Arráncame el miedo,
quítamelo,
derrítelo,
haz que se esfume para siempre.
Que tengo miedo del miedo.
Y frío el corazón, un caparazón.
Una risa estallada sin prisa,
tu sonrisa enternecida.
Me fui a Marte a amarte,
y me quedé allí,
enganchada en el alambre.
Arráncame el deseo,
devuélvemelo,
demuéstramelo,
haz que se quede para siempre.
Que tengo el deseo enterrado,
sólo hay que dejar que salga cuando,
mi corazón, no sea un caparazón.
Deja un comentario