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  • Quisiera yo…

    Me hubiese apetecido charlar contigo a la luz del sol, mientras brillan nuestras pieles y, el agua dulce de la piscina bailaba, como nuestros corazones en momentos pasados. Ha sido duro, difícil y doloroso.
    -Soledad, bienvenida-.
    Porque no hay nada más bonito que conversar, de cualquier cosa, del mar y de cómo nos gustaría, en un futuro, volar. Pero, ¿Para qué? Si aunque estemos juntos ya no somos.
    Nada más hermoso que ver en tus ojos relámpagos; fuego, calor y hogar.
    Y tormenta me siento yo; que arrasa y arrastra todo a su paso de una bocanada de aire gigante, como un terremoto.
    Quiero paz y sentirme, mucho. Hay veces, instantes, en los que dejo de ser humana, en los que no puedo ser yo porque me inunda una sensación de impotencia terrible.
    No ayuda y mata, lentamente y a escopeta abierta.

  • Mal humor

    No sé cómo expresarlo con palabras. A veces tengo rabia metida en mi cuerpo y se consume de golpe. Y es tan ardiente que hago arder a las personas. Y jodo, y me jode. Es jodido. Saco todas las llamas al exterior y soy más demonio que ángel. Y acabo echando a perder mi persona y a los demás y, los otros, sacan la ira en contra de otros.
    Está bien estar mal.
    No debería preocuparme.
    Porque son momentos que acabarán. Son instantes cortos. Y me duele hacer daño, me duelo a mí misma.
    Pero soy humana, tengo distintos humores. A veces buenos y a veces malos.
    Que si río,
    que si lloro,
    que si grito,
    que si respiro,
    que si mato
    o que si quiero.
    Hay tantos; ni gris ni negro.
    A todo pulmón, a todo color asfixiado, sin tinta.

  • Belleza idealizada

    La gente tiene un concepto de belleza idealizado, y no es bueno. Y hay que romper sus esquemas y los cánones de belleza. Porque estáis hartos -yo también- de miraros al espejo y no aceptaros. Que si más que si menos, eso, no es sano. Estoy cansada de que las personas de mi alrededor me digan que para qué voy al gimnasio si luego me zampo una hamburguesa o unas patatas bravas. Pues yo no voy al ‘gym’ para adelgazar, mi concepto de belleza no es: delgadez igual a hermosura o gordura igual a antibelleza. Es que yo no lo veo así, ya no. Los cuerpos son humanos, que cambian, que evolucionan, que crecen y envejecen. ¿Y qué hay más bonito que unas celulitis que son marcas de guerra? Que el paso de los años te dicen, te recuerdan, por todo aquello que has luchado. O que una cicatriz, o más. Que te animan a seguir hacia delante, para no olvidarte que has podido y podrás. O unas arrugas debajo de los ojos recordándote por todo aquello que has vivido y que ha valido la pena, y etcétera. Lo siento, a mí me fascinan los cuerpos, aquellos imperfectos; todos. Es decir, no somos perfectos y nunca lo seremos, y aunque nos esforcemos en ello, no. No vale la pena. Si los defectos es lo que hacen a las personas reales. Y eso, a mis ojos, es lo más hermoso.

  • Sentido mortal

    He intentado buscarlo todo, agarrar de frente la inspiración y llevármela a cuestas. No he podido. Se escapó hace más de mil segundos a millas de aquí. Se fue, o mejor dicho, se extravió por el camino y no tiene intención de regresar. Mentalmente agotada, emocionalmente avivada. Y cuando me encuentro en mi cama echada siento que quiero bailar pero mi cuerpo no siente lo mismo. Paralizado, inmortalizado. Momento inexplicable. Y sé que hago esfuerzos, intentos por seguir. El mundo no me quiere o me quiere rara y siempre atada, al pasado, a aquello desigual. Y me gusta porque soy distinta aunque agota.

  • El acto de follar

    Follar en el coche; qué gloria.
    Con los calcetines puestos y el vestido tirado por el suelo.
    En una callejuela escondida entre la ciudad, dentro de una caja, burbuja de ensueño, los dos -enamorados y llenos de pasión- entre las hierbas malas. Y luego, paz. Conducir hacia la metrópoli de la ciudad y bebernos, a sorbos, una cocacola. Qué hermoso, tú. Y la vida.

  • Seres vivos

    Tú sabes que las personas evolucionan, cambian, ¿No? Pues lo mismo pasa con los cuerpos, que a medida que crecen envejecen y se hacen más hermosos, más reales, más imperfectos dentro de aquella perfección que es imperfecta.
    Y el hecho es que son cuerpos. Ni más ni menos. Con sus almas libres y corazones rebeldes. Que vuelan, que viven.
    Con todo esto de las redes sociales aparentemos lo que no somos y queremos lo que no tenemos. Personalmente, me cuesta aceptarme, pero lo intento y hay días que lo consigo. Cuando soy yo misma, sonrío y me vivo, siendo muy mía. Hay otros, en cambio, que no me veo, que no puedo y me derrumbo. Pero la tristeza y el fracaso te hacen más fuerte, más tú, y te forjan un mañana más esplendido.
    Digo que no puede ser: eso de ser tan irreal, crear una irrealidad paralela y fingir. ¿Pero de qué vamos? ¿Qué somos? Siempre queriendo ser aquello que no se es.
    Generaciones, personas, mundos; abrid los ojos, no todo lo que veis es real y no todo lo que se dice es verdad.

  • Hielo

    Lo siento estoy bloqueada, y estoy recuperando la fe, poco a poco. Aquella que viene de golpe y se va de frente, cuando me mira, me escupe y me rompe. Estoy bloqueada. Lo he dicho muchas veces, pero si me lo creo y lo afronto, quizás, sólo quizás, lo supero. Pero, ¿El qué? No hay nada que superar, tampoco necesidad. Simplemente quiero un poco de paz y felicidad. Y seguir, mi vida, mi rumbo. Sin ti y conmigo, contigo y sin mí. Así voy; que vengo y me quedo, que me marcho y desaparezco.

  • Otra era

    Siento que la vida me atropella; ella siendo bella. Que ya no avanzo, que me estanco, ahí, en cualquier banco. Sentada y no siendo; vacía y neutra. Rota y entera. Siendo bonita y, a la vez, fea. Y tantas cosas, y tanto. Y me pregunto yo, ¿Para qué? Para gastar: energía, dinero y paz. Quiero mucha cerveza y emborracharme como si estuviésemos en otra era; pasado o futuro. Uno muy lejano. Estoy delirando, derrapando. Miedo me da la vida, lo que me pueda deparar. Y ya no puedo, mejor dicho, no quiero; ciertas cosas, a ciertas personas. Arranco las palabras y las hecho en el vertedero. Abandono los actos, de fe. Me he venido abajo. Soy más suelo de cemento que cielo azul. Y qué locura, vaya ricura, de algo. No lo sé. No lo quiero saber.

  • Desigual

    Y qué locura. No tenemos personalidad, nadie la tiene hecha y derecha. La construimos día a día, la vamos moldeando. Va cambiando, mutando. Y es curioso como unos imitan a otros y como los otros imitan a otros más. Porque si no copiamos lo que nos parece correcto y bueno, no somos y nunca seremos. Y estamos haciéndonos, construyéndonos. Y es bonito y a la vez no. Porque se plagia, y plagiar no es hermoso. Lo realmente hermoso es lo raro, lo defectuoso. Lo innovador; lo perfectamente imperfecto. Aquello real, no verdadero, real.