mi guerra. Porque nunca termina, porque no se detiene, porque sigue, sin parar. Es un ciclo oculto que continúa.

    Hoy mis ojos no querían abrirse, se pegaron mis pestañas entre ellas, aun así, luego de un largo rato, senté la cabeza y me levanté. Bajé de mi cama poniendo un pie delante del otro. Subí la persiana y entró la luz de golpe por mi ventana. Era un día soleado, y mi alma ya no lloraba. Mi corazón estaba húmedo y no por las lágrimas, sino por el oleaje del amor del día anterior, que sigue presente en mi vida.

    Entonces un desazón entró por mi esófago y mi estómago se removió, quedándose de piedra, siendo pesado. Aquel que hacía tiempo que no me decía nada, lo volvió a hacer. Regresó para jugar mal sus cartas. Esta vez no podría porque desistiría. ¿Qué se creía? El «rompecorazones» se hacía decir.

    Y, luego de asearme, aquella se atrevió a desafiarme, a decirme y describir mi yo interno, afirmando que me conocía. Me sorprendió: ¿Cómo alguien podía conocerme si no lo hacía ni yo misma y si ese alguien ni se conocía a sí mismo?

    Admiraciones que alteraban mi quietud.