No quiero que me cuentes todo lo que ya sé sobre la vida, la típica teoría. Quiero que me enseñes a vivir, a reír, a disfrutar, a dejarme llevar. Quiero fluir, volar. Quiero sentir, amar. Llorar de felicidad. Quiero empezar otra vez des del minuto cero, cuatro, siete o diez, me da igual. Quiero ser yo, tú. Quiero empezar y no acabar.
Autor: perezitablog
libre
《..Y sí, digo libre, pero dentro del vacío en el cual me encuentro. Y no quiero entrar en detalles, que no lo son en absoluto, porque sería explicar aquello inexplicable. Que yo lo entiendo, pero los demás no. Es mejor dejarlo así. Porque cuando algo no se entiende, a simple vista se ve bonito pero a medida que te introduces en el caos ves la verdadera mierda del cual está formado, y como supongo que para la mayoría es mejor no romperse la cabeza, se quedan mirando por fuera y ni se inmutan a observar lo que hay dentro que es justamente lo real.》
(im)perfección
«La perfección no es aquello perfecto. Es aquello roto, vacío y destructible, y a la vez bonito. Es aquello oxidado que iluminado por las noches brilla. Es la soledad, la tristeza y la melancolía, y a la vez la alegría, la felicidad y la vida. La perfección somos nosotros imperfectos y es nuestra vida imperfecta. Eso es la perfección. En ese estado sí que se le puede llamar así. Porque la perfección se basa en imperfecciones, es la imperfección perfeccionada con cada intento fallido de querer ser perfecto».
Vuestros 50 años de casados
Un momento en el cielo, otro en las nubes. Mirad el sol, haciendo resplandecer nuestras sonrisas. Deslumbráis por vuestra sencillez, andando poco a poco hacia el altar. Allí os besáis para dar a entender que sí, que el amor es así, existente entre nuestros corazones, y los vuestros.
Rosas florecidas, después, enternecidas. Alegrías. Y pétalos, arrimados, en el suelo, en la hierba. Viento que los hace volar hacia el horizonte más lejano, el de las montañas. Y allí, navegando van en busca de vuestras almas, enamoradas.
La música suena al compás de las hojas, verdes, sinceradas. Buen momento, bonito recuerdo. Queréis para ser amados. Os merecéis eso y más. Inventasteis un nuevo mundo, lleno de complicidad, harmonía, paz y tranquilidad. Y turbulencias que, poco a poco, fueron deshaciéndose. Porque cada paso es uno menos, y uno menos es uno más.
Y todos coméis, con las comisuras de vuestros labios hacia arriba. Es momento de disfrutar, de quereros más, hasta explotar. Que todo sea amar como vosotros sentís. Que todo sea cantar, y volar. Que todo sea verdad, que se haga realidad. Y se hizo, se cumplió. Más de un millón de segundos llenos de la eternidad, llenos de amor.
Os quise, os querré. Os estoy queriendo.
De vuestra nieta mayor.el intento
Depresión, sin compasión.
Grietas, heridas, miradas perdidas.
Corazones rotos.
Insomnios.
Ojeras.
Intentos de sonreír, vivir porque sí y eres feliz.palabras
Puedo ¿sabes qué puedo? Encajar las palabras como versos, sin cuentos. Hacer poesía ilusa, aquella amorosa. O puedo desencajarlas si quiero. Hacerles que cobren el sentido inverso, y que cuando las leas no te trabes en cada letra y que tampoco lo entiendas. Que aquello que se escribe con el alma llega al corazón del que lo lee, pero sólo aquel que se lo cree. El que siente, el que quiere sin querer. También puedo hacerte llorar, que la gravedad de mis palabras se infiltre en tu interior por casualidad, tocando tu fibra sensible. Puedo hacer de la crueldad la felicidad y entenderás que no todo es humildad. Mi educación existe pero se resiste, no quiere salir; prefiere hacerte sufrir porque sí. Y no tengas miedo, todo es mejor sin rodeos aunque a veces las personas hacemos lo que no es un gran ejemplo. Y es que de pequeños nos enseñaron lo complicado escondido detrás de un juego, el que de mayor se elige con indecisión y poca precisión.
gotas
Algunas gotas caen del cielo chocando contra el suelo, otras chocan sobre el cristal y resbalan hasta llegar a su fin como aquí, que caen de mis ojos y manchan de recuerdos mi almohada, supongo que no pasa nada, sólo es agua.
Y así toda la noche, la lluvia no se detiene ni un segundo. El sonido es bonito, lo es más aun el silencio que transmite una sonrisa sincera. Empaparse es divertido, no tanto como la tristeza de mis ojos, rojos y cristalizados. Me quedo en sequía, sigo ahogándome. Las calles quedan muertas, quemadas por el fuego de la lluvia. Aquí sólo quedan las cenizas, y esta vez no se van con un soplo del viento, incrustados en el suelo y sin intención de deshacerse, ya no. Sólo queda un pasillo oscuro con principio y final infinito, un cielo vacío que acompaña mi soledad y una luna escondida por temor a la vida. Sólo queda mi alma rota y una muerte que me espera ansiosa en el amanecer de cada día, y por culpa del ayer estoy más herida y menos viva.
Destellos inexpertos
Me desvanezco, me hundo en la miseria de la tierra. Soy feliz pero voy con los sueños de frente, chocando contra mis ojos, deslumbrándome. Destellos inexpertos.






