Categoría: Escritos

  • Cielo

    ¿Qué sientes?
    Cuando tus labios tocan los míos,
    cuando quieres atacarme
    y haces que vibre entera,
    que vuele.
    Joder, nene,
    toco el cielo.
    ¿Y tú?
    -¿Y tú?-
    ¿Qué pasa por tu cabeza?
    Déjame soñar,
    darte amor
    y amarte.
    Porque, quizás,
    en un mañana ya nada.
    (La nada),
    como mirar el vacío y afirmarse:
    era él el indicado.
    -Era él-.

  • Jamás

    Ya no voy a pedir perdón;
    por ser caos,
    por estar loca
    y por sentir mucho.
    Por ser el error
    -yo-
    que me repito una vez detrás de otra,
    y sin parar.
    No puede ser que por cada cosa que
    diga
    haga
    y sea
    tenga que perdonar(me).

  • Soy la rosa

    Ser rosa marchita,
    una flor bonita,
    pequeñita
    y llena de espinas
    -cicatrices-
    que te llenarán de rasguños.
    (Te dolerán).

  • Seré otra

    Ser inmadura,
    como una fruta
    que no crece
    y se queda ahí,
    pequeña,
    diminuta.
    Llena de zumo aún por salir.
    Disfrútame porque
    luego, quizás,
    ya no seré así
    sino distinta.

  • Sueño de vida

    Me quiero ir a vivir al mar, en una casita de color blanco cerca de la orilla con el sol tocandónos y una borrachera entre nuestras manos -corazones salpicando-. Que sea siempre abril y un atardecer leyéndonos lentamente. Cualquier libro está bien si es a tu lado. Que me pintes, la piel. Y me cuides el alma como yo a ti. Y sentir mucho, y vivir. Si nos ven los demás -los otros, los restantes- que sea para envidiarnos.

  • Mediodía

    Vaya mediodía más bonito. El sol brillaba y mi corazón palpitaba mientras tus palabras se agalopaban en mi mente, creando la realidad -pura y dura-. Me dolió y a la vez me armó. Porque eres paz, luz y amor. Me gusta porque nuestra relación es real y tu boca dice verdades como cascadas.
    Joder, que quieres ir un paso más allá. Y eso es precioso.
    Te amo.

  • Desvanecerse

    Intentando desconectar y reconectando con el pasado, con aquello que fluía en mi vida -mi forma de ser- y yo viva. Fueron instantes bonitos, no tan rotos, no tan cojos. Si lo comparo con el ahora, si comparo mi yo de ayer con el de hoy siento que muero en el intento. Porque sí, porque ya no puedo. Porque me arrastro por el suelo introduciéndome en el caos (el mío). Y quiero volar y fluir y vivir. Ya no hay manera de sonreír, de salir del bucle, del vacío y de lo sucio. Hay infinidad de rutina en mi día a día, un hueco en mi pecho y malas decisiones. Si me tomara tres copas de vino tinto con un poco de felicidad de compañía, quizás, y sólo quizás, sería más vida que muerte.
    ¿Me viste las ojeras? ¿Sentiste mi caminar? ¿Y mi palpitar? Que las entrañas están marchitadas y que el sol ya no brilla -ya no brilla-.