Categoría: Escritos

  • Abrazo

    En estos tiempos necesito un abrazo profundo, de esos enternecidos y llenos de dulzura que inundan el corazón de amor.

  • Fantasía ilusa

    Yo no soy de esas que cuando escucha algo bonito se lo cree,
    no soy de esas que necesita oírlo para creerselo,
    ni sentirlo para decirlo.
    Soy de esas que te folla hasta el alma,
    que te arranca las palabras más dulces para que las sueltes
    y que te hace estremecerte hasta la punta de los zapatos.
    Porque puedo entrar en tu interior,
    y quitarte el interés
    dejándote ciego de amor.
    Y que al pisar el dolor lo confundas con una ilusión,
    tropezándote con la perdición.

  • 23

    Hoy es un lunes distinto, y qué emoción.

    Ya podemos salir a la calle a que nos toque el aire. A disfrutar, a vivir.

    Qué hermoso.

    Espectacular.

    Me siento bien; con más energía y positividad.

  • 22

    Fue como nuestra primera cita después de tanto tiempo.

    No recordaba exactamente cómo era que me besaras, hasta que lo hiciste.

    Fue, perfecto.

    Un instante lleno de nervios, de ternura y de amor, mucho amor.

    Luego del roce vino el sexo;

    las caricias,

    el deseo

    y el aliento acelerado.

    Corazón palpitando a mil por hora.

    Un «sigue» y un «métemela».

    Hicimos el amor en plena crisis existencial del mundo.

    Mi cuerpo temblaba y cuanto más cerca tú, más terremoto yo.

    Era como una hoja cuando tirita,

    lo mismo.

    PD: Te amo mi queridísimo.

  • 21

    He salido al balcón un jueves por la tarde, y me he dado cuenta de lo bonita que es la vida si la respiras sin observarla con los ojos. Si sólo te detienes a reflejar tu corazón en el cielo. Si lo dejas palpitando. Porque, sin querer, fluirá. Volará, sentirá.

    Y qué hermoso: ya no hay dolor en este pozo, sólo amor y un poco de paz. Que se agradece.

    Estoy respirando; «y por fin», me digo.

  • Florecer

    Caminé millas,
    horas,
    minutos
    y segundos y,
    ¿Para qué?
    Para perderme más;
    ocultarme y quedarme atrás.
    No sirvió, sólo para alejarme de mi objetivo.
    Lo dejé,
    volví a empezar.
    Me quemé más, me vacié y regresé, sin querer, al principio.
    Y sin darme cuenta me percaté de que en el inicio estaba la respuesta: yo.
    El espejo reflejó mi sombra,
    dijo, con la mirada, que estaba rota.
    Los cristales se escucharon cuando di un paso hacia delante;
    chocaron entre ellos.
    Y cuando mis manos quisieron abrazarme, empezaron a sangrar.
    A borbotones caía de mi corazón, espesa.
    Entonces, una lágrima cayó por mi mejilla y se fue deshaciendo hasta llegar al suelo.
    Comencé a florecer.
    De mis venas nacieron semillas y, con el agua que bajaba de mis ojos pasando por mi garganta, porque las lágrimas las tenía atragantadas, crecieron sin detenerse jamás.
    Creció una florecilla y después otra,
    y otra,
    y otra.
    Volví a mirarme en el espejo;
    rota, ensangrentada y llena de flores,
    finalmente, sonreí.
    Porque me di cuenta de que no se trataba de tenerlo todo bajo la perfección para poder ser feliz, sino que aún así siendo un desastre, se podía serlo.
    Sin querer y sin más.
    -Sin más-.

  • Valórate

    Que si nadie te valora,
    valórate tú.
    ¿Para qué existes sino?
    Decaerás, te desvanecerás
    y te destruyrán.
    Si no son contigo, que se jodan.
    Un «adiós» y un vuelta a empezar.
    Estás harta de esta farsa, de la mentira que ocultan tras sus máscaras.

  • Ocultándonos

    Me jode que tengamos que esparar a una hora para besarnos, y que tengamos que ocultarlo; como si fuese un delito.
    Dicen que «el destino está escrito», y yo digo, con mis ovarios bien puestos, que no. Que las cosas surjen y fluyen solas cuando nada está preparado, ni premeditado. Que las reglas están para romperlas y que si no corres el riesgo ya, luego te arrepentirás.
    Sí, joder.
    Arriésgate,
    salta al vacío,
    canta a grito pelado,
    baila en medio de la calle
    y disfruta de los orgasmos.
    De todos ellos.
    Sé, siente; libérate.

  • Océano

    Me gustaría sentir el oleaje del mar en mis pies, y que los destellos del sol me toquen al rostro. Me gustaría poder salir a la calle a las siete y no tener que estar allá mientras la luna aparece. Porque es bonita la noche; el día es hermoso.
    Un canto a la vida, un gozo a la muerte.
    Y quiero seguir existiendo.