Quiérete ahora,
sí tú,
quieréte,
porque es muy probable que mañana ya sea tarde.
Y el quizás está tan lejano que te puede(s) romper en mil pedazos.
Etiqueta: amor
Quiérete, pero ya
Que vibre el amor
Son unas Navidades distintas;
más frías,
más solas.
Aquellas que dices «me falta algo», y ese algo son ellos;
las personas.
Lo que forman el mundo, las que dan sentido a las vidas. Las que hacen que todo gire, que brille, que vibre.Personas
Hay personas que de poco sacan algo convirtiéndolo en mucho.
Quiero a esas personas en mi vida.Inundación
Hambriento,
mi corazón.
Y día a día se
me cierra la razón
y se inunda todo mi ser
de sentimiento puro.Ni textos, ni corazón
No tengo ya textos,
no tengo frases
ni palabras.
No surgen,
la inspiración se fue.
Vete a saber donde.
Sólo quiero fluir con las letras,
que vengan y se queden.
Que no se despidan de mí porque sí.Mujer empoderada
«Ser una mujer de éxito» no debería ser una meta a alcanzar o lograr. Porque cada una es como es, cada una hace lo que puede, debe y quiere. Somos distintas, porque somos personas, somos humanas.
El éxito es muy relativo: para una el éxito puede ser conseguir un trabajo y para otra conseguir al fin quererse y tener una autoestima estable. Por lo tanto, para cada mujer el éxito no es el mismo concepto y varia. Aún así, hay mucho tabú, muchos límites y trabas que nos ponemos por simplemente pensar que debemos alcanzar algo. Y sí que es cierto que si nos ponemos unos objetivos seremos más productivas y nos sentiremos mejor al lograrlos.
Lo que quiero decir es que una mujer de éxito no existe. Es como algo que hemos creado a lo largo del tiempo creyendo que tenemos que ser algo y llegar a alcanzar ese perfil de mujer.
Por lo tanto, todas somos válidas, todas nos merecemos ser queridas -por otros y otras y por nosotras mismas-.
Así que tenemos que apoyarnos, querernos y empoderarnos entre todas nosotras porque sino, ¿Quién lo va a hacer? ¿Quién mejor que nosotras mismas? Tenemos que ser un ejemplo a seguir para siguientes generaciones. Enseñar, desaprender y volver a aprender. Y, sobretodo, cambiar la sociedad, su forma de pensar, de actuar y de vivir.Ya morí ayer
Hace días que no hablamos,
ni tú ni yo,
ni con el espejo.
Me muero,
de hecho,
me estoy muriendo.
Ya morí ayer.
Es tarde para reempezar,
para volver,
para querer(se).