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Sonriéndome
Créeme que voy con ojeras y que después de tres cervezas soy más humana que princesa. No me interesa. Quiero sólo cuatro segundos, y pasar cuentas para descífrarme. Para descubrirme con intentos y muchas alas que aún así derrapando, puedo despegar. Me faltan tres textos, vivir en gerundio y sonreírme en presente, siempre.
Instante etéreo
Me apetece escribir,
desangrarme entre letras.
A balazos y a ratos,
me muero por besarte en los labios.
Derrapando en un tiempo inerte,
tirándolo todo a la suerte
dejándome llevar,
y si eso, ya.
Un mañana que nunca llega,
un presente que no se vive
y un dolor interminable
resurgen día a día
al mirarme al espejo
y reflejarme sin querer
en una brevedad
siendo el instante etéreo.Horizonte salado
Necesito mar, mucho mar.
Y sal y lamerme los labios y estamparlos en los tuyos. Con mi vestido amarillo, desnuda de dudas y miedos, sentarme a tu lado en la orilla. Mirar el horizonte, y luego observarte. Sonreír. Vivir a base de risas en el corazón que late enamorado de la vida, de ti, de mí. De todo. Lo más hermoso es eso: ser en gerundio y amar.
Qué paisaje,
ahí.
Un cuadro pintado a verbos, a tiempos, a latidos. Sin pintura, solo con los sentimientos encuadrándolos en un momento inédito y lleno de nosotros.Un cuento perfecto, Elísabet Benavent
Es un libro que, después de leer las primeras cien páginas, te cala. Y tan adentro que empatizas hasta contigo misma cuestionándote realmente si a ti también te está pasando. Si te estás dejando o si necesitas, simplemente, fluir con la vida como cuando eras una niña.
Un cuento perfecto es una novela de romance contemporáneo publicada el 2020 escrita por Elísabet Benavent (Valencia, 1984). Esta obra trata sobre la introspección de uno mismo. Sobre la autorrevelación. Una forma de encontrarse, de quererse y de amar.
Margot, la protagonista de esta historia está rota, vacía, y hace un viaje introspectivo. Después de un ataque de pánico el día de su boda, estalla de la forma más cobarde: huyendo. A medida que avanza la historia se observa una evolución del personaje. La forma en cómo se enfrenta a diversas situaciones, y también emociones, es distinta. No es la misma en el inicio del libro que al final. Su transformación va desde la semilla hasta el hecho de florecer; el acto de amarse. Otros personajes destacables son Filippo, David y las hermanas de Margot (Patricia y Candela), que están muy presentes en su vida.
Benavent provoca que sientas, sobre todo aquello que hay dentro de ti, para que estalles de un portazo y te estrelles contra la vida. Se trata de abrir los ojos, de abrirte al mundo. Al amor propio y ajeno. Es un cuento tan imperfecto que acaba siendo predeciblemente maravilloso.
Un cuento perfecto de Elísabet Benavent
Es un libro que, después de leer las primeras cien páginas, te cala. Y tan adentro que empatizas hasta contigo misma cuestionándote realmente si a ti también te está pasando. Si te estás dejando o si necesitas, simplemente, fluir con la vida como cuando eras una niña.

Un cuento perfecto de Elísabet Benavent Un cuento perfecto es una novela de romance contemporáneo publicada el 2020 escrita por Elísabet Benavent (Valencia, 1984). Esta obra trata sobre la introspección de uno mismo. Sobre la autorrevelación. Una forma de encontrarse, de quererse y de amar.
Margot, la protagonista de esta historia está rota, vacía, y hace un viaje introspectivo. Después de un ataque de pánico el día de su boda, estalla de la forma más cobarde: huyendo. A medida que avanza la historia se observa una evolución del personaje. La forma en cómo se enfrenta a diversas situaciones, y también emociones, es distinta. No es la misma en el inicio del libro que al final. Su transformación va desde la semilla hasta el hecho de florecer; el acto de amarse. Otros personajes destacables son Filippo, David y las hermanas de Margot (Patricia y Candela), que están muy presentes en su vida.
Benavent provoca que sientas, sobre todo aquello que hay dentro de ti, para que estalles de un portazo y te estrelles contra la vida. Se trata de abrir los ojos, de abrirte al mundo. Al amor propio y ajeno. Es un cuento tan imperfecto que acaba siendo predeciblemente maravilloso.
Amor personificado
Después de aquella pelea absurda, del viaje en coche, de la broma de mi padre, de la adrenalina en mi estómago, de una caricia y de llegar al restaurante, sonreí. Porque me sentí, porque estaba viviendo el presente. Claro que el dolor estaba en mí, pero era uno distinto. Al observarme, la espontaneidad y el sol de mi interior, me gusté. Me sentía querida por ellos y gracias.
A todos.
A aquel caos de mi corazón que reafirmándose se colocaba otra vez. Y no con alcohol sino con amor. Uno dulce, tierno.
En mi mente apareció un carrusel de imágenes de las personas que componían mis días. Pasó fugazmente, como flashes. Qué hermoso, palpitó mi corazón. Se dio cuenta de que aquella situación, la nueva etapa, era tan valida como yo misma. Que era el bien, la sinceridad y la honestidad con cada uno.
Era el amor personificado.Al verbo
Las colillas -restantes- del cigarro
cayendo al suelo
mientras tu corazón se agarra
sin querer y con ansias
al mío,
doliéndose.
Sintiendo el tacto de las balas
que dispara mi mirada
de aquella metáfora, hermosamente rota,
que se sostiene al aire
sin saber el cómo
ni querer un tiempo,
viviendo siempre
de un pretérito tan imperfecto
que se aferra a eso:
al verbo,
que ya descendido
chocando contra aquel color gris
sucio y oscuro
deja de ocultarse para morir.Amor propio
No me das lo que necesito, amor. Soy dolor con náuseas y mucho temor. Tiemblo al caminar, al hablar, al obsevar y al sentir. Esto, lo último, es lo que me duele más. Lo que dejo por el final. Me ausento de mí misma, me oculto, me anulo. Soy un nudo, un lío, un caos sin sentido. Soy de todo menos persona.
Cuando me cuestionas qué quiero es tan sencilla la respuesta. Ser amada para siempre. Derretirme en el mar y fluir al son del aire, del viento. Anhelo, siempre, lo que no tengo porque sé, presiento, que jamás podré tenerlo.Sin leerte
Me puse palida al escuchar tus primeras palabras. La tensión recorrió mis venas y mi corazón palpitaba de prisa, sin detenerse. Comenzaste a narrar tu historia. Mis sentidos estaban a flor de piel y la razón que me quedaba se esfumó. A medida que ibas explicándome la situación, fui comprendiendo. Eso, se llama empatía. Me puse en tus zapatos, en tu ropa. Por suerte, tu relato terminó con un buen final. Luego, me carcomí los sesos y el cerebro. Sí, porque volví a recrearme en ti, a ser un tú en el pasado, en ese verano. Me dolió, me rompió. «Finges bien», pensé. No te descifré, no pude entre ver la verdad, la angustia que suspiraba -frágilmente y en silencio- tu corazón.
Que sea eterno
Sé que te irás
porque llegará el día
en el que el santo al cielo se matará de tanto subir;
el tiempo al vuelo, que vuela.
Qué rareza,
vaya destreza
y si que mientes mal.
Porque las flores,
las flores se van
marchitándose
y aquel chico de la escuela quizás regresa.
Yo toda coqueta
comiéndome el mundo,
derrumbándome por las noches
mientras la lluvia cae un día
de noviembre.
Quiéreme,
y quédate.
(Quédate).
No hay nada más hermoso que sigas ahí,
a mi lado.
Y que la chispa se convierta en fuego
quemando nuestro infierno,
en un otoño lleno de vida,
de rosa florecida
en nuestro interior
y que sea eterno
ese incendio.Quédate amor
Siento cosas,
muchas.
Un pasado que se arrastra hacia el presente,
-el hueco del dolor incrustrado en mi corazón-.
Hay algo por hacer aún, lo sé.
Porque la vida,
joder como mata,
hace que vibremos
al son de una canción.
La que revive los sentimientos y emociones,
los momentos
de aquellos días que parecían eternos.
Créeme
y miénteme a la cara mientras haces que te vas,
y te quedas porque sí,
sin más.Hoy
Hoy estabas hermoso,
por fuera y por dentro,
de corazón y cerebro.
Me hubiese gustado que te dejases querer,
que me quisieras más,
mucho más
que ayer
y un poco menos que mañana.
Siento que te amo tanto que va a doler el roce con el suelo,
será un golpe seco, breve pero con un dolor eterno.
Ojalá darte más,
ojalá ser nosotros
sin (querer) otros
-cuerpos-.
Porque puede ser muy bonito
y a la vez muy roto.El dolor ciega
Pienso en ti y en mí…
Tener miedo
a lo que pueda suceder.
El dolor me ciega,
me nubla.
Me entristece aquel futuro imaginado,
presupuesto
sabiendo de antemano que jamás
será lo pensado.¿Sabes…?
¿Sabes qué? Nuestro amor es como la vida misma;
la rosa.
Primero, la semilla donde empieza a nacer el sentimiento. Lo desconocido por conocer.
Después, crece porque se cuida día a día. Se riega, va floreciendo. Hay instantes donde se ahoga, brilla o necesita de más. Es el querer(se) mismo. Tal cual, sin tapujos.
Hasta que llega el fin donde se marchita. La vejez llena de sabiduría y madurez.
La rosa ya muere, pero ha dejado su semilla formando una familia. Creando otra vida en carne y hueso o en polvo. En el universo o más allá de las estrellas.
Ser nostros es ser amaneceres de todos los colores.
Y es hermoso.Piel y corazón
Te regalo los pétalos de mi rosa.
¿Te cuento un secreto?
Ella, es todo el amor que siento por ti.
Para que no se muera
sólo hay que regarla,
cuidarla
y amarla.Amarte en un vaivén
No supe qué hacer con todos los «te quieros» que me dijiste,
ni tampoco con todo aquello sentido.
No supe qué hacer con todo el amor recibido y,
¿Sabes qué?
Te lo devolví,
pétalo a pétalo,
sin dolor
ni temor
y con mucha ternura,
dulzura
y delicadeza
recibiste la rosa
-de mi corazón-,
ya florecida
para quererte,
para querernos.
Amarte en un vaivén
de caricias,
besos,
y miradas llenas de pasión
abrazando a tu alma
por un rato
(eterno).Bésame
Besa cada poro de mi piel,
siente
y sientéme
para así,
en un futuro,
poder recordar
y rememorar
lo bonito,
lo querido,
lo que fue
y lo que sigue siendo.Vacilando al amor
A veces me pregunto como alguien puede quererme.
Por eso dudo
o vacilo
ante el amor.
Y tengo miedo
y no sé qué incrustrado ahí,
en mi pecho.









