Etiqueta: amor

  • Ojalá siempre así

    Te haría el amor aquí mismo. En esta cama, en este cielo -tan nuestro-. Tu respiración calmada, mi esencia agitada con tu presencia. Y qué bonito es quererte. Hacerlo cada día más; el amor, digo. Y ojalá siempre así. Tan nosotros, tan tuya, tan mío. Unidos y a la vez libres. Porque no hay nada mejor que quererse, y no mucho sino bien.

  • Querernos -desnudos-

    Y de golpe y portazo, aparezco aquí; en esa cama a tu lado -tú desnudo- y yo con ganas de escribir. Con ansias de quererte, de quererme, de querernos. Hacía tiempo que no lo hacia así de intenso; el amor. Y qué perfecto, dentro de la imperfección. Tan rotos, en pasado, y a la vez tan nosotros, en presente.

  • Quererte

    A veces pienso que la vida es un poco jodida, pero que si la paso a tu lado es mucho mejor. Que los tiempos pasan, y las épocas también. Que todo cambia, evoluciona. Y que tu voz ronca al despertar es hermosa. Que me mata tu mirada de amor -al mirarme-. Y que me muero por ti si no estás. Que se me pasan lentos los segundos cuando te vas. Decirte que al despedirte de mí siempre me doy la vuelta y te veo marchar por si al día siguiente no nos vemos. O por si me despachas para siempre, tener el recuerdo de tu espalda -clavada en mi mente-. Me gusta acariciarla, como llenarte el rostro de besos. Y que me cuides, y que me abraces como si no hubiese un mañana. Porque sí. Y sin más.
    Si me dices de irme contigo al nunca jamás, sin pensarlo y del revés, voy. Con el corazón revuelto y a mil por hora. Porque contigo es arrancar y no parar. E ir, siempre, hacia delante.

  • Amaneciendo

    El amanecer y las luces de los semáforos parpadeando. Se hace de día, se hace la luz y qué bonito. La ciudad casi vacía, cuatro almas andando por la faz de la tierra. Y qué gozo el silencio, vaya melodía. Me gusta y me enamora esa canción, esa panorámica y ese cielo. El sol ha salido pero está escondido entre los edificios; y qué sensación, distinta, especial y extraterrestre de mí. A la vez muy dentro mío.

  • Quisiera yo…

    Me hubiese apetecido charlar contigo a la luz del sol, mientras brillan nuestras pieles y, el agua dulce de la piscina bailaba, como nuestros corazones en momentos pasados. Ha sido duro, difícil y doloroso.
    -Soledad, bienvenida-.
    Porque no hay nada más bonito que conversar, de cualquier cosa, del mar y de cómo nos gustaría, en un futuro, volar. Pero, ¿Para qué? Si aunque estemos juntos ya no somos.
    Nada más hermoso que ver en tus ojos relámpagos; fuego, calor y hogar.
    Y tormenta me siento yo; que arrasa y arrastra todo a su paso de una bocanada de aire gigante, como un terremoto.
    Quiero paz y sentirme, mucho. Hay veces, instantes, en los que dejo de ser humana, en los que no puedo ser yo porque me inunda una sensación de impotencia terrible.
    No ayuda y mata, lentamente y a escopeta abierta.

  • El acto de follar

    Follar en el coche; qué gloria.
    Con los calcetines puestos y el vestido tirado por el suelo.
    En una callejuela escondida entre la ciudad, dentro de una caja, burbuja de ensueño, los dos -enamorados y llenos de pasión- entre las hierbas malas. Y luego, paz. Conducir hacia la metrópoli de la ciudad y bebernos, a sorbos, una cocacola. Qué hermoso, tú. Y la vida.

  • Mon amour

    Si te escribiera yo los versos más bonitos de esta noche; los del amor, los del roce. Como ella anochece, y luego se enfría. Tan sola y tan bonita. Tan dulce y tan chiquitita que, desde lejos, brilla.

  • Ocaso

    La luz que entra por la ventana durante el atardecer refleja que estoy sin ganas, sin ansias, sin ánimas. La ciudad me habla en plena calle o en medio de mi habitación. Me dice que busque, que cante, que baile y que viva. Yo estoy bien, y siento. Necesito otros aires, otros rumbos, otros caminos. Quiero. Estar contigo y sentirte muy de cerca y, que estando, seamos. Sin ataduras, sin porqués y con un después, otra vez. Cada día de nuestras vidas hasta el final. Y que este sea la muerte. Porque quiero compartir una vida entera contigo; me gustas, te quiero, te amo. Aquí y ahora. Allá y luego. Y ya sea en las Maldivas o en Barcelona. Feliz contigo, a todas horas.

  • Me he enamorado

    Me he enamorado de ti, de tus flores que nacen de tu alma, de tu rostro, de tu mirada. De tus ojos negros que desprenden luz. De tu sinceridad y de tu buena vibra. Me he enamorado, y es tan hermoso. Un nosotros en el mar observando el atardecer. Y como caen las lágrimas del cielo, y como cae la luz en el ocaso. Y como te quiero yo, y como me gustas tú; y estar tumbados en la parte trasera del coche. Y qué locura; la desnudez. La tuya. De tu corazón. Las sábanas blancas y un poco de pasión. Un revolcón y dos y tres. Y a pesar de todo estar y ser. Seguir, sentir, vivir.