Categoría: Escritos

  • No otros, ¿O sí?

    La duda me invade

    y la tristeza ha venido a mi alcance.

    El miedo está presente

    y la oscuridad latente.

    Aun así, no hay quien me detenga,

    soy una guerrera y esto no acabará así.

    Cúmulo de emociones con muchas sensaciones.

    Y preguntas intermitentes,

    sin respuesta.

    Porque el destino está por decidir el qué será de nosotros.

    Y lo sé que no somos de otros, pero,

    ¿y si sí?

  • Pequeños milagros

    Quiero escribir,

    vivir,

    y ser contigo.

    Quiero escribirte,

    deletrearte,

    la poesía más bonita del mundo

    por tu piel.

    Cada lunar de tu cuerpo endulzado,

    encanelado,

    es un milagro.

  • Hoy

    Hoy sí, hoy es el día.

    El día de vivir,

    de lamerse las heridas

    sin lamentarse.

    De decir sí,

    de ignorar aquellos indecentes.

    De quererse,

    y quererlos.

    A ellos,

    a todos.

    Porque se puede,

    porque se debe,

    porque se quiere.

  • Éxtasis

    Hay personas que me desconciertan, que me sacan de mis casillas, que me desencajan. Aun así, sigo mi guerra. Porque nunca termina, porque no se detiene, porque sigue, sin parar. Es un ciclo oculto que continúa.

    Hoy mis ojos no querían abrirse, se pegaron mis pestañas entre ellas, aun así, luego de un largo rato, senté la cabeza y me levanté. Bajé de mi cama poniendo un pie delante del otro. Subí la persiana y entró la luz de golpe por mi ventana. Era un día soleado, y mi alma ya no lloraba. Mi corazón estaba húmedo y no por las lágrimas, sino por el oleaje del amor del día anterior, que sigue presente en mi vida.

    Entonces un desazón entró por mi esófago y mi estómago se removió, quedándose de piedra, siendo pesado. Aquel que hacía tiempo que no me decía nada, lo volvió a hacer. Regresó para jugar mal sus cartas. Esta vez no podría porque desistiría. ¿Qué se creía? El «rompecorazones» se hacía decir.

    Y, luego de asearme, aquella se atrevió a desafiarme, a decirme y describir mi yo interno, afirmando que me conocía. Me sorprendió: ¿Cómo alguien podía conocerme si no lo hacía ni yo misma y si ese alguien ni se conocía a sí mismo?

    Admiraciones que alteraban mi quietud.

  • ¡Hey!

    ¿Cómo estáis? Espero que bien…

    Sólo os vengo a informar que, ahora que ya es Febrero, he publicado una nueva historia en Wattpad, llamada «Alcoholizada de alma». Mi usuario es Perezita.

    ¡Pasaros! ¡No perdéis nada!

    Gracias, sois amor.

  • Regando el tallo de mi alma

    Regálame una estrella florecida y triplicada por mil pétalos aun sin florecer. Que sean eternos, que tarden en crecer porque sí. Por nosotros. Brindemos por nuestro pasado y celebremos el presente. El futuro ya se verá.

    Y quiéreme más hoy que ayer y ven, ven aquí, a mi alma. Porque la cuidaste y lo sigues haciendo. Regándola y haciéndola crecer. Ahora es fuerte y eterna, pero eso gracias a mí. Con mis heridas llenas de cicatrices se ha fortalecido. Todo por mi yo interno, y por desarrollarse hacia adentro. Eso es lo más hermoso del mundo.

    Y me encanta, y me enamora.

    La vida es bonita.

  • A contratiempo

    No tengo ni tiempo para escribir, aun así rompo las horas, detengo los minutos y ralentizo los segundos. Porque no hay placer más bonito que sentirlo, y tenerte en mí. Lo sé, se me están escapando las palabras y, las letras, que juegan juguetonas sin parar. Se mezclan y vuelven a cantarte la poesía más bonita del mundo; la que escribo con mis manos para ti. Sin sufrir se vive y sufriendo es vivir. Siempre en gerundio, en un presente en tiempo activo.

    Te quiero, siempre presente aquí, en mi corazón.

    Y sí, otra vez ha sucedido, vuelves a estar en mi alma más purificada; mis textos.

  • Instantáneo

    El sol abrumaba mi piel, necesitaba oscuridad para poder ver el camino de la luz. La luna brillaba en un cielo estrellado y, aun así, seguía siendo la reina del cielo nocturno. ¿Y ellos quiénes eran para juzgarla? Me sentía relativamente malhumorada.

  • Orgasmo instantáneo

    Se sentó en la silla de su escritorio, cruzó las piernas y empezó a balancearse hacia delante y hacia atrás. Como iba con tejanos, el cruce le tocaba el clítoris y le daba más placer. Entonces se imaginó cómo le tocaba él, desde los pies hasta la cabeza y con ternura y delicadeza. Con mucho deseo y amor. En unos instantes cortos explotó.