Todo -lo nuestro- se ha quedado a medias y yo rota;
a palabras,
a balazos
y sin abrazos
cayendo por mil acantilados en bucle.
Categoría: Escritos
Lo nuestro
Corazones
Tengo cinco sobres y medio aquí guardados (en mi corazón). Y me duelen porque no los has leído, porque siento y no lo puedo transmitir (a ti). Porque son para cuando ya no estés, para cuando te hayas ido.
Tú y yo en un nosotros
Ayer anoche fue duro;
un sentimiento lleno de
amor, miedo y nostalgia anticipada.
Lloré de dolor y pena por si un día ya no estás aquí.
Sí nene,
sí nena.
Somos, ahora, dos en uno.
Y cuando me miro en el espejo te veo a ti;
un milagro.
Una canción llena de ilusiones y vida.
Pero la realidad a veces llega oculta en una sonrisa que te hace un jaque mate,
y mata.Reivindicación
Fue curioso el suceso, la conversación. «Tienes que ser extrovertida», una frase que salió de su boca escopeteándome. Como si eso pudiese escogerse.
Estoy cansada de la situación.
A mí me gusta como soy, y cada vez más. Porque me entretengo con mis pieles, líos y sensaciones llenas de caos. De realidad, de ser.
Soy única.
Con eso me basta.Timidez
Pues sí, que habrá y hay mucha gente a la que le es fácil esto, este mundo. Pero hay otras personas que no. Que no se adaptan o, que la vida les desencaja constantmente.
Se derraman en sufrimiento porque son desarmadas moralmente. Y la culpa no la tienen esas personas por ser así, sino como está formada esta sociedad que no tiene ninguna cabida.
Y luego tienen que ir a terapia para trabajar la autoestima y las habilidades (sociales). Pero es que estamos en constante movimiento, y nada pasa y todo cambia. Y es absurdo armarte de valor en este bucle sin salida. Porque el problema no son ellos, sino los demás. El problema real radica fuera. Allá.
Y duele y llena de frustración. Y luego, las personas -ajenas- las miran con curiosidad concluyendo que son raras. Pero es que la rareza no es mala ni buena pero apesta. Almenos hasta donde yo sé.
Es que nos han educado para vivir en sociedad, para caer bien, para ser buenos en algo. Luego, de tanto no sacamos nada provechoso. Todo es en vano.
Vamos tirando como podemos ¿O como quieren que tiremos? Es decir, ¿Caminamos como burros sin cabeza o somos los burros personificados?
Sinceramente, me repela el mundo y no me resbala nada. Antes estaba asustada y ahora voy forjándome, construyéndome pieza por pieza siendo cada día una mejoría. Qué absurdo ¿No?
Y yo digo que quien no se destruye no se construye.Yo, siempre
Yo muchas veces,
por no decir la mayoría.
Hay momentos que son bonitos,
pero hay milésimas de segundo
donde un ser -humano-
se rompe en pedazos.
Y duele.
Duele no ser escuchado,
no ser respetado.
No ser.
Por nada,
ni por nadie.
¿Me entendéis?Cuadro invernal
Me sentía nerviosa, demasiado. Mi corazón acelerado y mi cuerpo temblando aunque mi apariencia parecía calmada. Y caminaba con la música agalopando mis oídos. Sentía, y quería dejar de hacerlo pero no podía. Así que seguí mi rumbo. Las palpitaciones aumentaban y mi cerebro se bloqueaba. «Qué miedo, qué miedo» pensaba mientras buscaba el número en la pared. Y al entrar, al subir y al sentarme me entró una serenidad y una paz anormal. Llegó tarde, me sentí mal. Leí unas cuantas páginas para despejarme. Y luego me sentía peor de lo mal que ya estaba. Me rechazó, aquella señora de pelo rubio, asustada e insegura, me sacó de allí con palabras. Que eran balas disparadas a mi interior provocando un colapso a todo color. Me convertí en una mujer en blanco y negro al salir de allá. Y bajando y bajando y, bueno, hundiéndome en la decepción encontrándome con la tristeza, me quedé pasmada. El tiempo, por un instante, se detuvo.
«Ya tengo otra historia que contar», pienso ahora, después de escribir el texto.
Pero es que la vida me abruma con su frío, con su forma helada de abrazarte y quebrantarte. Y duele, joder si duele.Sentir(me)
Me siento como un silencio apagado, oculto entre las sombras. Y cuando esta tarde he caminado por las calles de la ciudad, estas, se burlaban de mí. La señora también, y el mundo. Era y es todo tan complejo y a la vez tan simple. Como soplar y sentirse espeso, abrumado, lleno de dolor.
