Etiqueta: tristeza

  • Estallido

    Ayer el concierto,
    la música,
    la letra
    o la melodía
    te rompió el corazón.
    Fue el momento,
    recordar tu pasado,
    aquel tan doloroso que parecía no tener salida.
    Tu destino es ser ser,
    pero hay veces que ni uno mismo se entiende,
    se reconoce,
    se quiere.
    Así que,
    o arreglas tu pasado volviendo a él
    o lo cierras para siempre.

  • Etapas

    Porque me iría a otra ciudad a vivir(me) y a sanar la esperanza. No sé. Uno lejano de mi vida natal. De donde vengo, de donde siempre no he sido. La vida son etapas, lo sé. Pero cada vez que termino una, empieza otra mala racha. Y ya cansa.

  • Llorar en palabras

    Escribo para sanar,
    para rememorar.
    Para llorar en palabras
    y regocijarme en ellas.
    Pero, se ríen de mí;
    de mis colores,
    -estados de ánimo-.
    Estallan ante mí
    (explotan).
    Y acaban haciéndome daño,
    muriendo en el intento.
    (Lo siento…)

  • El lobo

    Observo el cielo nublado y luego siento. Me recreo en mi sentimiento, en mi corazón. Me percato de algo: que está hecho trizas. Y tanto que vivo anestesiada en un mar de tristeza incurable. Necesito salir a flote. Permitirme sobrevivir. Déjadme en mis cicatrices, caos y delirios, que así soy feliz. Luego aparece el monstruo -el lobo- y me asusto conviertiéndome en diminuta. Empequeñeciéndome.

  • Timidez

    Pues sí, que habrá y hay mucha gente a la que le es fácil esto, este mundo. Pero hay otras personas que no. Que no se adaptan o, que la vida les desencaja constantmente.
    Se derraman en sufrimiento porque son desarmadas moralmente. Y la culpa no la tienen esas personas por ser así, sino como está formada esta sociedad que no tiene ninguna cabida.

    Y luego tienen que ir a terapia para trabajar la autoestima y las habilidades (sociales). Pero es que estamos en constante movimiento, y nada pasa y todo cambia. Y es absurdo armarte de valor en este bucle sin salida. Porque el problema no son ellos, sino los demás. El problema real radica fuera. Allá.

    Y duele y llena de frustración. Y luego, las personas -ajenas- las miran con curiosidad concluyendo que son raras. Pero es que la rareza no es mala ni buena pero apesta. Almenos hasta donde yo sé.

    Es que nos han educado para vivir en sociedad, para caer bien, para ser buenos en algo. Luego, de tanto no sacamos nada provechoso. Todo es en vano.
    Vamos tirando como podemos ¿O como quieren que tiremos? Es decir, ¿Caminamos como burros sin cabeza o somos los burros personificados?

    Sinceramente, me repela el mundo y no me resbala nada. Antes estaba asustada y ahora voy forjándome, construyéndome pieza por pieza siendo cada día una mejoría. Qué absurdo ¿No?

    Y yo digo que quien no se destruye no se construye.

  • Cuadro invernal

    Me sentía nerviosa, demasiado. Mi corazón acelerado y mi cuerpo temblando aunque mi apariencia parecía calmada. Y caminaba con la música agalopando mis oídos. Sentía, y quería dejar de hacerlo pero no podía. Así que seguí mi rumbo. Las palpitaciones aumentaban y mi cerebro se bloqueaba. «Qué miedo, qué miedo» pensaba mientras buscaba el número en la pared. Y al entrar, al subir y al sentarme me entró una serenidad y una paz anormal. Llegó tarde, me sentí mal. Leí unas cuantas páginas para despejarme. Y luego me sentía peor de lo mal que ya estaba. Me rechazó, aquella señora de pelo rubio, asustada e insegura, me sacó de allí con palabras. Que eran balas disparadas a mi interior provocando un colapso a todo color. Me convertí en una mujer en blanco y negro al salir de allá. Y bajando y bajando y, bueno, hundiéndome en la decepción encontrándome con la tristeza, me quedé pasmada. El tiempo, por un instante, se detuvo.
    «Ya tengo otra historia que contar», pienso ahora, después de escribir el texto.
    Pero es que la vida me abruma con su frío, con su forma helada de abrazarte y quebrantarte. Y duele, joder si duele.

  • Vacío

    Quiero esperar al amanecer y dormir durante el atardecer. No tengo sueño, porque pienso, porque siento. Tiemblo ante un mundo injusto y lleno de crueldad. Y así va que me hundo en una miseria hermosa, y muy humana. Temerosa de todo esto me voy ocultando entre las risas -sombras- de las personas. Sólo hay gente. Muchedumbre. Los pasos hacia la gloria se esfumaron, desaparecieron. E intento -uno absurdo y sin sentido- abrir mis alas y volar. No puedo. Soy un pájaro a punto de despertar del ensueño que luego se acaba matando. Cayendo. Voy con la vida entre mis manos porque, como dije, voy acelerando para acabar derrapando. Y entre ellos avanzo adentrándome en un caos sin salida. Sollozo, a sorbos lentos. Se me atraganta el corazón en la garganta. Y se queda ahí intentando bajar, queriendo con todas sus fuerzas volver a su lugar. Pero ahí está hasta que, bueno, salta. Y tan alto que sale por mi boca y yo me quedo vacía. Hueca.

  • Mi soledad

    Mira, no sé.
    Lo que viene y va,
    y se fue.
    -Se fue-.
    No hay nada más bonito
    que ver como la primavera florece
    o como se deshace el otoño;
    como caen sus hojas,
    llenas de dolor,
    y resentimiento.
    Porque la vida te llega
    y no para.
    No se detiene ni un segundo.
    Y te dicen que aproveches.
    ¿A qué?, Me cuestiono yo.
    Porque ya no hay paz
    sólo soledad.
    Mirálas, ya no están.
    Se han ido…
    Y hablando del irse,
    ya no hay marcha atrás.

  • Perdí

    He perdido diecisiete euros
    en una apuesta de mierda,
    siendo lerda.
    Y me he dado cuenta,
    después de todo,
    que malgasto;
    el tiempo,
    las personas
    y mi vida.