Categoría: Escritos

  • Mon amour

    Si te escribiera yo los versos más bonitos de esta noche; los del amor, los del roce. Como ella anochece, y luego se enfría. Tan sola y tan bonita. Tan dulce y tan chiquitita que, desde lejos, brilla.

  • Ocaso

    La luz que entra por la ventana durante el atardecer refleja que estoy sin ganas, sin ansias, sin ánimas. La ciudad me habla en plena calle o en medio de mi habitación. Me dice que busque, que cante, que baile y que viva. Yo estoy bien, y siento. Necesito otros aires, otros rumbos, otros caminos. Quiero. Estar contigo y sentirte muy de cerca y, que estando, seamos. Sin ataduras, sin porqués y con un después, otra vez. Cada día de nuestras vidas hasta el final. Y que este sea la muerte. Porque quiero compartir una vida entera contigo; me gustas, te quiero, te amo. Aquí y ahora. Allá y luego. Y ya sea en las Maldivas o en Barcelona. Feliz contigo, a todas horas.

  • Me he enamorado

    Me he enamorado de ti, de tus flores que nacen de tu alma, de tu rostro, de tu mirada. De tus ojos negros que desprenden luz. De tu sinceridad y de tu buena vibra. Me he enamorado, y es tan hermoso. Un nosotros en el mar observando el atardecer. Y como caen las lágrimas del cielo, y como cae la luz en el ocaso. Y como te quiero yo, y como me gustas tú; y estar tumbados en la parte trasera del coche. Y qué locura; la desnudez. La tuya. De tu corazón. Las sábanas blancas y un poco de pasión. Un revolcón y dos y tres. Y a pesar de todo estar y ser. Seguir, sentir, vivir.

  • Corazón partido

    Aquella tarde fuimos a la playa, y pasaron tantas cosas que, entre ellas, algo marcó mi corazón como muchas otras. Fue un sinsentido, un «jódete amiga» muy bien enfocado. Una risa, un disparo, una bala en dirección al pecho. Y luego paz. Ellas no sabían, y no saben, lo que siento actualmente. Lo que descubrí luego de entender que aquello ‘ni pa’ lante ni pa’ trás’. Porque nunca me llegué a enamorar de él, de aquel chico rompecorazones. No logré conocerlo, simplemente me creé una imagen falsa; como una ilusión óptica. ¿Cómo podía conocerlo si nunca llegué a entablar conversación? Las personas se conocen, se descubren, hablando, mirando, tocando y sintiendo. Y, con él, nada. Cero.

  • Expresarse

    Quizás necesitaba sentir un «hazlo», pero yo me explayé más de lo normal expresando algo que, tal vez, no le interesaba. Me enfoqué más en mí -egoísmo puro- que en la otra persona. Era una necesidad de expresar aquello que mi mente estaba intentando cavilar, que mi corazón expresaba sin razón.

  • Deseo

    Futuro.
    Y me dijo si podíamos quedar, yo estaba hecha un percal. Un ovillo era mi corazón y un desastre bien grande mi pelo. Y mi rostro y mi pensamiento. El sentimiento estaba bien puesto, en su sitio. El momento, año y medio, de sentir y quererlo. De estar con él y ser juntos, era y es magia. Y qué gracia, qué risa, qué arte.

  • Mi arte

    El mundo, el mío, está demasiado quieto. Tranquilo y sereno. Y, ahora que es verano, no hay manera de vivir. Antes tampoco lo hice, me llevaba la corriente. Actualmente puedo hacer aquello que quiero. Lo hago, pero cuesta. Y nadie -nadie- dijo que sería fácil ni difícil pero yo me veo en un momento que no es ni instante. Y amo tanto esto, que no. No.

  • Impasse

    Soy piedra.
    Me he convertido en un bloqueo, y no porque quiera sino porque siento. Ya no describo paisajes, ni sensaciones, ni personas. Porque me he convertido en piedra -dura-.
    Pasé de leer Blue Jeans, a mis quince años, a Paul Auster a mis veintinuo. Y ha sido un cambio -radical-. De no entender nada a entenderlo, de no sentir a emocionarse hasta con aquellas palabras amontonadas una detrás de otra formando, y creando, aquello que se dice un libro con sus buenos peldaños. Que aunque estén rotos y agrietados y desgastados, son. Todos juntos, todos compuestos. Y hace tiempo que quería escribir algo, una historia, pero no me salen las palabras. Y mira que tecleo, que me muevo por el teclado, pero bailo torpe, a frenazos y acelerones.

  • Rosa

    ¿Cómo se escribe sobre la soledad? Sobre el sentimiento de ver el mar ensombrecerse y oscurecerse, arrancar y echarse hacia atrás, por miedo al rechazo. A ser distinto y, a la vez, bonito. Porque está tan solo y tan poco acompañado que me derrito ante él. Y aquel pensamiento de «me siento bien» cuando estás allá presenciándolo.
    Y llega la noche, la luna llena sale a hacer su ceremonia y, luego, brilla. Reluce tanto cuando ella llora, digo, la chica. Y tan pequeña que se divide en pedazos y acaba convirtiéndose en cristales rotos.