Categoría: Escritos

  • Impotència de no poder fer res. Res!

    Impotència, això sento!

    Impotència de no poder canviar les coses, els fets. I no ho entenc. Com puc estimar-te si mai he arribat a tenir cap tipus de contacte amb tu? Només visual. Però això no vol dir res, no! Aquest és el problema, que em vaig enamorar dels teus ulls, de la teva mirada.

    Com et deixo d’estimar? Necessito deixar aquest sentiment en l’oblit, és el més sa per a mi.

  • perfectament

    No ho entens, no has sentit el que vaig sentir jo. El dolor del meu cor, el buit per tot el meu cos. I no estic parlant d’amor, sinó de falta d’amor. No t’ho imaginis, perquè el que t’imaginaràs no és pas. Una pena rere una altra, sense sortida. Una muntanya interminable. I voler, i no poder. Ni em jutgis, no saps res. I si ho sabessis, tampoc ho entendries. Deixa’m aquí. Però cap problema, jo estic perfectament.

  • Com estimar-te

    Com caminar descalça en la obscuritat de la nit per damunt la sorra de la platja, il·luminada per la llum clara i blanca de la lluna. Com tocar l’aigua freda i sentir-s’hi a gust perquè a fora fa xafogor. Com agafar una pedreta plana i llançar-la a l’aigua amb efecte. Com asseure’s a la vora de l’horitzó i capbussar-se dues vegades.

    Com recordar-te,

    mirar-te,

    olorar-te,

    sentir-te

    i estimar-te.

  • mal, fatal

    Me siento perdida cuando releo un texto que acabo de escribir. Y es que no tiene sentido, es estúpido, lleno de palabras sin un camino definido. Como si al final de éste no hubiera nada, simplemente un espacio blanco o negro, imagínatelo; el vacío. O también lleno de colores, mezclados, indefinidos. Garabatos, letras sueltas. Sonidos, imágenes. ¿Y qué me dices? ¿Cómo ves tú esto? Yo siempre impreciso, incontrolable, indeciso. No me atrae el modo este de utilizar delante un -in. Aún así sonrío, como si todo. Como si me fuese en ello.

  • Vida

    Puedo hacer lo que me dé la gana con tu cerebro. Estrujarlo, romperlo. Dejarlo liado y un poco desordenado, que quizás, ya jamás volverá en su lugar. También puedo malcriar tu corazón ¿lo dudas? Déjame, que soy buena, demasiado, que hasta con una mirada engaño; enciendo la chispa y oculto el daño, que sentirás en los minutos siguientes – escondidos en un tiempo entero – jamás rehechos otra vez. ¿Y sabes por qué? Porque soy más fría que el hielo, porque tengo el corazón de hierro. Porque ya no siento, porque me da igual tu existencia, por lo tanto, la mía menos. Pero si un día de estos me dejo llevar contigo y llego a ser sensible, querido mío, te lo juro – aún así sin gustarme jurar – que habrás pasado el límite, y habrás conquistado uno de mis pedazos rotos hasta lo más profundo. Que sepas que sólo es uno, que con los otros puedes cortarte; hasta tan intensamente que dejarás de vivir. Y, lo siento  porque lo sentí y sigue siendo así, que la esperanza de tu luz se habrá apagado, y la causante de ese dolor seré yo. Siéntete ya, que después sólo estarás.

  • ¿Te cuento un secreto?

    Y es que todas esas palabras encantadas, enamoradas entre ellas, no son exclusivamente para ti, son para aquellas personas que no se quieren. Para las que necesitan amor, para las que están solas y de vez en cuando necesitan que les empujen a dar un pequeño salto. Para aquellas que están perdidas, tal vez, un poco rotas también. Y ahora, justo después, me vas a llamar egocéntrica, pero todas esas palabras me las dedico a mí, porque me lo merezco, porque lo valgo. Porque yo soy, así.

  • Cicatriz encarcelada

    Como una cicatriz que aún está húmeda.

    Como una herida abierta.

    Como la sangre envenenada.

     

    Como una gota caliente, que escuece.

    Como una nube intacta, exacta.

    Como el cielo agrietado.

     

    Como el fuego helado.

    Como una llama que ya no quema, anhelada.

    Como el suelo hundido por el infierno.

  • Descompuesta, yo

    El mundo se me desmorona. Te esperaré eternamente, debajo del cielo estrellado, en medio de la oscuridad. Yo y mi destreza. La luna que ilumina mi faceta de niña buena. Ya no sé amar, no me busques. Y aunque te esté esperando prefiero que no vengas, y que si estás, vete. Ahora me estoy queriendo, con mi yo roto, con los trozos esparcidos por el suelo. Que ni encajan, pero me da igual. No es necesario encajar, de hecho, no me da la gana. Porque empieza a llover y es hora de irse. Me gusta quedarme, como siempre. Saborear el tiempo, sentir el viento. Tocar el cielo. Mojarme el pelo, la cara, el cuello y el cuerpo entero. Y no querer parar por algo que se sabe amar con la ausencia de la necesidad, porque eres ese precioso instante en el que la lluvia cesa y la tierra huele a mojado.

  • Desierto

    «..Fíjate, dependiendo de cómo escribas percibes la impresión de lo que no es. No decidí volver, ni irme. Decidí estar. ¿Y entiendes por qué dije que me siento como un desierto, que soy desierto? Y es que me siento libre, sueño ensueños, me muevo como las tierras movedizas, resbalo, me quiebro como el suelo y vuelvo a levantarme como las montañas que salen de la nada. Te digo que para poder seguir el juego y llenar tu alma de fuego, debes perdonar y perdonarte, sonreír delante del espejo día y noche, y amarte como si te fuera la vida en ello. Porque para sobrevivir hay que sobre valorarse, sin pasarse. Y justo por eso salí de allí, volviendo a mi hogar. No arreglé nada, ni abracé, ni besé. Simplemente escuché para comprender, porque para hacer sentir que estás con ellos tienes que empatizar con tu yo interno. Así lo podrás llevar, conectando. Queriendo y odiando al mismo tiempo, pero con más estima que desprecio.»