Es irónica la vida ¿No? Al fin y al cabo, vivir en un lugar que nunca fue hogar aún así llamándolo «casa» es contradictorio. Dejar de ser persona a causa de ellos. Ir y venir. Morir y morir: una forma de suicidarse en el mundo. Tendré los años que tenga, pero tengo más heridas sin cicatrizar que vidas. Duele. Me hunde. Jamás seré lo que vosotros queráis que sea.
Soy texto, palabra y verbo.
Soy mi propio arte: me construyo y me destruyo al ritmo del viento.
La superficialidad me habla. Es algo así: llama a mi ventana y dejo que se marche lentamente mientras la observo percatándome de la mierda que se viene. Sí, con ojos críticos y un haz fugaz de tristeza, que divide mi cielo en dos: lo real de lo surrelista.
Aún así, me rompen. Ya no se trata de cómo me veo ni de cuánto me quiero.
Simplemente,
sé paz por mí.
No me interesa esto: la estupidez humana.
Y cojéando me voy.
Etiqueta: tristeza
Cojeo de corazón
Ojos tristes
Tengo sueño e insomnio,
¿Cómo se lo explicas eso a alguien?
¿Cómo le cuentas el sentimiento?
Aquel amor
que fue arte con arte
confundiéndolo con dolor.
Parsimonia por las calles,
locura
y un beso detrás de otro
-amarme falsamente-
para darme a entender que ya no puedo más.
La sonrisa, aquella traviesa que se asoma a mi boca,
me delata.
Mis ojos también.Un día
Un día explotaré, mi corazón se derramará y viviré en el intento de morir.
Últimamente, por no decir siempre, lloro con sonrisas. El cansancio abunda y el insomnio se hace presente en mis noches. En cada una de ellas. «Necesito amor, quiero amor», me repito una y otra vez. No hay manera, o quizás, no hay forma de observar con buenos ojos la vida.
Porque cada mañana me levanto arrastrando el peso de mis días. ¿Quizás es que no me he tomado un café? No me gusta, está amargado como yo. Como mi ser interno.
Ya no sé qué digo. Ahora, mi pecho es otro latido. Se me caen los ojitos tristes, muy tristes.





