Tal vez, sea yo la que se aleja sin querer.
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De aquel sentimiento
Estaban sentados en el césped, solos, en su propia burbuja de purpurina sin brújula.
-Tus ojos son bonitos.
-Ya claro, y eso también se lo dices a otras…
-¿A qué otras?
-Se lo dijiste a mi amiga, hace tiempo. Me dijo que se lo dijiste.
-Mírame a los ojos y dime en quien confías, si en ella o en mí.
Y con su alma floreciendo respondió sin titubear, sin pensarlo ni una fracción de segundo.
-En ti.
-Entonces créeme cuando te digo que tus ojos son bonitos, que toda tú eres bella.
-Mis ojos son normales, porque son marrones. Y yo no soy bonita.
-No niegues la evidencia, ¿de acuerdo? Tus ojos son una mezcla entre color almendra y verde.
-¿Ah sí?
Se sorprendió ella misma, juró que jamás los había mirado con tanto detenimiento y, ¿para qué?
Cuando llegó a casa, después de discutir con él, se miró al espejo, más específicamente sus ojos. A la mañana siguiente se los volvió a mirar y, vio un brillo distinto. No de alegría, sino de tristeza. De repente llamaron a la puerta, a la de su habitación. No pudo contener las lágrimas cuando alguien, porque por culpa de estas veía borroso, entró y la abrazó. Y ya jamás pudo desprenderse de aquel olor, de aquel tacto. De aquel sentimiento.
– 13 de Diciembre del 2017
quiero besarte
No quiero escribirnos en unos años más grandes, porque todo lo que escribo se acaba cumpliendo, ya sea bueno o malo. Pero no quiero situarte en un futuro lejano, sino cercano porque, yo, quiero besarte.

¡Sorpresa!
Me abro un canal de YouTube.
He colgado el primer vídeo, que es un poema, corto. Deshilachado, desalmado, con el corazón quemado. Se llama «Cicatrices encarceladas».
A los 300 seguidores cuelgo el siguiente vídeo. Y así vamos.
Gracias por leerme!
¿Te irías?
¿Y si te digo que me gustas?
¿Y te digo que me encantas?
¿Y si te digo que me fascinas?
¿Y si te digo que estoy enamorada de ti?
¿Y si te beso, te irías?

Esta vez,
Esta vez,
te escribo para dedicarte arte. Tienes que amarte y, aunque te fuiste a Marte, sin querer, volverás a ser. Y, yo, vendré para querernos. Sentimientos, flotantes en el aire, corriendo para juntarse.
A ti
Todo el cielo, oscuro, chispeante de luces pequeñas, te miraba a ti. Y, yo, te sentía allí. Te sentía intensamente.
Te sentía, te siento.
Llegaste, terremoto inquebrantable, para rehacerme, para montar todas las piezas que, aunque estén rotas, han vuelto a su sitio. El bombardeo de un grito, el sentimiento de un pitido, agudo, que se alza hasta nuestras almas para unirlas.

Mi Universo, tú
Y llegas tú, Universo,
y eres toda la luz
que desprenden las estrellas.
Y llegas tú, Universo,
y eres toda la felicidad
apostada en la ruleta de la suerte.
Y llegas,
me sonríes,
y ríes,
y matas haciendo revivir.
Eres tú, mi Universo,
entero y completo.
Te quiero tanto que,
ojú,
no me dejes nunca.




