A veces pienso que la vida es un poco jodida, pero que si la paso a tu lado es mucho mejor. Que los tiempos pasan, y las épocas también. Que todo cambia, evoluciona. Y que tu voz ronca al despertar es hermosa. Que me mata tu mirada de amor -al mirarme-. Y que me muero por ti si no estás. Que se me pasan lentos los segundos cuando te vas. Decirte que al despedirte de mí siempre me doy la vuelta y te veo marchar por si al día siguiente no nos vemos. O por si me despachas para siempre, tener el recuerdo de tu espalda -clavada en mi mente-. Me gusta acariciarla, como llenarte el rostro de besos. Y que me cuides, y que me abraces como si no hubiese un mañana. Porque sí. Y sin más.
Si me dices de irme contigo al nunca jamás, sin pensarlo y del revés, voy. Con el corazón revuelto y a mil por hora. Porque contigo es arrancar y no parar. E ir, siempre, hacia delante.
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Quererte
Rutina
El rugir de los coches, el cantar de las hojas. Un sol resplandeciente y sentimientos que abruman. Qué arte la vida, y qué dolor estar muriéndote por dentro. Cuánta fantasía; la gente, qué perdida.
Me siento naufragio de mi misma. Queriendo volar y ahogándome en mi propio mar.
Unos ojos que me miran, desde el espejo; el reflejo. Y un ‘Te quiero’ vivído en tu mirada. En tu alma; tan honesta y sincera.
Qué pérdida de tiempo, eso, el tiempo. Que pasen las horas, que se acaben los días y terminar igual que el primer minuto que comenzó el verano; el tuyo. Porque no todos son iguales, hay muchos y distintos.
Entre oscuridades y matices me encuentro. De letras, de hechos y actos de fe, de valentía. El día a día. Y qué bonita tu sonrisa, la que brilla por ella misma. La que ilumina la soledad y arropa la alegría, aquí, en mi pecho.
-Me quiero-.
Qué calma, vaya paz. En positivo y hacia delante. A veces uno piensa que retrocede cuando, la verdad, es que avanza sin querer.
Se siente bien eso de estar bien.El acto de escribir
No sé de qué me sirve encender el ordenador y abrir una hoja en blanco. Porque no me salen las palabras, ni las ideas. Y mi mente está bloqueada. Hay dolor, angustia y miedo; a no poder. A dejar de ser -yo misma-. No verme de otra forma, no rascar esas capas mías, que son de más, que sobran. Porque sí, hay que bucear en las profundidades, escarbar, ir más allá de la superficie. Hasta que duela, hasta llegar a una crisis existencial, o más de una. Y moverse en bucle, en un círculo vicioso.
No puedo.
Simplemente, soy feliz. Estoy en paz, conmigo, con los demás. En cierto modo está bien estar bien, pero por otro lado, ¿Cuándo volveré?
A ser yo, la que se hundía, la que no se veía y luego salía a volar entre letras. A serlas.
A escribirlas y ser un caos desastroso pero lleno -de sentimiento puro-.Océano roto
Siento el mar palpitar en mis entrañas, lo escucho muy adentro de mi corazón. Como me remueve creando caos y desorden. Descomponiéndome, desorientándome. Agarro las olas con la punta del alma y se me quedan enganchadas en la mirada.
Tristeza,
serenidad,
dolor
y mucho amor.
Pasa por distintas estaciones, que van, vienen y se marchan para siempre.
Intactas y eternas se quedan -se quedan- aquí, conmigo y sin ti. Porque estoy llena de soledad y las lágrimas se amontonan en mis pestañas. No quiero llorar y lo hago internamente.
Qué frustrante.
Me duele, joder,
-duele demasiado-.
Ahora olfateo ese olor; a sal, a océano. A vida -pura-. Me gusta, me pierdo en esto. En lo que tengo, en lo que soy.Y, click
Un jodido ‘click’, y todo cambia. El mundo se revoluciona, los corazones laten deprisa y el libro, ese, retumba de dolor. Sus pulsaciones, su sentir eterno y efímero cada vez que lo vuelvo a abrir, a leer. Esas páginas llenas de palabras con intención, que escuecen.
Locura personificada
Un día me emborracharé e iré a ver el atardecer hasta que salga el sol. Y saltaré piedras y volaré con las manos en forma de avión y contaré las estrellas hasta perder el control. «No estoy bien» me repito una y otra vez hasta acabar llorando internamente. Y vaya caos soy. Me quiero volver loca, ser la locura personificada. Arrastrando los pies y con la sonrisa falsa, ese es mi lema o mi forma de vivir. Qué jodida, sí, yo.
Quiero vivir, mucho.
Sentir, a ratos e intensamente.
Volar siempre y nunca caer.
Necesito otro amanecer, uno distinto, uno que me grite, a pedazos. Que todo se está rompiendo pero que se reconstruirá.
¿Cambiará?
La vida se me parte en dos;
más quemada de alma que de rostro.Flotar del revés
Volar como si nunca lo hubieses hecho, armarte de valor y saltar por el precipicio; de tu alma. Bajar hasta abajo y tocar fondo, profundo y letal. Ya no hay vuelta atrás. Y ser más flor marchita que rosa florecida. Qué pena, qué alivio.
Amaneciendo
El amanecer y las luces de los semáforos parpadeando. Se hace de día, se hace la luz y qué bonito. La ciudad casi vacía, cuatro almas andando por la faz de la tierra. Y qué gozo el silencio, vaya melodía. Me gusta y me enamora esa canción, esa panorámica y ese cielo. El sol ha salido pero está escondido entre los edificios; y qué sensación, distinta, especial y extraterrestre de mí. A la vez muy dentro mío.