Autor: perezitablog

  • Inmortal

    Estoy en una crisis,

    la vida se me está yendo al traste.

    Me ahogo, luego salgo de la superfície y vuelo, pero como un pájaro herido.

    Entonces me estrello contra una nube y me convierto en pólvora, la misma que cae de un alma podrida -la mía-.

    ¿Sabes lo qué es ser caos?

    ¿Comprendes lo que es introducirse sin querer en el desastre?

    Ahí, justo, se te desarma el corazón.

    Fallar a los demás, y lo peor, fallarse.

    Jodido, mucho.

    Y quieres morir porque te ahogas en el océano. No te queda aire, ya no puedes seguir respirando.

    Muerte repentina en un instante.

    Pero luego abres los ojos y te ves allí, viviendo. Siendo inmortal. Eso sí que duele. Eso mata aun más. Y si ya estás muerta ¿cómo seguir viviendo?

  • Interminable

    Voy arrastrando malas acciones que, por ende, malas consecuencias. Y son tantas que me pesan, me ahogan.

    Porque van saliendo, como la luz parpadeante de una estrella, o un semáforo. Y luego se instalan en mi vida. Y no hay manera de quitarlas, de eliminarlas. Porque se acumulan, acomodándose. Y aunque no lo parezca, duelen mucho.

    ¿Pero sabéis qué es lo mejor?

    Que voy libre de alma, que no me matan los sentimientos pues estos son libres. Vuelan por sí solos. Y eso no tiene el valor en precio, sino en momentos.

  • Sensaciones

    Puzzle de emociones.

    Tiemblo por mi pasado.

    Muerdo, soy demonio y también ángel.

    Te quiero,

    me siento flotar, volar.

    A veces lloro y, otras, sonrío.

    Estoy felicidad,

    mis ojos son chispas de alegría.

    Cóctel de emociones.

    Nosotros.

    Tu culpa,

    fe y esperanza.

    No quiero morir de desilusión

    sino vivir un montón.

    Morirme por un beso tuyo.

    Pero sobretodo ser amor contigo.

  • Soy cielo

    Y vuelo;

    cuando me besas,

    cuando me cantas con palabras

    y me disparas balas de amor.

    Cuando me enciendes,

    cuando me haces temblar

    y cuando me haces rabiar.

    Volando soy;

    un ave,

    un avión,

    una hoja andante.

  • Queriéndonos

    Porque a veces se trata de hundirse en el alma de uno mismo y resurgir entre las cenizas.

    Aun queda fuego.

    Yo te huelo, te tengo.

    Aquí y conmigo.

    El cielo está azul celeste, hay pájaros y tú estás en mis manos.

    Nos tenemos.

    Nos queremos.

  • Encantamiento

    Antes éramos tú y yo,

    ahora somos,

    en presente y en gerundio.

    Un nosotros,

    un volamos.

    Un nos vamos

    y un queriéndonos.

    Aquí estamos,

    y no jugamos.

    Esto es serio,

    no es un cuento.

    Es un hechizo,

    es mágico.

    Porque él es mago y magia a la vez.

  • Sólo hay placer

    Una mirada,

    un beso,

    la respiración acelerada.

    Miedo y un ¿Sigo?

    Como respuesta: «Claro».

    Caricias.

    Muchos besos.

    Y ella cede,

    y él continúa.

    Nervios,

    amor

    y locura.

    Ahora el poder lo tiene él,

    ella se siente enloquecer

    y sus miedos resultan desaparecer.

    Sólo tienen deseo, y se hacen disfrutar.

    Mucho placer.

  • Indeterminación

    El miedo recorrió mi espina dorsal, los nervios se atragantaron en mi garganta. Anduve sin pensar en un destino aunque mi corazón se dirigía por instinto, persiguiendo sin querer tu olor, tu rastro, tus huellas.

    Hacía calor y era invierno. Era Diciembre ¿helado y congelado? ¿O caliente y quemado?

    Mi alma quemaba pero aun no traspasaba mi piel, aun no la calentaba.

    Entonces me pregunté si donde estaba sentada era el banco donde nos sentamos la última vez que vinimos.

    Observé el paisaje mientras la esperanza se disipaba y me decía a mí misma «Estúpida». Me culpaba constantemente. De hecho tenía el ceño fruncido, el corazón enloquecido. Pero estaba sola, y me sentía absorta en otra vida, no la mía.

  • Locura única

    Todo comenzó un 15 de diciembre.

    Ojalá ahí no se quede, ojalá continúe.

    Estoy con la esperanza agotada y la fe disipándose. Y los miedos a flor de piel, además de las dudas atragantándome. Aun así, tengo el instinto de que lo nuestro seguirá siendo salvaje, único y, quizás, inquebrantable.

    Porque se sale de la norma, rompe la regla.

    Y por cada día que pasa lo tengo más claro: me vuelves loca, amor.

    De los poros de mi piel salen chispas de locura mezclada con dulzura.