Etiqueta: dolor

  • Sentir(me)

    Me siento sola,
    loca
    y rota.

  • 2o día confinada, en Navidades

    Cuando he salido a la calle me he ahogado en sentido figurado. Y que lo entienda quien pueda y quiera.
    Sencillo no ha sido,
    pero el dolor abundaba
    y la fragancia
    -el olor-
    a miedo se entreveía por las calles de la ciudad.
    No ha sido más de media hora, pero ha sido suficiente
    para morir en el acto y sin gente;
    mucho delincuente
    -persona irresponsable-.
    Como yo,
    como todos.
    Sólo quiero vivir unos días más y, si no es posible,
    vida mía,
    déjame sobrevivir.

  • Corazón partio’

    Se me ha petado el corazón por partes y a ratos, acuchillandóme.
    -Duele-.

  • 1r día confinada, en Navidades

    Siento que todos los días serán iguales, en bucle y sin detenerse. Que éstas Navidades estaban bien, rozaban el límite de lo malo pero aguantaban. Acaban de explotar. No por mí, sino por ellos. La situación en sí; el hecho. Tengo miedo;
    culpabilidad
    y mucha irresponsabilidad.
    ¿Qué pasará?
    Estoy preocupada por mi familia,
    por mi pareja,
    por mis amigas
    y todo lo que esto conlleva.

  • Navidad 2020

    He salido a la calle y mientras paseaba la noche se encendía. Las luces navideñas, los árboles de Navidad. Esta vez no había villancicos, ni niños correteando felices. Se los han comido las perdices y el cuento ha sido contado del revés. Es real. Demasiado, porque está pasando. Mirando la noche oscurecida he sentido nostalgia. Todo estaba oculto entre la negrura. No se veía la esperanza, no se escuchaba la fe palpitar entre nuestros corazones. El silencio abundaba. Se sentía tanto que dolía a lágrimas espesas cayendo del cielo chocando -rotas ya- contra el suelo. Sin tonalidades de color, sólo un tono grisáceo glaciando toda la ciudad. Helándola, llenándola de una depresión ansiosa que se está escampando sin cesar, que se va ensanchando sin parar. Caminaba sola y me he sentido más aún. Y luego de estar contigo, amor, he necesitado digerir este paisaje que se me ha quedado grabado como una cicatriz. La más profunda, la que cicatriza sin tener cura. Que aunque le pongas una tirita, ésta acabará desistiendo, derrumbándose para siempre -todos, tú y yo-.

  • Me quiero morir

    Ya no sé escribir;
    porque no quiero,
    porque no siento.
    Me derrito,
    me derrumbo
    y muero en el intento.
    Ya no hay ni esfuerzo.

  • Que vibre el amor

    Son unas Navidades distintas;
    más frías,
    más solas.
    Aquellas que dices «me falta algo», y ese algo son ellos;
    las personas.
    Lo que forman el mundo, las que dan sentido a las vidas. Las que hacen que todo gire, que brille, que vibre.

  • Mi corazón

    Llorando en una tierra seca que se va humedeciendo paulatinamente. Cada vez que miro el cielo me derrumbo como las gotas que caen de él. Rompiendóme las uñas al chocar contra el suelo;
    sangre,
    y frío
    -mi corazón-.
    Entiéndelo,
    ya no puedo.
    Me derretí,
    dejé de fluir
    y me fui.

  • Martes

    Marte(s),
    con ese de soñar
    o saltar.
    Y caer y sufrir.
    Porque después de una ilusión viene la decepción.