paseando. El cielo azul rompe mis esquemas, y pienso en ti mientras mi corazón va palpitando al compás de tus carcajadas.
Categoría: Escritos
entrañas
Me desgarraste el alma, me sacaste el corazón dejándolo tirado por el suelo, como si fuera cualquier basura, desgracia perdida. Me dejaste inerte, sin sentimiento. No te quise, jamás. Pero sí me gustaste, y tus palabras dolieron cuando me dijiste que yo no era tu princesa, ni tu reina. En aquel momento el alma se me cayó al suelo. Tú solo querías sexo. Y te soñé, estúpida de mí. Jamás volverás a verme, espero que me eches de menos. Espero que entiendas y comprendas que me perdiste, que ya no estoy para ti. Que eres tóxico y, de ti, no quiero saber ni tu respiración. Me da igual si no respiras, no soy egoísta, sólo realista.
Te besaré las entrañas, un día, para sacártelas enteras y dejarlas enteras en la soledad de la tierra.
Me dejaste,
sola, sin alma, deshilachada, deshecha. Me dejaste en medio del sueño que tuve, el que nunca se cumplía, el que siempre se quedaba en mitad de la utopía. Me dejaste con ganas y sin fuerzas, me enamoraste hasta no poder más, hasta explotar. Me conquistaste con la mirada, me agarraste para dejarme ir. Y yo me volví loca, hice locuras. No me arrepiento, te quise en aquel momento. Sólo durante una eternidad finita. Sí, tenía fin. Pensaba que duraría toda la vida, y parte de la muerte. Pero ya ves que las flores se marchitan, como las almas se deshinchan dejando salir todo el aire jamás soplado en tu nariz. No pude besarte todas tus cicatrices, no pudiste quererme. No nos hicimos el amor. Y mira que yo quería. Te quería. Pero, ¿Para qué? Enferma estaba, me enfermé, siempre estabas en mi cerebro. Y ahora se abre otra cicatriz, escribiendo de ti. De ese dolor. No sé cuando pondré un punto y fin. Porque de fin no hay, como tampoco hay principio, por eso nunca paro de escribirte. Por eso nunca me detengo, por eso siempre hago un último suspiro esperando a que te plantes debajo de mi casa y me grites. Me grites que me amas.
Me dijiste que necesitaba amor, sí, el tuyo.
Poesía
que sale de tus ojos y se plasma en el papel, con bonitas palabras salidas de mi órgano vital.
Describo
las sensaciones que salen de mi alma. Sentimientos, helados, enternecidos. Bellezas guerreras, inalcanzables, imperfectas. Amo la imperfección, odio la perfección.
sin compasión
Depresión sin compasión. Y tú no me hablas, y me siento sola, en mi propia soledad que siempre viene, regresando sin dignidad, la perdió por el camino. Estúpida vida.
Tú, y un whisky
Soledad has venido a mi alcance, me estás acompañando de la mano. Será la hora, tal vez. No me quieren, ni aceptan. Soy de raza distinta. ¿Y eso por qué? No lo sé. Lo único que me queda es esa hoja y mi camiseta de Rollings Stones. Recuerdo cuando agarraba de la mano mi botella de Whisky. Mala mujer era, como lo estoy siendo ahora.
Y los demonios van saliendo de mi interior, sólo queda mi mal humor, que se perdió. Querida soledad, eres tan desagradecida. Puta, lo que fuiste y serás. No quiero odiarte pero te lo has buscado tu sola.
Culpabilidad, siempre. ¿A quién? A tu ser interno. ¿Y qué me queda ya? Nada. Polvo sólo.




