Categoría: Escritos

  • Amigas

    Y morirse de la risa.
    Y estallar carcajadas con mis amigas,
    y ser más alma que cuerpo.
    Una mirada, un aliento al borde de la orilla.
    Porque saltamos, saltamos y volamos.
    Estallamos,
    explotamos
    y sentimos.
    Somos, somos juntas.
    Y qué suerte teneros.

  • Por favor

    Tú sí tú, mueves océanos. No dejes nunca de hacerlo.

  • Ojalá

    Ojalá nunca dejes de besarme con tanta ternura.

  • Humedad

    Empapados de lluvia estábamos. Bajo las nubes grises y estalló un milagro: tus labios besándome.

  • Ser libro

    Leerme un libro en cualquier avenida, en una singular esquina. Empaparme de cultura y sorberme las palabras a bocados. E introducirme en un mundo ajeno a la vida. Sumergerme en una filosofía distinta.
    Y volar.
    Ser ola de mar,
    ala de pájaro
    y pliegue de vestido.
    Levantar la cabeza y verlo todo distinto por tener otra perspectiva. Un prisma de miradas, un cubo de rubik hecho a medida.
    Porque ser un caos perfecto que nunca se rompe es ya una especialidad.

  • Personajes

    Hay personas que te cuelgan y hacen que te ahorques. Y, esas, son las peores. Las que te encantan y nunca les ves lo oscuro, lo maldito. Lo que se oculta detrás de sus ojos. Su alma ennegrecida por el carbón.
    No es sano, no lo es.
    Y déjame decirte que estás en lo malo, lo amargo. Y lo que no va a pasar ni a cambiar a no sé que, mujer, tú quieras. Así que quítate la armadura, esa que te pesa tanto, y déjala en el suelo. Y aléjate de ella de un portazo.

  • Arena y sal

    El mar,

    y yo.
    Un horizonte sin fin
    y la línea del Universo en tus pupilas.
    Un polvo mañanero
    y el sol que juega con las olas,
    ¿O son ellas las que juegan con el sol?
    Y más allá,
    un verde espeso.
    Un pájaro que vuela,
    un barco que naufraga
    y una luz que deslumbra
    nuestros corazones.

  • Raíz

    Muchos sueñan con un premio nobel,
    yo sueño con poder liberarme y reencarnarme en otras pieles. Transmitir, fluir y vivir.
    Ser yo, y a veces no.
    Estar de vez en cuando, pero
    ir sumando.
    Que sé, siento, que es difícil conectar en un mundo lleno de cerebros huecos, moviéndose por likes y no instintos.
    Leyendo poco y ejercitando mucho,
    postureando,
    sobrevalorando,
    creyendo lo irreal.
    Que no es así,
    que todo es del revés
    y lo que parece ser, no es.
    Incrustamos en nuestra mente lo imposible;
    la machacamos con la surrealidad.
    ¿Y qué hay debajo de la realidad?
    La raíz del Universo,
    y de las personas.

  • Nene

    Ponme una tirita nene,
    que me estoy desangrando.
    Nene, que no, que esta no sirve.
    ¿No ves que me estoy ahogando?
    Que muerdo,
    vigila que te atraco a corazón frío.
    Espada y arma,
    ayer y hoy.
    Un futuro muy cierto;
    no estaré.
    Moriré.
    Nene, esa tirita hace que me duela aun más.
    Mi alma,
    corazoncito aguanta.

  • No lo saben

    Que no saben lo que es el sexo,
    ni lamerte entero,
    ni crear un encuentro furtivo.
    Tampoco saben contar estrellas,
    a tu lado.
    Que no saben amar, joder.
    ¿Qué se han creído?
    Que tú eres mi poesía; toda.
    Cada palabra endulzada,
    cada mirada encanelada.
    Cada beso es como una bala florecida,
    enternecida.
    Míranos,
    el amor brilla internamente
    mientras bailamos lentamente.

  • (Risa maléfica)

    Me descojonan los hipócritas, la ironía y el mal humor.
    Que me mata, y me remata.
    Y me aplasta,
    y me ahoga.
    Puede ser y puede suceder,
    pero lo que no tolero son los restos que se incrustan en mis pulmones;
    toxicidad y negatividad.
    Malas vibras, y grietas abiertas.
    En abundancia,
    demasiada falacia.
    ¿Qué eres, papá?
    ¿Qué quieres?
    ¿Dónde estás y para qué?
    ¿Para qué sirve la ira cuando puedes ir en sintonía con tu hija?
    A corazón abierto,
    cicatricado sin solución ya.
    Pero,
    pero,
    pero…
    Me enmudezco,
    no me encuentro
    y me pierdo.

  • Yo

    Esa soy yo, te guste o no.
    Y qué,
    ven,
    ven
    que te comeré.
    Te arrancaré las entrañas,
    las deshauciaré de tu ser
    y las machacaré.
    Como una flor floreciendo,
    como una mariposa naciendo.
    Y me siento,
    y me quedo,
    me quedo.
    Que sé que luego volverás,
    volveré
    y renacerás.
    -Metamorfosis-.

  • Acojonante

    Me acojona que te vayas con otra,
    que dejes de sentir por mí,
    y te rompas.
    Que nos marchitemos,
    que nos apaguemos.
    Me acojona que te acojone que me pueda ir.
    No lo haré;
    me quedo
    y me quedaré.
    Porque te amo y te amaré,
    y aunque haya momentos en los que me entristezca,
    que piense demasiado
    y me oscurezca,
    soy, mucho ser.
    Soy humana y me puedo romper,
    debo hacerlo,
    estoy en mi derecho
    porque puedo y quiero.

  • Sexo

    Sentí como tus dedos se introducían en mí, haciéndome estremecer, gemir y volar.
    Y luego tus manos recorriendo mi cuerpo.
    Creamos poesía, fuimos alegría.
    Y más que sesos y huesos fuimos alma.

  • Siendo humamos

    Quizás el pasado no vuelve en todo su ser pero la persona sí. Y quizás tampoco sea la misma.
    Hay veces en que las personas cambiamos, crecemos y maduramos. Y siempre será así. Pero hay muchas veces que la fase de la madureza se queda estancada, y no arranca, no avanza.
    Y yo me pregunto ¿Por qué las personas vienen y van? ¿Y por qué unas vienen otra vez y les cuesta irse?
    Y pasa, y sucede.
    Tuve malas sensaciones, y vibraciones en aquel pasado. Y aunque me aportó buenas cosas, porque gracias a ello aprendí y crecí, también me brindó una mala desgracia.
    No hay porqué culpar a nadie, ni a ellos, ni a mí. Porque ya no. Hay que madurar, ser persona y ser humana.
    Y que no pasa nada, pero en el fondo sí pasa.

  • Aquello

    Dos días sin ser yo,
    y pensándome que está pasando;
    algo.
    Aquello que no tiene cura,
    aquello que te rompe a llorar
    y te hace gritar.
    Necesito salir,
    salir a flotar
    y si puede ser,
    volar.

  • Se abre el telón

    Escribir, sentir y bailar mientras la lluvia cae y se mata al llegar al piso.
    Aquí estoy, queriéndote.
    Sintiéndome serena;
    soy arena y oceáno.
    Volcano en erupción,
    justo, cuando te veo,
    y te acercas,
    y me besas.
    Vuelas,
    estando a diez mil metros sobre el cielo.
    Somos ecos de nuestras almas,
    somos más agujeros que alas,
    aun así,
    amas.
    Y, sin querer, estallas.

  • Luz parpadeante

    Sentirse naufragar en un mar sin náufrago, y estar ciega porque desde donde estás hay exceso de niebla. Un iceberg que crece invadiendo el interior de tu cuerpo. Y no sabes, tampoco quieres. Ojos tristes, ojeras marcadas. Pelo despeinado, poco arreglado. Y marcas; son cicatrices que te quedan. Secuelas; que no se marchan, que no se van. Que intactas están. Y mueres internamente, reviviendo un dolor intermitente.

  • Un ojalá

    Me gustaría imaginarnos a nosotros en un futuro muy lejano, agarrados de la mano y sujetándonos las almas por estar enamoradas.

    Me gustaría sentirnos allá en el mar y volar aun siendo ancianos. Porque se puede si se siente detrás de la piel, en el infinito del corazón.

    Expresar, siempre. Y amar a pesar de todo. Que somos desiguales, lo sé. También inciertos. ¿Pero qué nos puede impedir bailar al son de la melodía de la luna?

    Un viene y va, un estoy porque soy. Porque voy, voy.

  • Siempre tú

    Bajo la luna,
    encima del sol
    y entre las estrellas estás tú.

  • Vacío

    Fui tierra trágame
    y océano libérame.
    Fui mundo absórbeme
    y precipicio tiráme.
    Hacia lo sucio, amargo y grave.
    Hacia el vacío,
    eres mío,
    agujero frío y helado.
    Congélate,
    descerebrado.
    Mal criado
    y verbalizado.
    Conjugado en tiempo pasado,
    siempre regresando,
    nunca terminando de irte.
    De esfumarte,
    de evaporizarte.

  • Saltar y volar

    A veces me preguntan si lo que escribo es real, ¿Será?
    Escribo para sobrevivir ante el mar de sensaciones que florecen en mí. Que surgen y flotan y no quieren ahogarse.
    Flotar,
    flotar
    y saltar.
    Amar y odiar las palabras,
    un tipo de tregua y guerra.
    Una emoción que explota y aflora, y no se detiene. Y se humedece.
    Y vibra.
    Tanto que te hace llorar lágrima amarga.

  • Así

    Somos humanos, y explotamos. Porque no hablamos lo suficiente, no nos expresamos. No decimos, no amamos. No soñamos. Somos títeres de esta sociedad que nos lleva hacia un cánon desigual desilachándonos el corazón.

     

  • Quererse

    Y de repente un vacío te invade y un agujero se crea en tu interior, agrandándose hasta hacerte explotar. Pero es hermoso, y aunque sea doloroso, no hay quien te quite ese sufrimiento. Recreándote, reencarnándote. En otras pieles, en otro tú. Siendo, otra vez, humana. Repetirte y autoconvencerte de que eres, y estás. Ya no hay marcha atrás. Quiérete mucho y volarás.

  • Loba

    Y quizás me vuelva loca, sí.

    Y quizás esté echando ira por la boca, también.

    Y quizás sea otra loba,

    ahorcándome en el precipicio del alma.

    Porque desgarro mi corazón volviéndolo a construir;

    lo lamo,

    y lo relamo.

    Y lo vuelvo a machacar,

    a maltratar.

    Lo tengo entre mis manos

    mientras se ahoga en un río lleno de órganos.

    Es necesario morir una vez para saber lo que es vivir y,

    aun así, revivir.

  • Atropellos

    Me atropellas,
    y luego destellas estrellas.

  • Guerra

    ¿Cómo salir de lo sucio, amargo y tóxico?
    ¿Cómo?
    Libérate,
    libérame,
    libéranos.
    De esto, eso y aquello.
    Que quiero y no puedo.
    No puedo.
    No.

  • Fuego y ceniza

    Es tóxico nena,
    es malo,
    es oscuro.
    Es tóxico nena,
    no vuelvas con él.
    Menéate,
    desenrédate,
    deshazte.
    Tóxico, muy tóxica es esa relación.
    Uno vuelve otro se va,
    y volver a empezar.
    Estirar y aflojar la cuerda,
    y no detenerse.
    Entrar en bucle, en aquel círculo imposible de salir.
    Nena, que no, que ya no te quiere.
    Y si te quiere no lo siente,
    lo hace mal.
    Que te pudre.
    Te pudre.
    Te marchita por dentro y eso, eso, es malo.
    Muy malo.

  • Llovizna

    Y llueve,
    llueve mucho,
    aquí,
    en mi corazón.

  • ¿Quién brilla más?

    Y ya no sé quién brilla más,
    si tú o yo.
    Porque no se trata de resplandecer por fuera.
    Se trata de morder y matar,
    de machacar,
    de acabar,
    marchitar todo aquello que no vale.
    Y renacer,
    cada vez que sea necesario.
    Y no tener miedo a perder,
    porque el perdedor es más que un ganador.
    Y para triunfar hay que haber perdido mucho también,
    sin querer y porque sí.
    Y ya no sé quien brilla más.

  • Nosotros haciendo magia

    Tus dedos son magia,
    y tus besos,
    y todo tu ser.
    Tú eres poesía,
    la que entra en mí
    y me invade de sensaciones,
    de emociones.
    Mucha humedad
    y poca tregua.
    Guerra,
    y vida a montones,
    a estaciones,
    a canciones.
    Y un hogar,
    tú eres el mío.
    Y vaya si río;
    escándalo.
    Míralo de frente,
    agárralo
    y asustalo
    -del miedo te estoy hablando-.
    Porque cuando estoy contigo soy océano,
    ola colérica.
    Soy tierra
    y volcán.
    Ave que no cae.
    Relámpago instantáneo,
    lo que siento cuando tú me acaricias,
    y me das caricias;
    con tus manos.
    Y estallo,
    de placer.

  • Ya marchitó

    A veces siento que no estoy, que soy sombra y humedad. Me desvanezco y me voy. En ese instante, mi cerebro deja de funcionar, y se queda mudo durante un tiempo indefinido. Y lo siento, más con el corazón. Y no puedo, me veo en el fin. Porque no soy; en cuerpo sí, en alma no. Cada vez se me complica más la vida. El querer avanzar y estancarse, y quedarse. Quedarse. Revivir en un intento suicida de amor para acabar volando más alto que nunca. Y gritar, y volar. Gemir. Mucho. También sentir. Nadie sabe, ni comprende, el sentimiento aquel de no sentir. De pudrirse ante alguien que ni siquiera se percata de tu corazón a medio florecer.