Categoría: Escritos

  • Mujer empoderada

    «Ser una mujer de éxito» no debería ser una meta a alcanzar o lograr. Porque cada una es como es, cada una hace lo que puede, debe y quiere. Somos distintas, porque somos personas, somos humanas.
    El éxito es muy relativo: para una el éxito puede ser conseguir un trabajo y para otra conseguir al fin quererse y tener una autoestima estable. Por lo tanto, para cada mujer el éxito no es el mismo concepto y varia. Aún así, hay mucho tabú, muchos límites y trabas que nos ponemos por simplemente pensar que debemos alcanzar algo. Y sí que es cierto que si nos ponemos unos objetivos seremos más productivas y nos sentiremos mejor al lograrlos.
    Lo que quiero decir es que una mujer de éxito no existe. Es como algo que hemos creado a lo largo del tiempo creyendo que tenemos que ser algo y llegar a alcanzar ese perfil de mujer.
    Por lo tanto, todas somos válidas, todas nos merecemos ser queridas -por otros y otras y por nosotras mismas-.
    Así que tenemos que apoyarnos, querernos y empoderarnos entre todas nosotras porque sino, ¿Quién lo va a hacer? ¿Quién mejor que nosotras mismas? Tenemos que ser un ejemplo a seguir para siguientes generaciones. Enseñar, desaprender y volver a aprender. Y, sobretodo, cambiar la sociedad, su forma de pensar, de actuar y de vivir.

  • Ya morí ayer

    Hace días que no hablamos,
    ni tú ni yo,
    ni con el espejo.
    Me muero,
    de hecho,
    me estoy muriendo.
    Ya morí ayer.
    Es tarde para reempezar,
    para volver,
    para querer(se).

  • Ramo de flores desnudo

    Es cierto que te vendrán muchos palos,
    pues cógelos y haz un ramo sin flores ni hojas.
    Porque a veces la belleza no es lo que uno ve sino lo que su alma refleja.

  • Días malos

    Hoy ha sido un día de locos,
    de cocos,
    de bobos.
    Hoy ha sido;
    mal bienvenido
    y lo que queda.

  • Bésate

    Vérsate a ti mismo;
    que sé que suena de locos
    pero amarse y armarse van unidos,
    de letras,
    de poesía.
    Y cántate,
    y ríete
    y llórate.
    Baílate un vals;
    sonará absurdo,
    tonto
    o incluso un sinsentido.
    Es más bonito de lo que crees;
    reconforta
    y, sana.

  • Abrázame y quiéreme mucho

    Antes de que te vayas, abrázame.
    Luego quiéreme mucho.
    Y no te olvides de susurrarte día a día mi recuerdo.
    Que siento que nos dolerá nuestra despedida.

  • Morir

    No quiero morir,
    no quiero morir,
    no quieror morir.
    Hasta que se estrelló contra el suelo.
    Sangre,
    sesos petados
    y alma muerta.

  • Pereza

    «Qué pereza», me repito una y otra vez. Y sé, siento, que si lo sigo autodiciendo será peor aún. Porque me estancaré, no avanzaré y lloraré. Internamente soy un semáforo; intermitente. Estoy en ambar. Jamás daré el toque de luz verde.

  • Instante dudoso

    Fue un instante de duda, de poesía. De querer tirarme al lago y ahogarme. Después de unos minutos salí a la superfície. Y levité y lloré al aterrizar. Y quise morir, claro. Pero no pude, no tuve el valor. Lo suficiente nunca es suficiente, ni válido. Necesito, ¿El qué? Siempre me pregunto y nunca llego. Demasiado tarde; el reloj cada día avanza más rápido y se estanca en aquel momento amargo.