Categoría: Escritos

  • No lo saben

    Que no saben lo que es el sexo,
    ni lamerte entero,
    ni crear un encuentro furtivo.
    Tampoco saben contar estrellas,
    a tu lado.
    Que no saben amar, joder.
    ¿Qué se han creído?
    Que tú eres mi poesía; toda.
    Cada palabra endulzada,
    cada mirada encanelada.
    Cada beso es como una bala florecida,
    enternecida.
    Míranos,
    el amor brilla internamente
    mientras bailamos lentamente.

  • (Risa maléfica)

    Me descojonan los hipócritas, la ironía y el mal humor.
    Que me mata, y me remata.
    Y me aplasta,
    y me ahoga.
    Puede ser y puede suceder,
    pero lo que no tolero son los restos que se incrustan en mis pulmones;
    toxicidad y negatividad.
    Malas vibras, y grietas abiertas.
    En abundancia,
    demasiada falacia.
    ¿Qué eres, papá?
    ¿Qué quieres?
    ¿Dónde estás y para qué?
    ¿Para qué sirve la ira cuando puedes ir en sintonía con tu hija?
    A corazón abierto,
    cicatricado sin solución ya.
    Pero,
    pero,
    pero…
    Me enmudezco,
    no me encuentro
    y me pierdo.

  • Yo

    Esa soy yo, te guste o no.
    Y qué,
    ven,
    ven
    que te comeré.
    Te arrancaré las entrañas,
    las deshauciaré de tu ser
    y las machacaré.
    Como una flor floreciendo,
    como una mariposa naciendo.
    Y me siento,
    y me quedo,
    me quedo.
    Que sé que luego volverás,
    volveré
    y renacerás.
    -Metamorfosis-.

  • Acojonante

    Me acojona que te vayas con otra,
    que dejes de sentir por mí,
    y te rompas.
    Que nos marchitemos,
    que nos apaguemos.
    Me acojona que te acojone que me pueda ir.
    No lo haré;
    me quedo
    y me quedaré.
    Porque te amo y te amaré,
    y aunque haya momentos en los que me entristezca,
    que piense demasiado
    y me oscurezca,
    soy, mucho ser.
    Soy humana y me puedo romper,
    debo hacerlo,
    estoy en mi derecho
    porque puedo y quiero.

  • Sexo

    Sentí como tus dedos se introducían en mí, haciéndome estremecer, gemir y volar.
    Y luego tus manos recorriendo mi cuerpo.
    Creamos poesía, fuimos alegría.
    Y más que sesos y huesos fuimos alma.

  • Siendo humamos

    Quizás el pasado no vuelve en todo su ser pero la persona sí. Y quizás tampoco sea la misma.
    Hay veces en que las personas cambiamos, crecemos y maduramos. Y siempre será así. Pero hay muchas veces que la fase de la madureza se queda estancada, y no arranca, no avanza.
    Y yo me pregunto ¿Por qué las personas vienen y van? ¿Y por qué unas vienen otra vez y les cuesta irse?
    Y pasa, y sucede.
    Tuve malas sensaciones, y vibraciones en aquel pasado. Y aunque me aportó buenas cosas, porque gracias a ello aprendí y crecí, también me brindó una mala desgracia.
    No hay porqué culpar a nadie, ni a ellos, ni a mí. Porque ya no. Hay que madurar, ser persona y ser humana.
    Y que no pasa nada, pero en el fondo sí pasa.

  • Aquello

    Dos días sin ser yo,
    y pensándome que está pasando;
    algo.
    Aquello que no tiene cura,
    aquello que te rompe a llorar
    y te hace gritar.
    Necesito salir,
    salir a flotar
    y si puede ser,
    volar.

  • Se abre el telón

    Escribir, sentir y bailar mientras la lluvia cae y se mata al llegar al piso.
    Aquí estoy, queriéndote.
    Sintiéndome serena;
    soy arena y oceáno.
    Volcano en erupción,
    justo, cuando te veo,
    y te acercas,
    y me besas.
    Vuelas,
    estando a diez mil metros sobre el cielo.
    Somos ecos de nuestras almas,
    somos más agujeros que alas,
    aun así,
    amas.
    Y, sin querer, estallas.

  • Luz parpadeante

    Sentirse naufragar en un mar sin náufrago, y estar ciega porque desde donde estás hay exceso de niebla. Un iceberg que crece invadiendo el interior de tu cuerpo. Y no sabes, tampoco quieres. Ojos tristes, ojeras marcadas. Pelo despeinado, poco arreglado. Y marcas; son cicatrices que te quedan. Secuelas; que no se marchan, que no se van. Que intactas están. Y mueres internamente, reviviendo un dolor intermitente.