Categoría: Escritos

  • Moratones

    Moratones en el corazón.
    De guerra;
    grietas.
    Y mucho dolor,
    y poco amor.

  • No lo sé, ¿Y tú?

    No lo sé,
    sigo aquí esperando una respuesta.
    De la calle,
    de fuera.
    Son casi las ocho y se me hace tarde.
    Es oscuro, no hay tiempo ni momento;
    para escribir,
    para dejarme ser.
    Entrever entre las pestañas, a través de las cortinas que ocultan el paso al sol.
    Quiero y no puedo, o es que no me apetece.
    Estoy más sola que la una, aquí, en la soledad.
    -En la mía-.
    Hacía tiempo que no escribía de esta forma,
    de una manera a otra.
    De una ola a…
    Algo intenso,
    algo desigual,
    algo no común;
    está pasando.
    El mundo se está destruyendo.

  • Corazón

    Mi corazón agridulce,
    que rompe olas
    y a la vez late calmado.
    Que quiere correr y a la vez volar.
    Saltar y arrancar las malas hierbas.
    Que las rosas florezcan,
    hasta el fin de los días.

  • Me vacila

    El cursor, ahí, parpadeando. Insistiendo a que escriba algo, pero, ¿El qué?
    Es una tortura;
    a veces me obligo a ello,
    a veces me apetece y no surge nada.
    No fluye el teclado entre mis dedos.
    Es un momento de no sentir, de ‘tabula rasa’.
    Es un instante muerto, neutro.

    Y quiero escribir con tantas ansias, que me ahogo en la página en blanco.
    Sí, es el segundo capítulo.
    Es el final de otro principio o el principio de otro final.
    Simplemente, que no hay necesidad o tanta libertad.

  • Septiembre

    Días solitarios de Septiembre donde me encuentro con la tristeza, y el dolor. Para mí no es un comienzo, tampoco un final. Sólo es un mes más. Uno donde empieza la realidad, que ahora será distinta. Y esa incertidumbre que mata, que reaviva la llama de la angustia.
    Es raro,
    porque ya no es mar
    sino intento de amar.
    El otoño,
    el regreso a clases.
    El querer volar;
    no poder.
    Estrés,
    agobio
    y ansiedad.
    Todo llega y todo pasa.
    Tardes en casa,
    días intensos,
    llenos de quehaceres.
    Disfrútalo mientras puedas,
    y quieras.

  • Escribir

    No sabéis, o quizás sí, lo que es la frustración. El acto de querer escribir, tener fe, serla, y no poder. Querer y no poder. Frustra. Acaba contigo, la pacienca y la esperanza. Y escuece tanto la herida que duele. Y supongo, será por eso que un escritor no puede darle guerra al tema y acaba dándole tregua. Tanta, que se ahoga en ella.
    El momento. Ese. En que enciende el ordenador y, pum, la hoja en blanco más de cuarenta y cinco minutos. Seguidos. Sin pestañear. Mirándola. Se burla de ti, te restriega por la cara lo que tanto tiempo has estado haciendo y que, actualmente, simplemente, no puedes. Canturrea, baila, ríe.
    Agobia y es doloroso para él.
    Y llora, el escritor, acaba en llanto. Uno ahogado en un grito. No puede perder los papeles y, aún así, los acaba perdiendo.
    Es triste, desolador. Rompedor.
    De todo;
    De cada letra,
    punto y coma.
    De cada palabra y frase.
    Rompe hasta el cerebro del célebre.

  • Entre libros

    He leído algo. Y me he sentido bien luego de leerlo, porque últimamente me siento cansada y sin ganas. Me cuesta agarrar un libro y leerlo. Quizás estoy en shock, en un momento tan mío que me pierdo. Y tanto, que acabo en un funeral; el mío.
    Y es raro, y no tiene sentido. Y justo ahora no sé lo que quiero.
    Me apetece escribir y cuando voy a encender el ordenador me arrepiento. Ni lo hago. Simplemente, aparto de mi corazón las ganas y me siento en el sofá.
    ¿Será el verano?
    ¿Será que ya llega Septiembre?
    Para mí es triste volver a la rutina, morirse en vida. Yo avanzo de otra forma, a otro ritmo. El cantar de mis latidos me piden que baile -entre palabras y libros-.
    Así es como soy y como seré.

  • Ser juntos

    Me apetece pizza, y tu risa estallando fuerte. Una sonrisa sincera y tus colores pintando mi cuerpo pálido. Que me abraces, que me sonrías y que me beses. Hasta explotar, hasta no poder más. Y ser -juntos- en vez de estar.

  • No era yo

    Estuve muchos años dormida siendo un zombie a quien la vida le lleva. Y así día tras día. Muerta aunque viva.
    Ahora simplemente quiero paz y un poco de amor. Y ser feliz, a instantes y a carcajadas. A risas. Me quiero y estoy bien tal y como soy.