Categoría: Escritos

  • Lluvia

    Y muchas veces estoy segura de que el que se va a joder serás tú. Porque me autoconvenzo de que soy fuerte y de corazón de piedra. De que soy de hielo y cuerpo de hierro. Pero no es así y nunca lo será. Porque me joderá, me dolerá, me machacará y me matará, lentamente.
    Nunca te lo he dicho, pero me acojona tu partida.
    No sé el cuándo, ni tampoco el cómo. No hay ninguna fecha marcada, ni una huida garantizada.
    Sólo hay la espera y un futuro lejano muy incierto.
    ¿Recuerdas nuestros primeros días de noviazgo? En uno de ellos estuvimos en la parte trasera del coche, cuando la noche ya había caído y las estrellas se habían volatilizado. Mientras me besabas y entre uno de ellos me dijiste que no lo sabías a ciencia cierta, pero que habían dos posibilidades. Que te marcharas o que no.
    Mi corazón lloró hacia dentro.

  • Yo

    Hay veces que soy odio,
    hay otras, en cambio, que soy dulce,
    o mar,
    o tierra.
    Y me sumerjo en un mundo ajeno al mío dejando de ser, ser.

  • Ganaste

    Me escabulliré de ti,
    alejándome.
    Sé que antes me resguardé en tus brazos y caí rendida en tu mirada, pero ya no.
    Estoy harta, de esto.
    De que me dejes tirada en medio de la nada, de que no te importe, de que evadas el tema y lo alejes sin más.
    Porque tú me puedes decir y zanjar, ¿Y yo no?
    Tú siempre, yo nunca.

  • Pequeña grieta

    Arréglalo tú porque yo ya estoy cansada;
    de sentir, de esperar y de llorar en silencios, entre suspiros.
    Que la cuerda roja se está destensando, alejando nuestros cuerpos, y corazones.
    Distanciándonos.
    Me siento muy niña; inocente y poco astuta. ¿Cómo no me había percatado antes?
    Que sólo queréis por interés y, cuando lo conseguís, desapareceis.

  • Corazón mío

    Escucho la música entre llantos y suspiros. Y siento y me encierro en mi misma.
    Miedo,
    luego desolación.
    Tristeza, y poca destreza.
    Quiero robarte tantos besos,
    morderte los labios
    y sentir tu aliento, aquí, en mi pecho.

  • Sintiendo

    Y quizás te enamores de otra mujer,
    o dejes de sentir por mí.
    Tal vez desaparezcas
    o, bueno, simplemente te alejes sin más.
    No se sabe.
    Pero lo que sí siento es que te amo,
    a veces más,
    a veces menos.
    Aunque siempre te siento, aquí, muy adentro.
    Y no es que tenga miedo.
    Yo sueño,
    sueño alto.
    Y vuelo, derrapando.
    Aun así, me arriesgo y me lanzo al hueco, lleno o vacío, del amor.
    Salto el precipicio o escalo la montaña,
    y nunca me doy por vencida.
    Tengo presente que esta relación seguirá siendo una montaña rusa,
    ir y volver y siempre estar.
    -Los sentimientos los tenemos acá-.

  • Cicatriz abierta

    Fuiste el poeta de mi versos,
    el constructor de mis suspiros.
    Y ahora estoy hartada de que me cortejes sin dejarme una salida.
    Me estoy yendo allá, al cielo.
    -Al cielo-.
    Y no soy,
    voy, voy.
    Vuelo.
    Y no es justo porque cuando desaparezcas dejando huella en mí moriré.
    Moriré.

  • -Me ahogo-

    Asfixia,
    de ti,
    de mí.
    Me duele la garganta de gritar tantos silencios,
    en llantos,
    en alientos.
    Mata,
    la vida mata.
    Muérdeme el alma y,
    luego,
    vete.
    Que te alejes dejándome destruida
    siendo pasillo sin salida,
    será como huir sin piedad.
    Aferrarse a tu corazón como quien se agarra al dolor porque sí.
    Estoy dolida,
    demacrada
    y el insomnio se pasea por mi habitación a partir de las doce de la madrugada.
    Entra sin llamar,
    ahogándome al mar.
    -Ahogándome al mar-.

  • Fuiste

    Fuiste una escopeta,
    una bala intacta.
    Una flor marchita
    llena de espinas.
    La chimenea llena de cenizas,
    una copa de vino tinto rota.
    Fuiste;
    en pasado e irregular.