Categoría: Escritos

  • ¡Me quedo!

    ¡Me quedo con la punta del bocata!

    ¡Me quedo con los dedos manchados de Nutella!

    ¡Me quedo con una sonrisa en la calle! ¡Con una mirada eterna!

    ¡Me quedo con la merienda más calorica!

    ¡Me quedo con todo lo bueno!

  • alma

    Quiero que seas tú el que bese mis lágrimas, todas y cada una de ellas hasta curarme el alma.

  • Brilla pero por ti

    Y te lo digo a ti, querida, que quieres encajar y no hace falta. Que quieres brillar y es inecesario. Que quieres ser aquello inmortal, y no es imprescindible. Muñequita, déjate llevar, sé tu misma. Brilla por ti y no por los demás.

  • verdades ocultas

    Quiero que desveles mis verdades más ocultas, que me escuches mientras te cuento mi vida, mi pasado y, que lo aceptes, queriéndome en lo más profundo de tu alma.

    Quiero tenerte y que me tengas, que seamos uno en dos, lunares descubiertos, sentimientos anhelados.

    Quiero estar y que estés, que estemos, unidos, que seamos seres humanos cometiendo errores y amándonos.

    Quiero, quiero tanto que, ya no sé ni por donde empezar, tampoco como terminar. Necesito, necesito tanto que es difícil expresarlo con palabras, las mismas que salen de mi corazón.

  • Fin.

    Aquí termina mi etapa quinceañera.

    Lo siento, no puedo seguir con eso, y no te lo tomes a pecho. Esto que escribo aquí mismo puede ser dedicado a ti, o no. No te lo pienso decir, no abriré la herida, ya cicatrizó. No dejaré huella otra vez. Porque borraré y barreré. Buscaré, encontraré y esconderé. Tal vez vuelva a romper o me vuelvan a romper, y quizás vuelva a querer. Pero a mí, ni me mires. Lo imaginado nunca es la realidad. Lo que parece va más allá de lo que ves. Y lo que crees que valía la pena, ni eso. Y justo por eso, entiendo y vuelvo a entender, que no vales la pena. Que no eres nadie, que eres de todos y del mundo; que antes eras del mío. Tal vez destacaste y destacarás, en algún momento, en todos ¿cómo no verlo? Eso no es lo que quiero, ya no te quiero. Y no escribo con odio, mucho menos con rencor. Escribo tranquilamente y sin prisa, aunque el tiempo se acabe con las palabras volando encima del papel al ritmo de los latidos de mi corazón que renació después de morir por ti. Y te quiero, pero lejos de mí.
    Fin.

  • ángel endemoniado

    Soy un ángel endemoniado, a mi no me has ganado, aún no me has enamorado. Sé que si tú quieres yo quiero y sé que si yo quiero tú quieres. Pero esto es un juego, donde tú ganas y yo pierdo porque te quiero. Me dejo llevar por el tiempo, por el momento. Soy feliz y lo disfruto al cien por cien. Soy diferente si quieres que lo sea, aún así lo sigo siendo. Voy de dura, antes de que me rompas el corazón te lo romperé yo a ti. Que lo tengas claro. Y puede que lo haga sin querer, pero es así. No volveré a perder. Todo es sencillo depende de cómo lo quieras mirar, pero a mí ni me mires. Y prométeme que te olvidarás de mí. Has tenido cojones de seducirme, ten los mismos para destruirme. Matarme. A besos. En la cama. Y después evadirte. No estoy encadenada a ti, aunque de alguna forma sí y no lo quiera pensar, ni hasta reconocer. Lo siento, perdóname. Desaparece de mi vista. No soy quien te piensas que soy, no soy como me ves. Puedo llevarte al cielo y también al infierno. Pero sí que soy la que te romperá el corazón con mil y un besos, mirándote a los ojos. Y tal vez te insultaré, y no querré pero lo haré, puede que nunca te diga lo que mi alma me pide a gritos, pero con una mirada te diré todo aquello que mis labios, ahora besándote en imágenes y a la distancia, son incapaces de decir.

  • inhumana

    Lo sé, lo veo, lo siento. Me ves derrotada, inhumana, deshinchada, sin vida, desganada. Agarrando el alma en las noches; que no se desgarra del todo. Aguantando las lágrimas en los días más soleados; que no quiero que se sequen, maldita sea, ya no llueve en mis ojos. No hay llantos, ni más gritos. Todo son silencios en medio del vacío. Y que si sonrío es porque vivo pensando en ti. Y ya te lo dije, y te lo vuelvo a decir: vivo por ti, que si no ya no estaría aquí. Y un día pasará, llegará mi querida y desgraciada verdad; que no me quieres, que nunca me has querido, que no te importo y que no me necesitas. Y ya llegó. Sigo fingiendo que no me importa, que no me afecta. Que aún soy feliz, que mi llama no se ha apagado. Que mis ganas se han quedado, que no desgarran la soledad, aunque la desangran con sus propias armas, con sus queridas garras. Pero todo eso son pensamientos y palabras encerradas dentro de un alma rota y desecha por el tiempo, llena de decepciones, y de miedos. Encerradas en mi mente perversa, maldita, errónea, desordenada y negativa, como la vida misma.

  • A veces

    A veces me pregunto que para qué todo esto, si es absurdo. Yo aquí, mírame, escribiendo entre mis días más tristes. Y vuelo pero sé que caeré, todo esto es un sueño. Que pena decirlo, que triste vivirlo como si fuera la realidad. Porque mientras tú me sonríes yo me muero por besar tus labios, porque mientras tú me miras yo me deshago lentamente. Y no sabes lo duro que es. Que sí, que me dejo llevar por el tiempo, el viento, el sol, la brisa, el agua, las mil y una maravillas, tus queridas sonrisas, tus apreciadas palabras; que sí, que me dejo llevar por ti. Y te quiero aquí, with me. Y no me hagas esto, ya no quiero sufrir más, no quiero escribir sobre ti o dedicarte algo bonito; un pequeño texto. Quiero mirarte, observarte, dedicarte una de mis sonrisas más sinceras y, después, pegar mis labios a los tuyos y susurrarte al oído un Te Necesito. Que es difícil, que todo me sale mal, y hasta al revés. Pero créeme, esto se me hace muy complicado. No quiero imaginar un futuro a tu lado, quiero vivir a tu lado, pasar más tiempo contigo que escribir cualquier cuento tonto en esta maldita hoja que no se cumplirá jamás, y que tú ni leerás.

  • El culpable tú eres

    Lo siento pero la culpa es tuya. A ver, yo no tengo la culpa. No tengo la culpa de ponerme nerviosa cuando te veo, no tengo la culpa de que se acelere mi corazón. No tengo la culpa de sonreír como una tonta cuando tú también sonríes. No tengo la culpa de estar enamorada de ti, o de estar enamorándome, o no sé. Pero, no, esto no puede estar pasando. No tengo la culpa de hacer el ridículo delante de ti, pero ¿por qué? Esto no es justo, no, no. Pff.. no me gusta. Quiero decir, tú me gustas, y mucho. Pero es que no, tengo miedo, miedo de todo esto. Tengo miedo del amor. De volver a ilusionarme para nada. De caer en todas tus tentaciones sin querer. Y es que ya estoy cayendo, cayendo de amor por ti. ¿Pero esto qué es? No, por favor. Esto no puede estar pasando. Que sea un sueño, pero, hecho realidad.