Etiqueta: vida

  • Ojos tristes

    Tengo sueño e insomnio,
    ¿Cómo se lo explicas eso a alguien?
    ¿Cómo le cuentas el sentimiento?
    Aquel amor
    que fue arte con arte
    confundiéndolo con dolor.
    Parsimonia por las calles,
    locura
    y un beso detrás de otro
    -amarme falsamente-
    para darme a entender que ya no puedo más.
    La sonrisa, aquella traviesa que se asoma a mi boca,
    me delata.
    Mis ojos también.

  • Vaya forma de vibrar

    Esto, es incomprensible
    porque te veo
    y me miro en el espejo.
    Nos veo y me cuestiono torpe y con miedo:
    ¿Por qué tú de mí y no de otra?
    Si estoy rota, y loca.
    Si soy la mar más caótica que abunda de muchas tonalidades y matices.
    A rebosar de inquietudes
    intento sincerarme y ver la realidad tal y como es.
    Quizás, como dijo mi padre,
    es mi percepción.
    Una forma de observar el mundo;
    la introspección
    -como soy es como palpo la vida-.
    Y vaya forma de tocarla, de vibrarme.
    De vaciarme.

  • Al verbo

    Las colillas -restantes- del cigarro
    cayendo al suelo
    mientras tu corazón se agarra
    sin querer y con ansias
    al mío,
    doliéndose.
    Sintiendo el tacto de las balas
    que dispara mi mirada
    de aquella metáfora, hermosamente rota,
    que se sostiene al aire
    sin saber el cómo
    ni querer un tiempo,
    viviendo siempre
    de un pretérito tan imperfecto
    que se aferra a eso:
    al verbo,
    que ya descendido
    chocando contra aquel color gris
    sucio y oscuro
    deja de ocultarse para morir.

  • Un cuento mío

    Lo dejo pasar todo, hasta yo misma me dejo pasada;
    de moda,
    de arte,
    de amor.
    Estoy en los años noventa.
    Dejé pasar tantas cosas que aún sigo allí,
    en el vintage.
    En aquello que ya no se lleva,
    que no se hace,
    pero se cuenta.
    Palabra por palabra
    y con mucha precisión.
    Mediante cuentos
    o historietas.
    Aunque lo cuento,
    esta vez,
    desde un breve texto.
    Me cuento a mí.

  • Entre líneas

    Encuéntrame entre líneas,
    si puedes o quieres.
    Mis pestañas húmedas y mi corazón ansioso tiene ganas de ti, y de mí.
    Que nos descubras en un sinsentido de emociones y acurrucarnos.

  • Así soy yo

    Lo siento si escribo esto o lo otro… Pero es lo que me pide el cuerpo. Lo que más necesito hacer. No voy a cambiar mi corazón y escribir lo que debería sentir según tu perspectiva. No. Estoy agotada de que me mires así,
    de que no me hables.
    De la ignorancia y de tu actitud.
    Hablemos de ella.
    En cierto modo es falsa, ópaca y deshauciada de ti misma. Es una forma de ser que me rebienta.
    Ojalá estalles como yo.

  • Amor propio

    No me das lo que necesito, amor. Soy dolor con náuseas y mucho temor. Tiemblo al caminar, al hablar, al obsevar y al sentir. Esto, lo último, es lo que me duele más. Lo que dejo por el final. Me ausento de mí misma, me oculto, me anulo. Soy un nudo, un lío, un caos sin sentido. Soy de todo menos persona.
    Cuando me cuestionas qué quiero es tan sencilla la respuesta. Ser amada para siempre. Derretirme en el mar y fluir al son del aire, del viento. Anhelo, siempre, lo que no tengo porque sé, presiento, que jamás podré tenerlo.

  • Un día

    Un día explotaré, mi corazón se derramará y viviré en el intento de morir.
    Últimamente, por no decir siempre, lloro con sonrisas. El cansancio abunda y el insomnio se hace presente en mis noches. En cada una de ellas. «Necesito amor, quiero amor», me repito una y otra vez. No hay manera, o quizás, no hay forma de observar con buenos ojos la vida.
    Porque cada mañana me levanto arrastrando el peso de mis días. ¿Quizás es que no me he tomado un café? No me gusta, está amargado como yo. Como mi ser interno.
    Ya no sé qué digo. Ahora, mi pecho es otro latido. Se me caen los ojitos tristes, muy tristes.

  • Las personas ya no leen

    ¿A dónde van las personas a leer en esta ciudad?
    ¿Dónde se ocultan? ¿Dónde están?
    Yo no las veo…
    Me gustaría levantar la mirada y observar un paisaje lleno de literatura, de cultura.
    Lleno de sabor, de sabiduría y de corazón.
    Quiero ver un mundo inteligente, con emociones y con el tiempo detenido.
    Anhelo que esté pausado,
    para siempre.
    Porque a cada instante vamos con prisas,
    con los pies caminando a todo pulmón
    y ya ni respiramos.
    Y qué triste,
    los humanos ya no somos humanos.

  • Sobre la cotidianidad

    Me gustaría escribir sobre hechos bonitos,
    sobre la cotidianidad
    -lo que surge día a día-,
    pero lo único que hago es pensar
    y ahogarme en mi pensamiento.
    Y no quiero, ya no.

  • Una pausa

    Me paro aquí a pensar, a sentir.
    Es una pausa, un momento de escribirme. Sin tapujos, sin miramientos, y con muchos anhelos que se quedan ahí, en el cielo. Porque no sé, quiero crear un sueño y hacerlo realidad. O más de uno. Mirarme en el espejo, recrearme en aquel invento y decirme «Yo puedo, yo quiero».

  • Es amor

    La vida
    no son dos días
    y tres suspiros
    sino que son
    cuatro segundos;
    la primera mirada,
    una vibración en el corazón,
    el acto de volar
    y, luego,
    el verbo
    en descendente
    -morir-.

  • Quiero vivir

    Que quiero volar sin importarme la caída, quiero sentir vértigo y la adrenalina recorriendo mi cuerpo. Quiero vivir, pero de verdad.
    Siento que el tiempo corre y yo no corro con él. Siento que no siento y, no sé, es una sensación extraña. Rara. Incomprensible, quizás.
    Vivo metida dentro de la rutina. Lo de siempre. Y no me disgusta, pero me aburre.
    Me gusta sentir(me) y por eso necesito ascender hasta estrellarme contra el suelo. Y me da absolutamente igual todo. De hecho, quiero caer, petarme el corazón y morir si hace falta.
    Echo de menos el aleteo de mis alas, que quieren y no saben o, simplemente, no pueden porque están agotadas.
    Olfatear,
    escuchar,
    ver,
    oír
    y tocar es todo lo que me debo.
    Hace tiempo, uno indefinido, que he dejado de abrirme al mundo.
    ¿Quizás ahora es un nuevo comienzo?


  • Estoy aquí (conmigo)

    Me hubiese gustado quedarme un rato más para conversar sobre la existencia de nuestras vidas. Para preguntarte, quizás, si alguna vez me quisiste. Si ahora aún sigues haciéndome el amor con la mirada.
    Al irme, te noté triste, nostálgico.
    ¿Un abrazo?
    ¿Un «estoy aquí» sería suficiente?

  • Domingos

    Este domingo, justamente,
    como todos los otros
    -los pasados y futuros-
    no me apetece hacer nada y,
    aún así,
    he hecho cosas.
    Dormir,
    leer,
    escuchar música,
    conversar,
    y sentir.
    ¿No sería eso algo como vivir?