¿Qué más?

¿Qué piensa un libro? O, mejor pregunta aún, ¿Cómo está pensando? Porque una obra de arte, como es un libro, ya ha pensado y ha sido por su autor; el escritor. Este, que suelta bombas como verdades, las suyas, y las plasma en el papel para contar aquello sentido y vivido. Es bonito, pero duele. El proceso de escribir es algo immesurablemente doloroso. Para conocerse hay que dejar reposar el sentimiento. Después, hacer una introspección, o más de una. Normalmente son muchas. Pero es no es lo importante, lo realmente destacable es lo que uno cuenta o quiere llegar a contar. Y lo bonito de todo esto es cómo se interpreta, cómo le damos significado a las palabras, a las frases y a los párrafos. Cómo concluimos el libro, para nosotros que, para cada uno, es un proceso distinto y muy hermoso.