Etiqueta: tristeza

  • Ser a pedazos

    ¿Qué vas a saber del acto de leer? De quedarte mirando en la nada pensando en la fe, en la que esconde el libro. Y el dolor que desprenden sus palabras. Momentos inéditos de mi vida; inolvidables. Me rompen, me achican.
    Escuece el verbo, mata la palabra haciéndote revivir en una frase. Y, justamente, esa, es la que te hace sentir; llorar internamente, ser. Y qué bonito, ¿No?

  • Ceniza rota

    Quizás sea la música, esa letra, que se cala en los huesos hundiéndote en ese mar tan caótico y oscuro.
    Tan profundo.
    Y así te hace caminar,
    vivir,
    ser.
    Así hace verte vacía;
    triste.
    Triturada,
    hecha añicos.
    -Soy, justamente, esa ceniza rota en pedazos-.

  • El acto de escribir

    No sé de qué me sirve encender el ordenador y abrir una hoja en blanco. Porque no me salen las palabras, ni las ideas. Y mi mente está bloqueada. Hay dolor, angustia y miedo; a no poder. A dejar de ser -yo misma-. No verme de otra forma, no rascar esas capas mías, que son de más, que sobran. Porque sí, hay que bucear en las profundidades, escarbar, ir más allá de la superficie. Hasta que duela, hasta llegar a una crisis existencial, o más de una. Y moverse en bucle, en un círculo vicioso.
    No puedo.
    Simplemente, soy feliz. Estoy en paz, conmigo, con los demás. En cierto modo está bien estar bien, pero por otro lado, ¿Cuándo volveré?
    A ser yo, la que se hundía, la que no se veía y luego salía a volar entre letras. A serlas.
    A escribirlas y ser un caos desastroso pero lleno -de sentimiento puro-.

  • Océano roto

    Siento el mar palpitar en mis entrañas, lo escucho muy adentro de mi corazón. Como me remueve creando caos y desorden. Descomponiéndome, desorientándome. Agarro las olas con la punta del alma y se me quedan enganchadas en la mirada.
    Tristeza,
    serenidad,
    dolor
    y mucho amor.
    Pasa por distintas estaciones, que van, vienen y se marchan para siempre.
    Intactas y eternas se quedan -se quedan- aquí, conmigo y sin ti. Porque estoy llena de soledad y las lágrimas se amontonan en mis pestañas. No quiero llorar y lo hago internamente.
    Qué frustrante.
    Me duele, joder,
    -duele demasiado-.
    Ahora olfateo ese olor; a sal, a océano. A vida -pura-. Me gusta, me pierdo en esto. En lo que tengo, en lo que soy.

  • Que escriba

    Que escriba triste no quiere decir que esté mal.
    Porque puedo estar mal en un instante de mi vida y sentirme triste sólo en ese momento.

  • Tristeza

    Hoy me permito estar triste,
    me dejo ser así.
    Porque somos facetas,
    de nosotros mismos;
    nos influencian los otros.
    Y quiero recordarte
    que puedes
    -puedes-.
    Sal al exterior y
    vuela desde dentro.
    Saca ese pecho tan grande que tienes,
    y vívelo.
    Exprímelo.

  • Actos (de fe)

    Gracias por decirme que me quieres, pero demuéstralo.
    Es muy fácil decirlo y es sencillo hacerlo.
    Hay veces, días, en los que me siento triste y tú sólo me tocas seduciéndome hacia ti.
    Y no me arropas con tu corazón;
    me duele.
    Mi cuerpo tirita de frío y ya casi es verano.
    Es raro.
    Seré yo,
    serás tú.
    O seremos nosotros que ya no somos,
    y si sí, a momentos que se amontonan solos poco a poco.

  • El dolor tocando a la puerta

    «Mi abuela decepcionada conmigo,
    a mi madre le doy pena.
    Mi hermana que se burla de mí
    y mi padre, el único orgulloso.»

    Mira, yo no decidí que sufrieramos.
    Nos tocó, el dolor nos eligió
    siguiéndonos para matarnos.
    Que la vida es mala suerte,
    mala fama.
    Fúmatelo todo, total,
    te vas a morir o te van a matar.
    Tú decides si vivir o sufrir.
    Si reír o llorar.
    Agarra al mundo con la mano, sostenlo.
    ¿Qué más da ya?

  • Otros dibujos

    Veo que esto me ha hecho daño, y me duele. Estos dos meses sin vernos han sido el atardecer más vacío.
    De tu vida,
    de la mía.
    Algo se ha roto;
    no sé si el hilo rojo,
    no sé si nuestros corazones tristes,
    no sé si aquello que más nos unía.
    Nuestros labios,
    nuestros cuerpos.
    Porque nosotros sin ser, somos
    y, siendo, dejamos de serlo.
    Como estar sin estar.
    Estoy decepcionada;
    lo esperado,
    la expectativa,
    se ha roto en cristales pequeños.
    Ya no somos los mismos de antes;
    y es que a pedazos,
    a esbozos
    y a peldaños cada vez más gruesos,
    nos desdibujaron para pintarnos siendo otros.