Etiqueta: vacío existencial

  • Proceso creativo de “Aurora”

    Proceso creativo de “Aurora”

    Escribir Aurora fue un proceso intenso y exhaustivo que contuvo un proceso creativo bastante largo lleno de cambios, de irregularidades y descensos. Y ahora que me pongo aquí a describir aquella experiencia, aquel proceso creativo, me quedo hueca de mente, así, en blanco, siendo la tabula rasa, porque se me escapan las palabras. Supongo que arrasan o quizás se difuminan o nunca llegaron a aparecer.

    Entonces, se soltaron o cayeron a borbotones. ¿Quizás de golpe? No lo sé. Tampoco recuerdo bien cómo se inició aquel bocajarro de miseria rota, solo sé que de una herida, casi imperceptible, se incendió la llama de un vacío existencial: un fracaso monumental.

    ¿Qué pasa cuando toda tu vida es una fantasía ilusa? Cuando lo que creías real se convierte en irreal y a la inversa, entonces… ¿Hacia dónde te diriges? ¿Y cómo te mueves? ¿Por impulso del declive? Ir cayéndose mientras, una misma, se va creyendo y creando… ¿Pero el qué? Quizás, era, sin querer, tu proceso emocional, ese in crescendo del “voy viendo”. Ese que estabas esperando, sí, te llegó y de un portazo te reubicó, te plantó aquí dentro, en este presente que parece tan ausente…, pero que es real, que es tu pura y cruda y dura realidad.

    Así que si te apetece hundirte en otro hueco extraño y bien amargo, léete Aurora. Quizás te reencuentras en otras formas abstractas, o no. ¿Quién sabe?

  • De golpe, y portazo

    De golpe, y portazo

    Y me cuestiono, así, como si nada pasara… ¿Culminará la novela de alguna manera? La fe desacelera, frena. Me quedo quieta, inédita y muerta, sí en ese miedo inherente. Saldrá de mi mente. ¿El qué? Se va preguntando el reflejo de mi otro espejo que se convierte en algo. Quizás es un verbo o la explosión del deseo, seco. Vuelvo a ir tarde, ¿Pero a dónde? Si la vida es esta, si la vida se parece a eso. La caída…, vaya forma de colgarse… Eso, que son tres escasos segundos. Y yo, yo, ya estoy harta, y voy saciada o, mejor descrito, muy cansada. Me quedaré en la línia final o al principio desde donde se vislumbra, en la lejanía, la meta. ¿Consistía en ir o en hacer la paralela? Bueno, pues, qué pena, nena, porque voy haciendo eses con creces. Desconozco y lo vuelvo a conocer absolutamente todo. Me vuelco en ese hueco, es decir, en el mío. Cómo admiro ese vacío, cómo lo admiro. Realmente…, lo detesto. Luego voy y la fastidio, porque no me queda de otra. ¿O sí? ¿Qué será? ¿Qué será de mi existencia vital? Solo siento que voy tarde a algo o, sencillamente, que remonto al pasado y cuando me veo en este presente, uf, me quedo tan ausente. Ese segundo que levita entre la neblina espesa que pesa…, ha retrocedido, pues se quiere tan mal y del revés. ¿Ves? Qué vicio, es bucle. Me engancha, me confunde, me distorsiona la realidad. De golpe, como si la nada aún pudiese convertirse en algo menos destacado, se posiciona delante de mi ser, pero yo, yo dejo de ver porque la mirada se me ha cristalizado.

  • La mujer loca, Juan José Millás

    La mujer loca de Juan José Millás trata sobre «la locura» a través de las introspecciones del léxico que hace uno consigo mismo – en este caso Julia, quien dialoga con el propio vocabulario -, es decir desde la gramática y, acaba, el propio autor y, también narrador, definiendo y describiendo, el qué, el cómo y el porqué de un tipo de locura, de un tipo de trastorno mental desde sus crisis iniciales hasta ir estallando paulatinamente en chispazos de lúcidez. Así pues, el escritor nos explica cómo nace este libro, de forma indirecta, y a través de su curiosidad por querer entender qué es eso del «brote».

    Julia, la protagonista, quien trabaja en una pescadería, habla con los sustantivos y, mediante estos, va encajando sus teorías, aunque, al mismo tiempo, se desorienta ubicándose en otro mundo, es decir, en su propia paranoia. Al cabo de un tiempo, decide irse a vivir a un piso compartido y acaba conviviendo con Emérita, una señora destinada a fallecer a causa de su enfermedad sin cura, y Serafín, pareja de la enferma.

    Aunque hay varios finales sin concluir, Millás, termina en el vacío, en su bloqueo ya no como novelista sino como ser humano. Es una sensación que le persigue durante su trayectora para escribir algo que, finalmente, se convierte en una novela, concretamente esta, pero cabe cuestionarnos lo siguiente: ¿Qué es verosímil? ¿Y qué es una novela real, auténtica? ¿Y qué es verdad? ¿Y la realidad, en qué se fundamenta?

    En resumen es una novela con muchos intríngulis como, por ejemplo, las dos facetas de la muerte, ambas posiciones opuestas donde uno se coloca o ya se encuentra colocado por azares de la vida. O el concepto del ‘amor’ y del ‘acto de querer’ y el de ‘no quererse a una misma’ ya que cada ser humano lo percibe y lo transmite de forma distinta. O también la dualidad entre realidad y ficción…, entre otros temas a destacar.