Y el tiempo iba pasando mientras imaginaba una panorámica distinta a la habitual. Observaba a las personas, a los edificios y a la natura que, por poco que había, existía. Los árboles eran primaverales, otra era distinta. Más bonita, pero más fría. Porque aunque las flores florecían, el cielo era poco tierno. Estaba entristecido y helado. Lo percibí porque lo transmitía.
Autor: perezitablog
Huyendo
Me voy, de lo que me persigue, de lo sucio e insoportable. Me alejo porque sino me quebrantaría más. Y no quiero pero me sigo hundiendo. Y muerdo y mato, el recuerdo. Crueldad y poca lealtad. ¿Qué es eso de ir ahogando a las personas? Que somos seres, humanos y muy descerebrados. Ya no hay ni cordialidad.
Felizmente ahogada
Me siento dentro del mar,
tristemente feliz,
felizmente alegre
y alegremente salada
por estar enamorada.
Estoy hechizada,
gracias a ti.
Porque nos queremos, nos amamos.
Y eso es recomponerse en un momento instantáneo.
Que nos romperemos, lo sé.
Que te romperán, también.
Panorámica inmortal
Me derrumbé de camino a casa. Estaba atardeciendo y la lluvia ya había amanecido hacía rato, cayendo encima de mi ropa, chocando paulatinamente. Me sentí ignorada, incomprendida y poco querida por mi familia. Así me sentía, así me hacían sentir.
¿Por qué era tanto caos? ¿Por qué era tanto desastre? Yo, tan desalmada y marchita. En mi soledad me desintegraba. ¿Qué pensarían los demás? Otra depresiva loca.
Simplemente mi corazón estalló, mis ojos se cristalizaron -paisaje borroso- y mis pestañas se mojaron.
Tristeza, has venido a mi alcance. Y ya no puedo deshacerme de ti. Te tengo intacta en mi alma.
Ahogamiento
Demonios, oscuridad y noche.
Me pasa que la vida me decepciona, estoy triste y me quiero emborrachar. Morirme en un latido de dolor.
Porque no puedo más. Harta. De vosotros. Del mundo. De todo.
Necesito soledad y mucha música.
Flores disecadas
Y qué vas a saber de una flor marchita,
y de una flor medio florecida.
Qué vas a saber de una flor disecada,
y de la aplastada.
Así es como yo denomino a los corazones.
El cielo, azul, brillaba. No se arrepentía de como resplandecía a la luz del sol, porque era celeste y muy vivo. Allá mismo había un ramo de flores encima de una mesa. Disecadas ellas, desalmadas sus almas. Era un bonito atardecer. Libre, y solo. Demasiado, intenso.