Autor: perezitablog

  • Otra forma de suicidio

    Querido diario, me estoy perdiendo de una forma tan descomunal, tan extraña, que muero una y otra y otra vez. No puedo más. Estoy agotada. Cansada de vivir y de la vida y de todo lo que rodea a esta. Y me quiero suicidar o, escribiéndolo de manera más sutil, quiero desaparecer. ¿Irme? ¿Pero a dónde? ¿Esa sería la solución a todos mis problemas?

    Siempre, la mayoría de gente, que son chusma, porque la sociedad se los ha comido, para luego vomitarlos ya transformados en aquello inútil, superficial, dicen, dicen quiérete. Y yo les respondo con otra asquerosa cuestión: ¿Cómo?

    Explicádmelo de una jodida vez. Estoy hartada, saciada de tanta soledad que solo quiero partirme, o dividirme, el corazón. Provocar su estallido así, de repente, y ya.

    Perdóname, sí, por ser tan directa, tan precisa, tan concisa. Y poco perspicaz. Ya que estamos: gracias. No sé, yo te lo suelto y ya si eso, ¿No?

    Debería hacer… tengo tantas cosas pendientes, entre ellas ir queriéndome que solo sé romperme mientras voy descendiendo por las calles. ¿Me explico? Mientras mis pedazos de mi jodidísimo vacío, cada vez más pequeños, más diminutos, van chocando entre ellos y, luego, luego se mueren más. Se agujerean aún más, si cabe posibilidad alguna.

    Quiero paz y amor y salud. ¿Eso existe? ¿Esas tres sustancias abstractas pueden existir al unísono? Ni puta idea, tampoco tengo ganas, pero estoy hasta el coño. Sí. Así que, bueno, ahí sigo, levitando entre la cuerda que se tensa y, yo, que me aflojo a lágrima viva, y seca, muy seca.

    Si no entiendes por dónde voy, simplemente quédate ahí, conmigo, en el suelo. Siéntate a mi lado mientras me ves caer, y léeme. O, bueno, enciéndete un cigarrillo. No, no lo quiero, fúmatelo tú, porque yo ya me fumé mi jodida vida tiempo atrás y por eso me he convertido en un agujero de donde cuelgan otros vacíos tan huecos. ¿Sabes? Necesito a alguien, o algo, si existiese, que me escuchase, y ya, aún sin comprenderme. Que me mirase a los ojos, ¿Los ves? Llenos de destellos sin esperanza, se van deshaciendo… se marchan, machacados por todo el peso que todavía siento dentro. Ya marchitada, solo queda florecer, ser. Pero, ¿Para qué? Para descender otra vez, y otra y otra y otra. Joder, que la marea me marea. Soy yo la ola colérica, por eso ese vaivén en constante movimiento circular, en un bucle que solo hace que derribar toda la miseria interna. De espejo a reflejo, me dejo la cadencia en otro charco, que se ennegrece. Ahora, me transformo en la nube grisácea, y créeme, es una explosión que detesto.

  • Oye,

    bésame las entrañas que no están húmedas, pero conquístalas con besos enternecidos: quieren amor. Las ojeras, los latidos y cada una de mis sonrisas bailan al son del corazón: se están queriendo para amarse. Me voy a quedar sin latidos de tanto ir armándose. Qué vaivén más sencillo, solo consistía en dejarse ir de forma vertical, que para caer de cabeza al suelo están los sueños rotos. Cómete el miedo, tiene un sabor espeso, está bueno. Al final resultó que eran bocanadas, ¿Sabes de qué? De aire y, léeme, huelen a colores. Ahora soy inmensa: caparazón, razón y el reflejo del espejo somos infinitos. Sencillamente, una (sombra). La escopeta es innecesaria, las balas tampoco las quiero. Con la libreta llena de garabatos, una vida con encanto, las nubes estallando… ¿Para qué quiero siete vidas como la de los gatos? Si ya siento, si ya estoy viviendo intensamente: en una he metido las ocho, incluyendo la muerte. Justo, en el otro momento, el del lado izquierdo ¿O era el derecho? Se me metió adentro una pestaña, spoiler: es la de la suerte. Posdata: me quiero con intención.

  • Por el precipicio

    Hay veces que cuando estoy caminando incluso me cuestiono cómo lo hago, sí, eso de poner un pie delante del otro y aún así no caerme aún así cayéndome.

  • ¡Hey!

    ¿Ya conoces mis libros autopublicados? Si te interesa, ¡sigue leyendo!

    Mañana Aurora estará gratuito… ¿Te unes a la locura?

    Y a continuación mis otros dos libros: el poemario ¿Te puedo escribir algo? y Descendent, una novela paranormal.

    Pd. Gracias por leerme, ¿Te animas a que yo te lea? Déjame en comentarios tus obras literarias, ¿Te unes al caos?

  • Floreciéndonos

    Me apetece escribir, pero no tengo el cómo y, para el colmo no lo logro alcanzar. Vaya desazón. Voy desganada. Sin actitud ni virtud, En contra de mi misma tiro, y la cuerda se afloja. Estoy colgando de un limbo. Me morí el otro día. Vaya cosas, ¿No? Es, supongo, irse para luego estrellarse y que estas salten para que terminen ahogándose en el triste mar de dudas. Se transformaron, evolucionando, cayéndose, yéndose, quejándose; un largo etcétera. ¿Nos vamos? Sí, yo qué sé, a dejarnos latir, a que nuestros seres vibren, y brillen lo suficiente para quedarse aquí a quererse. Voy ajetreada, como siempre, pero ya estoy agotada. Aun así, hay alguna novedad que se estanca en mi garganta. Hasta que no se tosa -me dio por la impersonalidad-, quiero decir, cuando aparezca el momento pues ya se ahorcará. Hablo del sueño, aquel lunático, muy empobrecido. Está quieto, deformado e inerte. Lo de intacto, ya si eso luego lo definimos. Oye, quiéreme. Me estoy desangrando por un agujerito. Quedo a la espera de tu voluntad por ir queriéndote sin desgarrarte a pedazos. De culetazos, y balazos, y así consecutivamente. Arréglame la artillería que pesa mucho, a toneladas. Porque se me fueron más allá del cielo, en el infierno, cada una de las lágrimas. ¿Viste mis ojeras? Mis ojos se deshicieron hace tiempo. Espera, que me vuelco en el pie derecho y recorro la carretera aunque esté rota o desigual. ¿Te apuntas? Te agrego a la lista de arrancarse los pétalos marchitos, que sino nos floreceremos.

  • Una noche rota

    Entonces, tu vida, alrededor tuyo, va dando giros, vueltas en ella misma. Y te mareas, aleteas y, justo, caes en tu jodido hueco. Se te ha roto algo, el corazón, porque mientras observas a tu hermana, estallas. Empatizando, preocupada no por el qué sino por cómo ella afrontará la situación. Vaya suceso, puto agujero negro.
    Porque se divide mentalmente en mil pensamientos que van en círculo, en bucle. Porque se ha partido en dos, ahora es dominada por la depresión, que se personifica en su cuerpo, animalizándola durante unos escasos pero intensos minutos.
    Es tu reflejo, ahora sois la misma. Comprendes, y te gustaría tomarte un café enfrente suyo y decirle que tranquila que esto pasará, pero no pasa. La miras, la observas y te echas a su lado. Ahí, en su miseria. Vaya maneras, y qué forma -abstracta-, cómo se enciende, qué malditas las garras del monstruo.
    Te vas deshaciendo al vaivén de cómo ella va muriéndose internamente. Sientes, demasiado, entre todas esas mierdas, compasión y cariño y amor. Sabes que, en unos días, o todo descenderá o será un desencadenamiento de acciones marchitas.
    Tengo miedo.

  • Novedades literarias

    Me paso por aquí para comunicarte que dos de mis libros están gratuitos,

    ¿Te unes a mi caos?

    Pd. Gracias por leerme, nos leemos.

  • «Los Pazos de Ulloa», de Emilia Pardo Bazán: una novela imprescindible sobre la decadencia de la aristocracia gallega

    ¿Por qué sigue siendo una novela tan actual más de un siglo después?

    Cuando pensamos en la literatura del siglo XIX solemos imaginar novelas alejadas de nuestra realidad. Sin embargo, Los Pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán, demuestra que muchos de los conflictos humanos apenas han cambiado con el paso del tiempo. La autora retrata una sociedad marcada por las diferencias de clase, la violencia, la religión y el papel de la mujer, construyendo una de las obras más representativas del naturalismo español.

    En esta reseña comparto mi opinión sobre una novela que va mucho más allá del simple retrato de una familia aristocrática.

    Ficha del libro

    Sinopsis (sin spoilers)

    La historia comienza con la llegada de Julián Álvarez, un joven sacerdote, a los Pazos de Ulloa para ejercer como capellán del marqués don Pedro Moscoso. Lo que inicialmente parece una tranquila estancia en una casa señorial acaba convirtiéndose en un descubrimiento constante de una realidad marcada por el abandono, la decadencia y los conflictos familiares.

    A través de personajes como NuchaSabelaPerucho o Primitivo, Emilia Pardo Bazán construye un retrato de la Galicia rural del siglo XIX donde las relaciones de poder, la violencia y las diferencias sociales condicionan la vida de todos los habitantes de los Pazos.

    Mi opinión

    Más que una novela de argumento, Los Pazos de Ulloa es una novela de ambientes, personajes y crítica social.

    Uno de sus mayores aciertos es la forma en que Emilia Pardo Bazán consigue transmitir la sensación de deterioro constante. La propia casa de los Ulloa deja de ser únicamente un escenario para convertirse en un reflejo del estado moral de quienes viven en ella. A medida que avanza la historia, el lector percibe cómo esa decadencia también afecta a los personajes y a sus decisiones.

    Especialmente interesante resulta el contraste entre Julián, profundamente religioso e idealista, y don Pedro Moscoso, representante de una forma de entender la vida mucho más impulsiva y dominada por el instinto. Ambos simbolizan dos visiones completamente opuestas del mundo.

    Los grandes temas de la novela

    Aunque la historia gira alrededor de la familia Ulloa, Emilia Pardo Bazán aborda numerosas cuestiones que siguen siendo actuales.

    La decadencia de la aristocracia

    Los Pazos representan el progresivo deterioro de una clase social incapaz de adaptarse a los cambios de la época.

    El papel de la mujer

    Personajes como Nucha y Sabela muestran dos formas muy distintas de vivir la condición femenina dentro de una sociedad profundamente desigual.

    La religión y la moral

    A través de Julián, la autora plantea el conflicto entre los ideales religiosos y una realidad mucho más compleja de lo que el sacerdote esperaba encontrar.

    El naturalismo

    La novela refleja perfectamente la influencia del naturalismo, mostrando cómo el entorno, la educación y las circunstancias condicionan el comportamiento de los personajes.

    Sobre Emilia Pardo Bazán

    Además de novelista, Emilia Pardo Bazán fue periodista, ensayista, crítica literaria, traductora y una de las intelectuales más importantes de la literatura española.

    Fue una figura clave en la introducción del naturalismo en España y defendió durante toda su vida la educación y la independencia intelectual de las mujeres, convirtiéndose en una de las voces más influyentes del feminismo español de finales del siglo XIX.

    ¿Recomendaría este libro?

    Sí, especialmente a quienes disfrutan de los clásicos y de las novelas psicológicas con una fuerte carga social.

    No es una lectura rápida ni ligera. Su ritmo pausado y las abundantes descripciones pueden resultar exigentes para algunos lectores, pero precisamente ahí reside parte de su riqueza. Emilia Pardo Bazán consigue construir una atmósfera absorbente donde el deterioro de los Pazos y de sus habitantes termina convirtiéndose en el verdadero protagonista de la historia.

    Valoración

    Una de las novelas imprescindibles del realismo español, capaz de combinar una extraordinaria construcción de personajes con una profunda reflexión sobre la sociedad, la moral y la condición humana.

    ¿Merece la pena leer Los Pazos de Ulloa?

    Si te interesan los clásicos de la literatura española, la novela psicológica y las obras que invitan a reflexionar sobre la sociedad, Los Pazos de Ulloa sigue siendo una lectura muy recomendable.

    Más allá de retratar la Galicia rural del siglo XIX, Emilia Pardo Bazán construye una historia donde el deterioro de los espacios, las relaciones familiares y los valores de una época sirven para explorar conflictos que, en muchos aspectos, siguen estando presentes hoy.