Observo el cielo nublado y luego siento. Me recreo en mi sentimiento, en mi corazón. Me percato de algo: que está hecho trizas. Y tanto que vivo anestesiada en un mar de tristeza incurable. Necesito salir a flote. Permitirme sobrevivir. Déjadme en mis cicatrices, caos y delirios, que así soy feliz. Luego aparece el monstruo -el lobo- y me asusto conviertiéndome en diminuta. Empequeñeciéndome.
Categoría: Escritos
Debajo del suelo
Veo vértigos a cada paso que doy. Soy un huracán que provoca daños colaterales. ¿Cómo voy a sonreír si ellos me quitan cada logro conseguido? Si cada vez que llego a la meta, me hacen retrodecer y caerme por el atardecer hasta llegar al sótano, al suelo, al infierno.
La perspectiva
Perspectiva es ver las cosas de otra forma. Salirse del plano actual, presente, y observar cómo está siendo algo: una situación, un momento, una conversación… Se trata de hacer una pausa. Detenerse. Como el punto en un texto. Que hace que te pares y, luego, sigas. Pues así. Y en esa milésima de segundo, pensar. Verlo desde fuera.
A veces me gustaría sentir esa perspectiva de visión, desde el exterior, más a menudo. Y antes de seguir la discusión, pararnos todos y mirarnos. Ahí, sería bonito y lleno de poesía mala y barata. Porque nos veríamos en la pausa de las argumentaciones y rebobinaríamos y rectificaríamos antes de soltar una burrada.Palabras rotas
Y recrear las conversaciones en mi cabeza. Que cuando hablamos -tú y yo- se deshacen, se rompen y duelen. Quizás es que al no ser como quería aparece una decepción más grande. Se rompen, las palabras se rompen. Trozo a trozo, letra por letra.
Y lo siento,
por no ser lo que vosotros queréis que sea,
por no hacer lo que vosotros queréis que haga.
Por amarme más de lo normal y ser caos y aún así argumentar mal.
Tengo mis pensamientos, mis sentimientos.
Y decido por y para mí.
Y está bien.
-Está bien-.Ahí
Sí, me quedé ahí. Antes de la línea de meta. Sin intención de cruzarla. Por no poder o, simplemente, por no querer. Guardé en mi interior todos mis pensamientos, todas mis palabras. Morí en el intento.
Luces
Mis luces se están apagando cada vez más.
Sí, todos tenemos luces y yo las tengo en el cuerpo, la mente y el alma. Pero se están fundiendo. Parece que ya no quieren brillar, que no tienen fuerzas para deslumbrar.Monstruo
Soy un monstruo,
lo tengo dentro
de mis venas.
Es lo que me hacen sentir
ellos,
mi familia.
Y duele,
arranca el corazón.
Mata.
Ya no somos de la misma sangre,
ni de la misma raza,
ni de las mismas leyes.
Ni ideologías,
ni amor,
ni empatía.
Tampoco compartimos el dolor,
ni el rencor.
Ni los balazos que surgen de cada mente
-palabras escopetadas ensangrentando las almas-.

