Tú no lo entiendes. No intentes entenderlo. Nunca lo entenderás. Si ni me entiendo yo, ¿cómo vas a entenderme tú? Déjame. Déjame sola con mi querida soledad. Estoy bien, estaré bien. Subiré hasta allí, un sitio lejano, tan lejano que está justo a tu lado. Desde aquí no se ve. Y no me detendré hasta llegar y cuando esté arriba, en la cima, miraré abajo, más allá de mis pies, de mis límites, de mis condenas perpetuas y de mis cadenas que ligan mi corazón y mi cerebro contradiciéndose al mismo tiempo; las calles oscuras, las personas vacías, las casas sin ninguna alma. Yo en el cielo, ellos en el suelo. Yo perdida, ellos con una vida digna y por lo mínimo con un sueño medio cumplido. Aun estoy a tiempo de morir, en el más allá se esconde mi libertad, mi última oportunidad. No me vengas a buscar, no te preocupes por mí. No te atrevas a detenerme, no hay ni un cuarto de solución. Ya no hay nada que pueda cambiar. Si ahora no existo y cuando deje de existir es como si no dejara de existir, entonces sólo quedará por vivir mi vida que no vale ni un segundo de todas esas bonitas vidas que están juntas; por fuera pareciendo indestructibles y por dentro siendo más que destructibles.
Categoría: Escritos
la salida
Seduce mi mente y te daré mi cuerpo, encuentra mi alma y seré tuya para siempre. Aquí y ahora te escribo la verdad más pura, porque hace tiempo que seduciste mi mente y ya no tiene cura. Porque hace tiempo que encontraste mi alma, justo en aquel momento cuando se perdió en ti. Y seguro que yo no te pertenezco pero, tú para mí eres todo lo que necesito y eres demasiado para lo que yo me merezco. Debería ser ilegal amarte como te quiero quererte como te amo, mirarte como te miro, sonreír al pensar en ti, morirme por dentro al verte. Debería ser ilegal, y que bien que no lo sea. Y si lo fuese, traspasaría la barrera, rompería todas las reglas y mucho más. Nunca dejaría de quererte como te quería y como te quiero, y puede que se pueda y se quiera. Y no puedo y tampoco quiero. Y no vale sólo eso, hay que decirlo, pero no puedo o tal vez no sé decir te quiero a la cara, sino con una mirada y una sonrisa y con miles de palabras encarceladas en una maldita hoja, rota y perdida por el tiempo que lleva escondida, buscando una huida; la salida.
aun así
Y que absurdo todo esto, nunca llegaremos a más que eso. Si seguimos como el primer día, esto no alcanzará ni una pequeña salida. Tal vez haya un problema y hay que hallar la solución. Tal vez encontremos respuestas, indecisas, pero supongo que también echamos en falta las preguntas ¿no? Y de repente todo cambia. Tú eres yo, yo soy tú. Nosotros no lo somos, y nos convertimos en ellos. Nos dejamos llevar por lo que no deberíamos. No escuchamos nuestros corazones, ya no sentimos ni medio latido. Del todo rotos, nos alejamos. Y aun así queremos quedarnos.
desmadre regular
Y eso de querer a alguien que no te quiere, bueno, ya es algo habitual. Rutinario. ¿Qué piensa la vida sobre esto? ¿Por qué nunca encontramos nuestra media naranja? ¿Por qué siempre acabamos sufriendo? No sé, tal vez, cuando antes encontremos a quién nos quiere, a nuestra alma gemela, antes seríamos felices. Puede que antes la vida nos ponga a prueba, nos haga ser más fuertes o, como mínimo, intentar serlo. Porque, lo siento, pero yo ser más fuerte no puedo. Quizás menos sí, pero más no. Porque eso de quererte se me hace cada vez más pesado. Porque eso de olvidarte se me hace cada vez más duro. Porque eso de que no me quieras me mata. Porque la vida no es justa, ni conmigo ni con nadie. O todos somos felices o todos estamos tristes. Y es que sonreímos ocultando lágrimas, y es que el orgullo nos impide avanzar. Y eso de luchar ya no es visto en ningún lugar. Guerreros que se esconden en medio de la oscuridad. Y en las calles repletas de silencio, donde se esconde todo ruido creado por humanos y no humanidad, ¿dónde se ha visto hoy en día la buena sociedad? sólo es un pequeño desmadre regular, ahí hay justo la libertad.
Era una mañana fría y triste.
Era una mañana silenciosa, al contrario de mi corazón que, como siempre, gritaba al vacío un «Te quiero». Pero esta vez, esta vez ya no era como debía ser. Era diferente, distinto. Y en medio de la calle me encontraba yo. Era un sitio desagradable y a la vez agradable. Mi pequeño y único sitio íntimo, donde allí, sin pensarlo y sin querer pero con necesidad, se humedecieron mis ojos hasta que de ellos empezaron a salir lágrimas que bajaban por mis mejillas, ya rojas, sin detenerse nunca más. Me estaba muriendo, muriendo de dolor. Mi cuerpo vacío. Mi corazón cerrado. Ya no había solución, no. Y me morí. Estoy muerta. Cuesta creerlo, pero sí. Morí dentro de mi propio charco de lágrimas, donde en todas ellas se escondían miles de recuerdos, todos preciosos. Todos pareciendo demasiado irreales. Todos siendo reales.
Pienso en ti.
No dejo de pensar en ti. A veces pienso que me quieres, y aunque no lo sepa, me lo creo. Me gusta creérmelo. Ser nosotros. Ser felices. Me gusta, me encanta, imaginarme miles de historias junto a ti. Y aunque sé que nunca ocurrirán, aunque sé que quedarán encerradas en mi corazón, sigo imaginando. Sigo pensando en ti. Porque te quiero, me gusta quererte. Porque me quieres, me gusta creer que me quieres. Son mis historias, mis fantasías, mis sueños. Y ahí nadie se interpone, sólo tú dentro de mis pensamientos. Y te quiero, no porque lo piense, sino porque lo siento. Y soy feliz queriéndote. Y así, sin más, te quiero.
buena suerte
Haces las cosas sin pensar y si las piensas mucho no las haces. Te dejas la piel para unas cosas y para las otras pasas de todo. No te importa nada y a la vez te importa todo. La sociedad te define como quiere y aparentas lo que no eres. Creen conocerte pero el que no te conoces eres tú. Niegas las verdades y vives de mentiras. Esperas algo inesperado que nunca lo será. Sonríes pero tu corazón llora. Gritas y nadie te escucha. Te clavan una espada en la espalda y te preguntan porqué sangras. Sabes más de lo que parece y te haces el ignorante ante todo. Vas a contracorriente y te hundes en lo corriente. Quieren entenderte y lo que consiguen es joderte, porque tú no los entiendes a ellos y ellos a ti tampoco. El mundo se cansa de ti y tú del mundo. Crees que vives y vives con los días contados. Te lamentas de los errores y los errores se lamentan de ti. Quieres aquello imposible pero no haces ni lo posible. No sabes vivir y vives de lo que sabes. Porque es ahora o nunca. Porque vives los sueños de los demás o vives los tuyos. Porque eres fuerte, o buena suerte.
¿Alguna vez?
¿Alguna vez alguien se ha parado a preguntarte si estás bien, qué es de tu vida. Donde estuviste, donde te gustaría estar, viajar. Qué te gustaría hacer, qué te gustaría ser. Cómo has sentido la brisa tocar tu rostro, cómo te gustaría que fuera tu vida más allá de las montañas? ¿Alguna vez alguien se ha parado a escucharte, a observarte?
Suicidemonos
Nosotros somos de suicidarnos en las palabras, de estrellarnos cayendo con las letras hacia adelante. De no acabar las frases o terminarlas demasiado tarde.








