Autor: perezitablog

  • Enamorarme

    Lo siento, compañero, no puedo sacarte de mi mente. Te vi, y te clavaste de repente, como quien no se da cuenta de que está empezando a sentir algo. Aquello indescriptible, indescifrable.

    No sé cómo eres, ni te conozco.

    Sólo podría describir tu físico, es lo único que no desconozco. Aun así, no lo haré pues saldrías mal herido y yo también. Porque todo saldría del revés.

    Debes saber que cuando me enamoro, no soy consciente de ello, y cuando estoy en pleno auje, me encapricho hasta obsesionarme y arrancar la cordura de mí misma, volviéndome loca. Además, soy una pecadora, no por infiel, sino por ser perdedora en todos los sentidos y ámbitos de la vida, concretamente el amor. Porque soy reina del dolor y del desamor.

  • Jueves

    Era un día lluvioso, húmedo y fresco, aunque no demasiado. El suelo estaba mojado -un puzzle de charcos- las hojas de los árboles se movían al compás del aire que iba y venía, sutilmente, y se entre veían rendijas en el cielo, medio gris, medio azul celeste.

    Salí y me dirigí hacia la estación, preguntándome a cada paso qué sería de él. Hasta que le vi, de espaldas, y lo reconocí.

    En aquel momento sólo podía pensar si me perseguiría, si seguiría mis huellas y si las alcanzaría. Si sentiría latir su corazón al compás del mío, si sería comprendida y si había una pequeña posibilidad de que me leíera, y no el cuerpo sino el alma.

    Fruncí el ceño y bajé la cabeza enfocando mis ojos en el suelo hecho de cemento, supe, por un instante eterno, que sería imposible. Ya nadie podría volver a ser conmigo. Había perdido la capacidad de querer, de ser vida con alguien. De sentir.

    Seguí mi rumbo, aparentemente despreocupada, internamente acongojada. ¿Qué sería de mí? Me pregunté una y otra vez. No lo sabía. Lo único que sabía era que mi corazón se había cerrado con un candado donde la llave no se hallaba en ninguna parte.

    ¿Sería alguien capaz de volvérmelo a abrir?

  • Enfadada

    Estoy asustada, y soy una melancólica. No tengo locura, y estoy borracha. Es como tener una mala racha; la mía empezará cuando esté sana completamente, sin ser de mente, demente.

    Porque a cada día que pasa, menos inspiración y más cordura. Quiero tener pocas luces, moverme por instintos y follarme cada risa.

    Soy ira, arranco las pieles -palabras- de mis cicatrices. Las saco con las garras.

    Enfadada.

  • Más

    Ese momento, justo cuando eres el color blanco. Cuando existes pero no estás, cuando el pensamiento se te va y las palabras danzan caóticas.

    Ya no eres, o mejor dicho, eres aun más;

    más persona,

    más vida,

    más alma,

    más instinto,

    más ser.

    Más.

  • Retrospección

    Soy de esas chicas que cuando se pone nerviosa, se muerde el labio inferior. Que le late el corazón a tres mil por cualquier pequeño acontecimiento, y el sudor le empieza a palpar la piel.

    Soy de las que se levanta dos horas antes para llegar a tiempo a los lugares, de las que camina como si tuviera prisa y mira el reloj sin mirar la hora.

    De las que se queda en pie mirando un infinito y se le nublan las pestañas.

    Soy de las que llora por todo, de las que calla o sonríe como una boba por la calle por una historia imaginada.

    Soy, de las que se apresura por todo y siempre lo hace a último momento.

    De las que escribe a escondidas, siempre metida en casa o en caulquier cafetería.

    Soy de las que perciben miradas y sienten almas.

  • Alguien

    A veces te veo, a veces no.

    Siempre estás, aunque nunca presente; en mi mente.

    Eres, yo ya no.

    Lo único que sé es que te gusta escribir, como a mí. Me gustaría leerte, los ojos. Descífrarte la mirada y cantar al mismo compás que tus labios. Aun no te he visto sonreír, pero seguro que es una sonrisa follable. Como todo tú.

    Follarte en letras,

    versarte prosa,

    leerte poesía.

    Tocarte,

    sentirte,

    mirarte y,

    besarte.

  • Ya no siento

    Intentos de escribir un texto bueno, mejor dicho, decente. Que tenga esencia, el ser. Que exista por sí mismo. Pero como ya no soy, es decir, que ya no siento, pues no me pierdo y no tecleo letras en estos tiempos. No puedo, porque no me nace escribir canciones de letras, y aun así, hago metáforas.

    No soy mariposa, soy gusano; aun aguanto, estoy madurando.

    De hecho, quiero escribir poesía, tirarme en una vía y renacer en otro día.

    Y, hay veces, en los que los textos largos no son los mejores, pero es que los míos son los peores.

  • ¿Viva o muerta?

    Estoy bloqueada, no me salen las palabras. Y no en el habla, sino en la escritura.

    Porque empieza la muerte, la mía. Justo cuando sale el sol, a mí se me nubla el corazón. Ser sin razón. Descuidarse y lamentarse.

    ¿Qué se es cuando no hay ser en tu interior?

    Seré persona,

    seré vida,

    seré amor u odio.

    Seré un objeto,

    o subjetiva.

    Seré una canción,

    una risa.

    Lo que no sé es si estoy viva o muerta.

  • Mi yo interno

    Y empiezo,

    y no puedo terminar.

    Siempre es el mismo comienzo,

    no puedo parar de caminar.

    Me encierro,

    me pierdo

    y muero;

    muerdo.

    Soy un bocado,

    un huracán,

    una bomba explosiva.

    Soy caótica,

    desprendo caos.