Etiqueta: amor

  • Desnúdate

    Y cuando no tienes el mar delante, ni un libro entre tus manos, pero te tienes a ti. Respiras. Te debes (amor propio). Te amas. Lo intentas. Tócate el cuerpo, el rostro y el corazón. Escucha cómo vibra, cómo baila y siente. Porque en el fondo del pozo oscuro sientes algo. Saber el qué es bastante complicado. Siempre ha sido difícil para ti. Pero es tu momento y nadie te lo va a quitar. Desnúdate de penas, dolores y cicatrices. De inseguridades y miedos. Quitátelos afrontándolos. Sí, debes mirarlos de frente. De esta forma irán cayendo de tus manos trozo a trozo. Las palabras, las más duras y rotas, se romperán sólo si las has leído con los ojos abiertos. Con esperanza, amor y pasión. Con una tranquilidad immesurable. Ahí, justo, sabrás lo que es que todo se te escape y vuelva a ti simplemente aquel amor que diste una vez y no volvió jamás. Porque volverá. Creéme que el acto de quererte volverá siendo más, mucho más. Su tacto, su olor y su sentir, su caminar serán invencibles, infinitos.

  • Alma de mujer

    Hay domingos que son para echarse de menos y, otros, para emborracharse de más. De salir, de vivir. Que con un poco de Ron, risas y salvajerías varias, se puede ser feliz. Porque las dos amigas que tengo están locas, rotas y solas (como yo). ¿Mi virtud? Mi empoderamiento, mi fuerza y mi pasión por lo que sea. Hay que echarle amor al arte con un poco de sal, además de dos ovarios bien puestos. Y sino, un alma de mujer va donde sea. Donde quiera. Que vuela, y voló. Saltó y derrapó por el cielo.

  • Cosiéndome las heridas

    Fui,
    yo,
    aquel sastre que se cosió la herida.
    Que le dolió más cuando se cerró
    que cuando estaba abierta.
    Porque nunca llegó a cicatrizar.
    Seguía sangrando,
    llorando.
    Y, arrasando el suelo,
    (la herida)
    sufrió más que amó.
    El peso del corazón,
    del amor,
    fue un calvario.

  • Complicaciones

    Soy complicada, lo sé.
    Y se me complica la vida, también lo sé.
    Pero la vida son dos segundos,
    tres cigarros
    y cuatro estaciones
    que en todas ellas pasa el amor.
    Para irse
    y no regresar.
    Porque las casualidades son momentáneas,
    efímeras.
    Si te encuentras con una de ellas,
    hazme un llama cuelga que,
    quizás,
    y sólo quizás,
    nos besamos mientras pasa el tren
    porque de antemano lo hemos alcanzado
    antes de que se vaya por el andén.

  • Corazones

    Tengo cinco sobres y medio aquí guardados (en mi corazón). Y me duelen porque no los has leído, porque siento y no lo puedo transmitir (a ti). Porque son para cuando ya no estés, para cuando te hayas ido.

  • Escribiéndonos

    Y por salud mental voy a dejar de escribirte,
    de escribirme.
    De ser naufragio entre tanto mar,
    de agarrar de frente el dolor
    y comérselo con pudor.
    De ser tanto en tan poco tiempo,
    en milésimas de segundos.
    Porque me está matando.
    Siempre he sido caos,
    pero ahora soy más lío
    que hilo.
    Y es cierto que habrá días, incluso noches,
    donde seré escrita,
    donde me deletrearás con tu lengua,
    hasta con tu mirada.
    Pero he llegado al límite de sentir,
    ¿Eso es posible?
    Pues sí,
    porque he pasado de amar a sufrir.
    Y, duele.

  • Basura acumulada

    Todo lo otro son destrozos, basura.
    (Mierda), que sale del corazón tan roto, desangrado y hueco.
    Duele, nene, duele.