Autor: perezitablog

  • Y,

    me suicido entre palabras. Cuchillo en mis almas, divididas, desgarradas. Corazones desgastados. Las flores están ensangrentadas, la otra noche fui a verlas. Dolor se desprendía de ellas. El cielo, estrellado, me acompañaba en la soledad y me llamaba por mi nombre, revelando mi identidad. Será verdad, ésta es la mía.

    Déjame volar, quiero volver a llorar.

    Déjame cantar, quiero volver a llorar.

    Déjame saltar, ya no quiero más suicidio, ni almas rotas, ni pastillas divididas. Ya no quiero más dolor, malhumor, malas rachas. Ya no quiero corazones estancados en la profundidad de las rocas.

    Quiero, bailar, chillar, interpretar, escribir, desistir, resistir, conjugar, amar. Brillar hacia dentro, no quiero hacerlo hacia el exterior, pues no me interesa. Todo es incerteza, poca credibilidad.

  • Prólogo de Otoño Nevado

    Querían teñirse, no anhelarse, amarse.

    Querían destruirse, odiarse; hundirse. Besarse, quererse carnalmente, hasta llegar a la fuerza mental.

    Era amor, y desamor. Luchar, morir, y a veces ganar.

    Si se hubiesen querido antes, no sería tan tarde; para reempezar, para cortar el sentimiento que ya andó su curso -ardiendo, rompiendo con todo-, el sufrimiento.

    Si se hubiesen querido antes, ya no habrían vivido.

     

    Éste es el prólogo de Otoño Nevado, segunda parte de Café Frío. Pasaros por mi Wattpad donde mi usuario es «perezita».

  • ya no florecen las flores

    Rasgo las pieles de los que me queman, hoy el cielo vacío está, como mi alma, y dejo latir mi corazón al compás de las copas de lo árboles, que no se mueven. Intactas. No tienen hojas, se han vuelto amargas, como mis palabras que no sacian de mis marcas. Cicatrices encarceladas. Ya no nado, ni me sumerjo en la profundidad de la tierra, pues de ella ya no florecen las flores. Al contrario, se marchitan, ninguna se transforma en mariquita.

  • Universo

    Sólo quiero estirarme en el pasto verde, esta noche desoladora que desgarra mi alma, a tu lado y que me cojas la mano. Te necesito, quiero que sacies todas mis penas con, simplemente, besarme. ¿Habrá alguien en este mundo que me quiera? Pero de verdad, no como en las películas que todo es una maldita mentira, que se cree la mayoría de gente.

  • Quería,

    quería que le brotaran de sus ojos océanos, los más inmensos. Quería que navegaran por el rostro entero, rápidamente, tocando cada fibra sensible de su ser. Quería que saltaran como cascadas, cansadas ya de aquella explosión que había en ella. Quería que gritaran, cantaran, hablaran y bailaran. Quería que la llenaran. Quería que la liberaran, pero un bucle de suciedad incrustada en su pecho se lo impidió, y ella, quería. Y no podía. Maldito cielo, maldito infierno; hechiceros de un universo, encadenado por sentirse enamorado. Pero ella, quería llorar de felicidad, una vez más.

  • quisiera

    Quisiera poesía para ser alegría,

    mísera

    Quisiera un buen día para alargar la pena,

    mía eres, queridísima amada,

    cicatriz destrozada

    Hundida en el juego de la actriz desvestida,

    sin alma en vida

    Quisiera regresar, llorar de maldad,

    de incredulidad

    Inocencia pura que se arregla,

    falsas sonrisas; de nostalgia pura

    Quisiera llenar mi corazón de paz,

    una conformidad de risa;

    estallada sin prisa

    Quisiera pausarme, reanudarme,

    volverme y, verte

    Quisiera quererte o dejarte ir,

    ser cuerpo en ti

    Quisiera morir, para revivir,

    marchitarme como una flor

    en un mar de melancolía

    Y quisiera tanto, que me naufrago,

    en la deriva

    Porque escribo en declive,

    palabras fugadas

    Y, cristal de llantos

    Sueños enternecidos,

    te quiero tanto, mi yo pasado

    Que quisiera por haberme querido,

    que te quisieras otra vez

    Con la certeza, amiga mía,

    tal vez

  • otra vez

    Te añoro en lo más profundo de mi ser. No quiero escribir pensando en ti y, aún así, tengo unas cuantas hojas con intención de llenarlas todas. Y no es que me falten palabras, tampoco que me sobren; tengo que encontrar las exactas, para que describan, calcadamente, mi horror más despreciado…, el olor a amor, porque detrás desprende el pudor del dolor.

    Ésta vez me estoy queriendo, y poco a poco me encuentro. Pero sigo teniendo miedo del destino que se interpuso entre tú y yo. Porque el universo fue el que hizo que nuestras almas se estrellaran. Y nosotros, que tenemos pies, tenemos que acercarnos, recortando la distancia de este hilo deshilachado.

    No entiendo porqué esta noche tan poética estoy, desordenando las palabras, no haciendo frases sino rimas mal sonantes.

    Y miro por la ventana, y suerte si algo veo, porque detrás invisible todo es, excepto si observo la panorámica desde mi prisma abatido de sueños. Ilusiones, deseos. ¿Qué más quiero? ¿De verdad te necesito? ¿O sólo es un espejismo sin sufijo?

    Mi verano se acaba -y le doy propiedad, moldeándolo, porque es en el que más me he amado- y tú no estás presente. No lo has estado. Y no me deprimo, ya no hay llanto. Solamente mi sonrisa rota, mis ojos averiados. No quiero hablar de mi alma, tampoco de mi ser interno. ¿Pero qué estoy diciendo? Si es lo que escribo a cada tiempo, por cada viento, gritado y soplado; para que se alejara por el mismo recorrido que recorrió.

    Y quiero bailar, pero ya no sé, porque mi corazón ya no late a las pulsaciones de tu canción.

    Sé que no estoy, que inexistentemente soy. Pero no te necesito, y aunque contigo feliz era -todo gracias a ti- vuelvo a decaer, desvaneciéndome en la profundidad del ayer. ¿No ves mis ojos rojos? ¿No ves mi sonrisa falsa, como llora a carcajadas? ¿No escuchas mi corazón? Ya no late. ¿No observas mi cuerpo, inerte?

    Que ya no vivo, querido. He perdido.

     

    30 de agosto, 2016

    00:31 h

  • balazos estallando

    Balazo clavado en un pedazito de mi corazón quebrantado, y aunque simplemente se haya incrustado en uno de ellos, ha venido envenenado, contagiando a todos los restantes. Y ahora me he enamorado, dejando mi cuerpo muy ilusionado. Mis venas se deslizan como las olas, que chocan contra la roca, intentando acariciarla, querer convertirla en un tejido lleno de delicadeza, borrando el dolor, sellando una canción eterna de amor. Afinando las notas, para cuando suenen, que la voz escuchada sea dulce y no áspera.

    Ámalo, otra opción no hay ¿o sí?

    Lo que no comprendo es porqué me pongo a escribir los últimos días de verano, y no los primeros. Será que he llegado a mis finales cosechas, y he podido concluir aquellos temas. ¿Sabes de los cuáles te hablo? De todas las dudas que me surgieron sólo la primera vez de verte. Aún te recuerdo, y también aquel momento. Qué rápido pasan los días, fugados en el tiempo. Y nosotros -tú y yo- perdiéndolos.

    Que estoy en la ilusión, buena estación, y que no quiero detenerla porque sé que la caída será de prisa, tanto, que el golpe me romperá otra vez. Pero yo pregunto ¿una vez que ya se es roto, se puede volver a romper? Lo tengo tan inculcado que digo un SÍ a ciencia cierta. La mía claro, la que sin querer estudio cada vez que me pongo a escribirte cartas, sabiendo que nunca llegarán al remitente.

     

    30 de agosto, 2016

    01:02 h

  • Amor

    Por amor al arte,

    te deseo mis mil y una mentiras

    que nunca fueron dichas.

    Bailarás sobre mis fichas

    como un loco enamorado

    sin saber, ni querer, ser despreciado.

    Y lucharás, pero ya no estarás,

    déjame decirte que eres un juego,

    echado hacia atrás.

  • últimamente

    Últimamente llego tarde a todos los sitios. Será porque me quedo tomando una taza de té, o café, o porque pienso demasiado en tu mirada.

  • Soledad

    A mi no me dicen buenos días,

    ni me preguntan como estoy.

    No me regalan una sonrisa,

    tampoco comparten un comentario.

    Ni siquiera me miran,

    no me alavan, no me desprecian; 

    soy invisible, como si no existiera.

    Pero ya me he acostumbrado,

    a la soledad, a mi soledad.

  • camino

    No tienes porqué mirar atrás en el pasado, pero a mí me mata cada vez que lo recuerdo.

    Y espero impaciente, no sé el qué. Necesito a alguien que esté a mi lado, apoyándome, haciéndome sentir bien. Todo es una maldita mierda. ¿Qué culpa tengo yo? Tal vez me ha tocado sobrevivir. Quizás son tonterías, pero duelen. Estoy sola, o casi. Hay gente que es amable conmigo, pero muy poca. Esa gente es la que vale la pena.

  • hormigueo

    Siento, un hormigueo

    en mi interior cuando te veo

    Y me deja sin respiración

    invadiendo mi inspiración

    Mi corazón explota

     y mi alma expira

    vacía de ira

  • alma danzante

    Siempre es demasiado tarde,

    mi alma rota arde

    dejándose llevar a la corriente

    del viento inerte

    Bésame en los labios,

    lloraré largos llantos

    Quiero una noche de verano

    ya que todo quedó en vano

    Pétalos dorados,

    labios sonrosados

    No lo niegues, tus miradas me matan

    cógeme en brazos,

    quítame la ropa

    y bésame en los labios.

  • Universo

    Me quedo sin palabras, todas ellas se escapan de mi mente. Tengo muchas cosas por hacer y no hago nada, me quedo mirando por mi ventana; el cielo grisáceo, los árboles verdes y en la profundidad, bloques de edificios. Tengo la sonrisa rota. Necesito ser amada. Y escribo para que alguien me lea, pero ese alguien no está. Nunca.

    Esta noche he soñado contigo ¿te lo puedes creer? ¿Cuántas veces te soñaré? ¿Cuántas veces te he soñado ya? ¿Cuándo dejaré de soñarte? Si es que te tengo en mi alma incrustrado, y eso no es justo.

    Estabas tú, cogido de la mano con tu novia. Ella lloraba justo cuando decías que la querías pero me mirabas a mí. Chica, estás con él pero me ama a mí, y la tortura que tengo que vivir. Supongo que la primera vez que nos miramos a los ojos, me secuestraste con el alma desnuda y, ahora, me tienes en tu corazón para siempre. Y siempre dura una eternidad infinita. Rara vez, esta, la que te recuerdo sin dolor, ya no me dueles. Pero la cicatriz que tenía en mi corazón, sigue rota, sin ser reconstruida. ¿Alguien tendrá el suficiente valor de repararmelo?

    Y así pasa mi tiempo, pensando en ti.

  • sonríe

    ¿A veces no te pasa que te sientes en la soledad aunque sepas que hay alguien a tu lado? Pero en este momento no está, y entonces te hundes en la profundidad del océano, llorando amargas lágrimas, aquellas que se quedan atragantadas en tu esófago, provocando pinchazos en tu intestino. Pues, yo me siento así. Siento que me alejo de las personas, o tal vez sean ellas las que se alejan. Me siento como una alienígena, la cual no encaja en esta sociedad. Observo como las personas no me miran, como me tienen envidia, o sienten odio por mí. Lo veo en sus rostros, sus ojos profundos demostrando aquello más oscuro.

    Necesito a alguien que esté conmigo, que pueda sentirlo, que encaje con mi puzzle desordenado y, estropeado. Alguien que me bese las cicatrices, que grite a los cuatro vientos que me quiere, para drogarnos juntos de risas endulzadas.

    Observo mi rostro en el espejo, mis ojos marrones dilatados, acompañando mis ojeras profundas y feas. Mis pestañas largas, mis cejas perfiladas. Mi nariz redonda, mis labios carnosos y mis dientes pequeños. Mi sonrisa, que a veces se asoma a sonreír un cuarto de segundo o, a veces, quince segundos.

    Aquellos, eran tiempos distintos que se han quedado muy atrás, en un pasado lejano donde yo sentía pura felicidad. Pero, ahora, todo ha cambiado, es diferente.

  • Entonces

    Entonces te vas, te alejas. Tal vez ya no me quieres en tu vida ¿por qué? ¿Qué es lo que te he hecho? Quizá soy yo, mi forma de ser, mi persona. Mi mente, un caos uniforme. Mi vida, un desastre con las flores marchitadas, todos los pétalos decaidos. ¿Qué es lo que pasa?

    Y, sin querer, me sigo cuestionando, ¿el qué? Tiemblo, mi cuerpo no es mi cuerpo, soy otro ser, fantástico o demasiado real. El problema es que lo siento, en mi pecho, que late fuertememte. ¿Qué me ocurre? Mi pensamiento se oculta entre las nubes, dejándose caer precipitadamente hasta el vacío.

  • Estoy ausente

    Estoy sentada en una silla, en medio de la biblioteca, saltándome filosofia. Y después, sé que no iré a literatura catalana ni a francés. ¿Por qué me quedo en la distancia? Observo desde le lejanía a las personas, como actuan, que hacen. Yo soy distinta, anatomia inhumana. Vivo en soledad, pues nadie quiere acompañarme en mis días de lluvia, y mucho menos en los soleados.

  • frustrada

    Me siento frustrada, pues mis textos no alcanzan la profundidad que les quisiera dar. ¿Qué es lo que debo escribir? ¿Cómo? ¿Que sentido darles? A veces no hay de qué escribir, simplemente no salen las palabras, no sale aquel toque que les quisieras dar. Y no se trata de si tengo inspiración o no, se trata de constancia, de trabajar duro día tras día, de no dejar de escribir. Perseverancia.

  • Sonido

    Se quedó balanceándose al compás de la música, mientras escuchaba aquella melodia tan amarga.

  • sobrevivir

    No tengo nada de qué escribir, pues no estoy enamorada y mis sentimientos no salen al exterior. Por lo tanto, mis palabras se quedan buceando, buscando aquello arriesgado. Todo el amor, me lo guardo para mí. No quiero ser una egoísta, pero necesito quererme. ¿Y tal vez alguien me querrá? En la eternidad del amor sincero. ¿Y cómo es? Nunca lo he experimentado. ¿Por qué siempre me quedo hablando con mi conciencia? Ella me quiere en la inercia, para que caiga al vacío y me muera de una vez. Pero yo quiero sobrevivir, danzar por la vida, dejándome llevar al vuelo de los pájaros.

  • adolescencia

    Lloro en soledad, pues recuerdo mi pasado. No sabía querer, ni quererme, ni aceptaba ser querida. No lo sentía. Estaba muerta en vida. Me sumergí en una depresión profunda. Maldita adolescencia, y aun no he salido de ella. ¿Qué tenemos los adolescentes que sufrimos tanto? Somos demasiado vulnerables, nos afecta absolutamente todo.

  • suspiro

    Y, suspiro, pensando en ti. Veo parpadear el cursor, impaciente, gritándome que te escriba, una poesía. Vida mía, quiéreme.

    Hay veces en las que me siento absorta de la vida, sintiéndome lejana, ajena a todo. Y entonces me pongo a pensar, pero ¿el qué? Pienso que quiero ser, y estar cerca de mí. Amar cada parte de mi cuerpo, sentirme viva. Pero los días van pasando, como las hojas de los árboles que se deslizan, juguetonas, corriendo por el viento.

    En esta primavera tengo frío, mi piel se eriza y tú no estás aquí para abrazarme. Acurrucarme entre tus brazos quiero yo, aunque, todo lo que quiero se desvanece o desde un principio ni aparece.

    Cierro los ojos, escucho mis pensamientos palpitar al compás de mi corazón partido. Sé que yo no soy la niña de tus ojos. Esta vez no lloraré, pues ya estoy acostumbrada a los amores no correspondidos.

    Quería que me deletrearas cada palabra por toda mi piel, acariciándola con tus labios, haciéndome estremecer. Pero otra vez me siento en un amanecer sin dueño, perdido entre mis lágrimas más oscuras.

  • quiero

    Y entonces me invitas a leer un texto tuyo, una mezcla entre dulce y amargo sabor. ¿Qué sabrás tú de mí? Creo que estoy empezando a sentirte. Dentro de mi cuerpo la sangre corre demasiado deprisa, rompiendo como las olas. Y soy lluvia, estoy llena de gotas, quebrantables, que se difuminan en mis pupilas. Y quiero llorar, sacar hacia fuera mi angustia. Sería bonito que escribieras para mí, pero no es así… Sería bonito escribirte, escribirnos. Pero caigo del cielo, y viendo la realidad me estampo contra la pared. Nunca, jamás, he tenido un amor correspondido. Soy joven, lo sé, y me queda mucho por vivir. ¿Y si se acaba el mundo mañana? ¿Que sería de nosotros? Que no somos, pero estaría brutal serlo. Y es que hablamos el mismo idioma. Tal vez tú no te des cuenta. Simplemente me ves como una amiga, o conocida. Ya no sé. Quiero arriesgarme, correr el riesgo y lanzarme.

    28 de Abril, 2017

  • soy

    Soy una chica normal, no sé qué ves en mí. Soy de las que siempre tiene su vida hecha un caos. Soy desastre, mar y tierra. ¿Por qué me miras? ¿Estaré soñando? Quizá no te hayas dado ni cuenta de mi existencia. Sólo decirte, si es que lees esto, que seas muy feliz, sin mí. Y es que te haré sufrir. No soy de las que cuenta sus dolores, ni tampoco sus alegrías. Soy introvertida y todo lo que siento lo escribo.

  • Días primaverales

    Estos días primaverales ya no lloro, mis lágrimas, las que antes bajaban por mis mejillas, se han ido por un tiempo, largo, o quizás corto.

    Estos días son mis mejores días. Me siento querida y amada, por mi, por mis seres queridos.

    Ya no sueño, tampoco vuelo, pues mis pies ya tocan el suelo.

    Ahora el sol, con su brillantez, me persigue y yo dejo que me guíe. Mis sentimientos están nulos, pues no estoy enamorada. Sólo me enamoro del paisaje, de fotografías, cuadros y palabras. A veces de alguna historia lejana.

     

    Dj, 13 de Abril

  • sentido equitativo

    Siempre escribo por las noches, hay de ellas que en sentido figurado, porque las palabras fluyen por mis neuronas, mientras corren por mis venas, haciendo que mi corazón no se quede tan muerto.

    Explícame cómo se vive, enséñame a no morirme. Quiero ser feliz, y nunca lo consigo. ¿Qué tienes para mí? Ofréceme aquello que tengas, necesito volver a sentir. Esta chiquilla lo necesita ¿comprendes?

    Y no me digas que me cuide, que me valore, que me quiera o que no le dé tanta importancia a todo. No puedo, simplemente, dejarlo en un estado neutral de mi vida. ¡Porque es inexistente! ¿Entiendes? Perdóname, no quiero ya más chillarte, pero mis pulmones necesitan respirarte, por eso quiero hacerte reaccionar. Para que me abraces.

    Sacio mis penas y delirios escribiendo, pero no es suficiente, nunca lo es. ¿Por qué nunca me crees? Yo siempre te perseguiré, mi ánima presente estará en tu ser. Perdóname otra vez, por ser tan cabezona. Por dejarme llevar, mis impulsos son mi condición gravitacional más errónea. Y es lo que hay, que necesito beber para explotar. Mi problema es que soy pobre, y aunque viva en un reino idealizado, nunca así saciaré mis penas. Perdóname, esta vez, por ser tan poco cuerda.

     

    30 de agosto, 2016

    00:41 h

  • Septiembre

    Camino descalza por la casa mientras pienso qué escribirte, y cojo dos hojas en blanco para herirme. Dejo soltar balazos, me disparaste, fue un disparate, me estrellaste.

    Eres un sastre, desorientándome las palabras, sanándolas con tus versos enteros, completos. No sé como podré compensarte, tal vez besarte. Me ausento, ya no me veo. Respiro tu aliento, muero. Y sonrío, porque tú sonríes, porque se me escapa sin querer, tú eres el culpable al hacer mis sueños renacer.

    Me he enamorado de tu ser, que en cada amanecer vuelvo a caer. Eres puro veneno, no el que envenena, sino el que enferma hasta sanar mi alma. Déjate amar, déjame que te ame, ámame.

    No me des alas, si después vas a cortármelas, lo siento, no quiero sufrir más.

    Llantos sordos, sinceros en todos los inviernos, muertos, como anhelos nunca conseguidos. Te necesito aquí a mi lado, para poder revivir. No me odies, ahora que estoy empezando a sentir, dentro de mí, que estás aquí, aunque sea solo ausencia.

    Perdóname, no quiero fingir más, voy a luchar, no sé cómo, no sé nada de amar. Y es que el miedo oscurece mi persona interna, entiéndeme.

    Te he soñado tantas veces, perdóname otra vez. Y es que no se puede elegir, excepto el huir. Una cobarde fui, pero ¿qué? ¿Me dejarías otra oportunidad?

    Me gustaría leer tus versos, que me los cantes a besos.

     

    16 de septiembre

  • Y bésame,

    en la comisura de mis tiernos labios ¿tal vez?

    Te escribiré poesía, sellándola por todo tu cuerpo, gélido; que sé que antes no tuviste el suficiente sentido como para amar, y aunque no lo necesites, lo querrás.

    Y yo te haré la locura, deshaciéndote de la cordura; desvistiéndote.

    Tiernos besos, segura estoy, quiérete, quiéreme.

    Necesito que me leas, que estés presente mientras mis lágrimas rueden por mis mejillas heladas. Durante mis tiempos más inciertos, aquellos que fueron ambiguos y, ahora, vuelven sin abrigo. Anhélame, deséame. Y, que seas quien seas, yo te querré sólo si tú antes me has querido, y aún con aquel dolor incrustado -vertido en tu corazón- sigues queriéndome.

    Porque estoy escribiendo en una de éstas noches, créeme cuando digo que no puedo dormir. Aprovecho el tiempo, ansias de ti. Si estuvieras aquí… me harías tan feliz. Porque quiero borrar, eliminarte de mis pensamientos. ¿Y crees tú que, tal vez, esto sea posible? Respóndete, que sabrás bien si afirmar o negar.

    Yo lo negaré todo cuando me descubras, cuando vengas y me digas «Oye, yo te leí». Por aquellos instantes demasiado tarde será, porque yo ya no estaré aquí.

     

    29 de agosto, 2016

  • mi necesidad, era (e)s tú

    A veces creo verte, pero no estoy segura de ello. Hoy te he visto, o tal vez haya sido un sueño. Pero estoy segura, demasiado. Hasta he escuchado como pronunciaban tu nombre, y tu apodo también.

    Creo que, de lo enamorada que estoy de ti -aunque diga que te odio y quiera autoconvencerme de ello, que es imposible- te veo, o te sueño, o tal vez sean las dos cosas.

    Siempre estoy imaginándome mil historias junto a ti, que sé que no pasarán, porque aquello imaginable acaba siendo una ensoñación, tan profunda que parece verdad sólo por el hecho de creértelo.

    No puedo, ya no. No sé si es por ti o por otro, sólo siento que necesito alguien a mi lado, que me cuide. Y que me quiera. Y sé que no existe, porque todo es demasiado surrealista. Y a «todo» me refiero al amor.

    Por instantes, lloro, amargas lágrimas. Por otros, se me atragantan en mi garganta. Porque pienso demasiado, tal vez ese sea mi problema. No puedo evitarlo, mucho menos negar… ¿Y todos aquellos recuerdos donde éramos felices? Sé que no eramos nada, simplemente compañeros de clase, hasta amigos. Pero, mejor eso ¿no? Lo que valía era que sonreíamos conjuntamente y, yo, por aquellos tiempos, era la chica más feliz.

  • INSTINTS REVELATS

    El que no entenc és per què m’haig de despertar a les 4:52 per un malson. Ara no puc adormir-me, m’ha atrapat la por, tant profundament, de tornar a somiar el mateix, que m’ha estripat el cor.

    Aprofito, per escriure, per llegir. Disfruto del meu oci, tinc temps lliure durant el dia, però en aquest instant, on només hi ha pau i tranquil·litat per tot el meu voltant -ja que el meu interior és ple d’inestabilitat- és un regal.

    M’ho haig d’agafar com un fet completament positiu. Anhelava amb totes les meves ganes, tenir un moment per a mi, i és aquest. I l’agafo, perquè és una oportunitat gairebé important. Per a mi, ho és.

    Sé que per a molts, és una bogeria. Dins d’aquests «molts», està la gent que va a dormir i no es desperta fins el matí. Dorm en un son profund i plàcid. Doncs ho sento, veritablement, però jo no.

    En certa manera, és com si l’univers em preparés pel futur, on se suposa -perquè tothom ho suposa- que hi haurà una dura lluita, contra mi mateixa. Però valdrà la pena, d’això no en dubto pas.

    Sento que el meu cor m’ho revela per instints, desitjant-to cada vegada amb més intensitat.

  • evasió, invasió

    No vull, m’indigno a escriure d’aquest sentiment tant absurd però, tot i així, és impossible. Perquè un cop estic davant d’una pantalla en blanc amb el cursor saltant i els meus dits sobre el teclat, amb la meva raó que fuig pel més diminut racó; ja és impossible evitar el que les paraules t’explicaran a cada pas.

    Tampoc sé descriure’l, no ho faig des del sentit comú, sinó des del sentiment, del fons del meu cor. Realment, no ho sé, perquè compost no està, llavors, d’on surt tot aquest garbuix tant indecís i poc compacte?

    Sigui el que sigui, vull marxar.