Autor: perezitablog

  • Mi otro yo

    También puedo ser la niña mala. Puedo ser una rebelde, una loca chalada. ¡Y gritar! ¡Gritar que se jodan! ¡Que se jodan todos! ¡Sí! Porque si quiero, puedo coger esos tejanos, rotos, desgastados. Esos que enseñan medio culo. Puedo ponerme esa camiseta negra de tirantes, la que marca toda mi silueta entera. Y puedo ponerme esos tacones negros y altos de mi madre. Puedo ponerme una chupa negra. O puedo ponerme esa minifalda negra. Y puedo, también, ponerme ese vestido rojo. Cualquier cosa que haga que los tíos me miren. ¡Que se corran si quieren! Que se caigan al suelo del infarto que les pueda dar al verme. ¡Que hagan lo que quieran! ¡Me da igual! Y, puedo pintarme los labios de un rojo chillón, si quiero. Porque, puedo maquillarme como una pepona. Y salir por ahí de noche. ¡Porque sí! Sin ningún permiso de mis padres. ¡Porque me da igual!¡Quiero vivir, ser libre! ¡Y lo soy! Puedo coger la puerta y salir corriendo, como si nada hubiese pasado. Puedo entrar a cualquier bar y coquetear con todos los tíos. Mientras me bebo dos cervezas y tres cubatas. Y después, puedo ligarme tres a la vez, a los más buenos. Porque estoy muy loca. Y si me da la gana me los puedo tirar ¿por qué no? También puedo salir del bar, para después caerme al suelo. Y, por mala suerte o buena, romper mis tacones. ¡Porque quiero! Ir descalza por la calle, si quiero. ¡Porque estoy totalmente borracha! Y aun así, puedo sacar de mi chupa el paquete de cigarros y fumarme cinco a la vez. ¿Quién me lo impide? La gente me vería tirada al suelo y ni se pararía a ayudarme. ¡Porque daría miedo! ¡Soy un monstruo! ¡Estoy chalada! ¡Di que sí! ¡Sin miedo! Sólo observarían. ¡Palurdos, sois unos palurdos! Algunos se sorprenderían, otros se burlarían y a otros les daría pura pena. ¡Oh, que envidia!Y también, si quiero, puedo gritar un taxi. Mi destino sería ir a Wonderland. Entonces el conductor se partiría el culo en mi cara. Pero yo insistiría. Y no me dejará entrar ¡Mira que cara de amargado que tienes! ¡Corre y no mires atrás! Se lo decía en serio, no era una broma ¿qué problema habría? Que todo el mundo estaría loco menos yo, eso sería el problema. ¡Que todos están locos! ¡Todos son unos locos de remate! ¡Todos están locos! ¡Locos!

  • demasiadas pocas

    El aire en mis pies sube, y asciende, rompiendo, deformando mi cuerpo entero. Desde la nariz hasta el dedo meñique de mi pie izquierdo. Soledad, ¿por qué no vienes a buscarme? Te necesito y aun así siempre estás, aquí, a mi costado, cogidas de la mano. Como ya es habitual en mi vida. Del día a día. Rutinario. Y camino, no sé qué dirección escoger, hay demasiadas pocas. Sí, joder -y lo siento por el vocabulario vulgar, pero me da igual-. Demasiadas pocas…

  • El tuyo

    Espero tu mensaje.

  • eres

    Se me quebró,

    la voz,

    al leer,

    aquel poema.

    Y sólo,

    de escucharte a ti,

    arte que fluye de tu alma.

    Eres sol,

    y luna.

    Eres mar,

    y tierra.

    Eres gotas,

    y flores.

    Eres todo,

    y más.

    Bésame,

    cantándome,

    una canción.

  • No correspondido

    Nunca seré amada por nadie. Se me nublan los ojos, los llantos empiezan a iniciarse. Siempre la estoy fastidiando. Por favor, déjame ser arte. Y otra vez me he vuelto a enamorar de un ser no correspondido.

  • Me gusta

    Me gusta comerme las chispitas de colacao que flotan en la leche

    Me gusta andar descalza por la casa, y llevar un libro entre mis brazos

    Me gusta ir despeinada por la calle

    Me gusta no ir depilada, pero me encanta depilarme

    Me gusta mojarme el pelo, y los dedos de los pies

    Me gusta cantar y bailar delante del espejo del baño

    Me gusta gritar, y llorar.

  • Ensoñación

    Pasaros por mi nueva historia en Wattpad:

    https://www.wattpad.com/story/111203026-enso%C3%B1aci%C3%B3n

  • La realidad en un sueño

    Entonces veo pasar mi vida.

    Sería muy injusto.

  • medianoche

    Era medianoche, por la ventana entreabierta se veían las luces de la ciudad y las cortinas blancas se movían sutilmente al compás de la música lenta que sonaba desde el inicio de la madrugada.
    Sus bragas negras se deslizaban por sus piernas dejándolas caer al suelo y, su braiser desabrochado, caía en cualquier lugar de la habitación. Ellos, ya desnudos sus cuerpos, se besaban. Sus manos danzaban por cada secreto oculto dejándolo al descubierto, resbalando por encima de las gotitas de sudor. Ella, que suspiraba fuertemente y él que mientras jugaba con su clítoris, mojado. También tocaba sus senos, erectos. Y entonces él se posicionó encima de ella, rozando su miembro por todo su vientre, dibujando circulos alrededor de sus senos, duros. Y bajándolo hacia su parte más íntima, entró en ella.