Categoría: Escritos

  • Universo

    Me quedo sin palabras, todas ellas se escapan de mi mente. Tengo muchas cosas por hacer y no hago nada, me quedo mirando por mi ventana; el cielo grisáceo, los árboles verdes y en la profundidad, bloques de edificios. Tengo la sonrisa rota. Necesito ser amada. Y escribo para que alguien me lea, pero ese alguien no está. Nunca.

    Esta noche he soñado contigo ¿te lo puedes creer? ¿Cuántas veces te soñaré? ¿Cuántas veces te he soñado ya? ¿Cuándo dejaré de soñarte? Si es que te tengo en mi alma incrustrado, y eso no es justo.

    Estabas tú, cogido de la mano con tu novia. Ella lloraba justo cuando decías que la querías pero me mirabas a mí. Chica, estás con él pero me ama a mí, y la tortura que tengo que vivir. Supongo que la primera vez que nos miramos a los ojos, me secuestraste con el alma desnuda y, ahora, me tienes en tu corazón para siempre. Y siempre dura una eternidad infinita. Rara vez, esta, la que te recuerdo sin dolor, ya no me dueles. Pero la cicatriz que tenía en mi corazón, sigue rota, sin ser reconstruida. ¿Alguien tendrá el suficiente valor de repararmelo?

    Y así pasa mi tiempo, pensando en ti.

  • sonríe

    ¿A veces no te pasa que te sientes en la soledad aunque sepas que hay alguien a tu lado? Pero en este momento no está, y entonces te hundes en la profundidad del océano, llorando amargas lágrimas, aquellas que se quedan atragantadas en tu esófago, provocando pinchazos en tu intestino. Pues, yo me siento así. Siento que me alejo de las personas, o tal vez sean ellas las que se alejan. Me siento como una alienígena, la cual no encaja en esta sociedad. Observo como las personas no me miran, como me tienen envidia, o sienten odio por mí. Lo veo en sus rostros, sus ojos profundos demostrando aquello más oscuro.

    Necesito a alguien que esté conmigo, que pueda sentirlo, que encaje con mi puzzle desordenado y, estropeado. Alguien que me bese las cicatrices, que grite a los cuatro vientos que me quiere, para drogarnos juntos de risas endulzadas.

    Observo mi rostro en el espejo, mis ojos marrones dilatados, acompañando mis ojeras profundas y feas. Mis pestañas largas, mis cejas perfiladas. Mi nariz redonda, mis labios carnosos y mis dientes pequeños. Mi sonrisa, que a veces se asoma a sonreír un cuarto de segundo o, a veces, quince segundos.

    Aquellos, eran tiempos distintos que se han quedado muy atrás, en un pasado lejano donde yo sentía pura felicidad. Pero, ahora, todo ha cambiado, es diferente.

  • Entonces

    Entonces te vas, te alejas. Tal vez ya no me quieres en tu vida ¿por qué? ¿Qué es lo que te he hecho? Quizá soy yo, mi forma de ser, mi persona. Mi mente, un caos uniforme. Mi vida, un desastre con las flores marchitadas, todos los pétalos decaidos. ¿Qué es lo que pasa?

    Y, sin querer, me sigo cuestionando, ¿el qué? Tiemblo, mi cuerpo no es mi cuerpo, soy otro ser, fantástico o demasiado real. El problema es que lo siento, en mi pecho, que late fuertememte. ¿Qué me ocurre? Mi pensamiento se oculta entre las nubes, dejándose caer precipitadamente hasta el vacío.

  • Estoy ausente

    Estoy sentada en una silla, en medio de la biblioteca, saltándome filosofia. Y después, sé que no iré a literatura catalana ni a francés. ¿Por qué me quedo en la distancia? Observo desde le lejanía a las personas, como actuan, que hacen. Yo soy distinta, anatomia inhumana. Vivo en soledad, pues nadie quiere acompañarme en mis días de lluvia, y mucho menos en los soleados.

  • frustrada

    Me siento frustrada, pues mis textos no alcanzan la profundidad que les quisiera dar. ¿Qué es lo que debo escribir? ¿Cómo? ¿Que sentido darles? A veces no hay de qué escribir, simplemente no salen las palabras, no sale aquel toque que les quisieras dar. Y no se trata de si tengo inspiración o no, se trata de constancia, de trabajar duro día tras día, de no dejar de escribir. Perseverancia.

  • Sonido

    Se quedó balanceándose al compás de la música, mientras escuchaba aquella melodia tan amarga.

  • sobrevivir

    No tengo nada de qué escribir, pues no estoy enamorada y mis sentimientos no salen al exterior. Por lo tanto, mis palabras se quedan buceando, buscando aquello arriesgado. Todo el amor, me lo guardo para mí. No quiero ser una egoísta, pero necesito quererme. ¿Y tal vez alguien me querrá? En la eternidad del amor sincero. ¿Y cómo es? Nunca lo he experimentado. ¿Por qué siempre me quedo hablando con mi conciencia? Ella me quiere en la inercia, para que caiga al vacío y me muera de una vez. Pero yo quiero sobrevivir, danzar por la vida, dejándome llevar al vuelo de los pájaros.

  • adolescencia

    Lloro en soledad, pues recuerdo mi pasado. No sabía querer, ni quererme, ni aceptaba ser querida. No lo sentía. Estaba muerta en vida. Me sumergí en una depresión profunda. Maldita adolescencia, y aun no he salido de ella. ¿Qué tenemos los adolescentes que sufrimos tanto? Somos demasiado vulnerables, nos afecta absolutamente todo.

  • suspiro

    Y, suspiro, pensando en ti. Veo parpadear el cursor, impaciente, gritándome que te escriba, una poesía. Vida mía, quiéreme.

    Hay veces en las que me siento absorta de la vida, sintiéndome lejana, ajena a todo. Y entonces me pongo a pensar, pero ¿el qué? Pienso que quiero ser, y estar cerca de mí. Amar cada parte de mi cuerpo, sentirme viva. Pero los días van pasando, como las hojas de los árboles que se deslizan, juguetonas, corriendo por el viento.

    En esta primavera tengo frío, mi piel se eriza y tú no estás aquí para abrazarme. Acurrucarme entre tus brazos quiero yo, aunque, todo lo que quiero se desvanece o desde un principio ni aparece.

    Cierro los ojos, escucho mis pensamientos palpitar al compás de mi corazón partido. Sé que yo no soy la niña de tus ojos. Esta vez no lloraré, pues ya estoy acostumbrada a los amores no correspondidos.

    Quería que me deletrearas cada palabra por toda mi piel, acariciándola con tus labios, haciéndome estremecer. Pero otra vez me siento en un amanecer sin dueño, perdido entre mis lágrimas más oscuras.