Categoría: Escritos

  • Recuerdos empapados de lágrimas

    Las ventanas abiertas dicen mucho y los cielos también. Son mundos ajenos, otros pájaros donde ellos vuelan o se suicidan. A la vez. Quizás, no sé, nosotros somos un tú y un yo que ya no nos pertenecemos más. Simplemente han sido unos días, años, bonitos de recuerdos que se quedarán empapados llenos de nostalgia. Porque, tal vez, espero equivocarme, dejamos de ser para convertirnos en dos seres humanos distanciados (para siempre). Y quieres hacerme feliz el resto de mis días, ¿pues a qué esperas? Vente conmigo, seamos uno. En un futuro, nuestro pasado conjunto será una historia disecada enmarcada en un cuadro, que llorará por un amor que jamás salió a flote. Fuimos incapaces de sacarle jugo a la manzana o de florecernos. Ese acto tan doloroso nos fue matando paso a paso. Créeme, te sigo amando. Cuando llegue el final lo seguiré haciendo, eso de amarte. Tú también siempre tendrás un hueco en mi corazón. Nos quedaremos, al fin y con suerte, en enamorados y nuestra historia se titulará como «un romance pasajero». ¿En serio quieres eso? Me marchito por dentro.
  • Mis libros

    A continuación, te presento todos mis obras literarias solo en formato digital, que las encontrarás en Amazon.

    En primer lugar, Descendent, escrita en catalán. Es una novela realista con toques de fantasía. Adjunto el prólogo.

    Vull desaparèixer. Vull marxar, lluny d’aquí. Anar a un lloc, aquell que només existeixi per a mi i per a ningú més. Allà, enmig de la soledat. Allà, on ningú em pugui trobar, on no pugui trobar a ningú. Vull perdre’m, perdre’m per un temps infinitament infinit. Vull no tornar mai i quedar-me allà per sempre més. Vull anar en un món on no hi hagi ningú que et critiqui, ni que et jutgi pel que fas o el que dius, on puguis ser tu mateix i oblidar-te de tothom. I també vull plorar sense parar. Que per cada gota que caigui dels meus ulls s’esborri una tristesa, un mal moment i així successivament fins poder oblidar tot el meu passat sencer. Per poder començar de nou una nova vida i tornar a ser jo, la que era fa temps. Però no vull tornar aquí, en aquest merda món, sinó en un altre, en aquell on només existeixi jo. On pugui fer qualsevol cosa en qualsevol moment sense preocupar-me pel que puguin dir els altres. On pugui ser feliç cada dia, sent jo mateixa, amb tots els meus defectes inclosos. On hi hagi derrotes i victòries per igual. On la felicitat sigui necessària per viure i on la tristesa sigui un delicte.

    En segundo lugar, la bilogía ¿Hola? y Hola que trata sobre un amor adolescente idílico, imposible y sincero. Los capítulos se dividen en breves narraciones poéticas.

    Pequeños extractos de mi corazón juvenil; una historia enlazada a sentimientos y emociones.

    ¿Hola?

    Todo comenzó aquel día, cuando te envié allá, a tomar por saco. Porque me fijé y tú te fijaste en mí durante unos breves segundos. Fue todo tan efímero que no fue nada.¿Qué pasa cuando te atrae alguien y lo envías todo al traste por haberla fastidiado tanta veces?Enamorarse está bien y es muy bonito, pero claro, cuando los días van pasando y lo que quieres con ansias que pase, no pasa, ¿Qué sucede? Que nace el odio, o el amor…Y ahí relatos entrelazados entre sí, con un principio definido y un final aún por esclarecerse.

    Hola

    Todo continuó hasta que acabé estallando -de amor-. Porque sufrí, y lo viví tanto -sintiéndolo- que acabé escribiéndole para sanar. Acabé muriendo en el acto de amar. Fue duro, pero también hubo un alivio en cada palabra escrita que fui siendo cada vez más libre. Esta es la segunda parte y la última de la bilogía ‘¿Hola?’, donde hay relatos entrelazados entre sí, llenos de sentimiento y puro dolor.

    En tercer lugar, horas, breves relatos sobre el desamor, narrado por una quinceañera quien añora ser feliz y estar en paz con ella misma. Podemos ver, de alguna forma, cómo evoluciona la protagonista.

    Un corazón, un libro, que bombardea sin ser feliz, escrito por una chiquilla de quince años que aún no ha sentido palpitar la felicidad en su cuerpo. Que se siente alcoholizada por una tristeza que le invade a todas horas, a instantes. A vuelos arrasando el suelo; una muerte constante. Aquella era yo cinco veranos atrás.

    En cuarto lugar, Café Frío y Otoño Nevado, es una trilogía aún por terminar. Está en proceso. Dejo los prólogos para que los leas.

    Café Frío

    Quería, quería que le brotaran de sus ojos océanos, los más inmensos. Quería que navegaran por el rostro entero, rápidamente, tocando cada fibra sensible de su ser. Quería que saltaran como cascadas, cansadas ya de aquella explosión que había en ella. Quería que gritaran, cantaran, hablaran y bailaran. Quería que la llenaran. Quería que la liberaran, pero un bucle de suciedad incrustada en su pecho se lo impidió y, ella, quería. Y no podía. Maldito cielo, maldito infierno; hechiceros de un universo, encadenado por sentirse enamorado. Pero ella quería llorar de felicidad, una vez más.

    Otoño Nevado

    Querían teñirse, no a anhelarse, amarse. Querían destruirse, odiarse; hundirse. Besarse, quererse carnalmente, hasta llegar a la fuerza mental. Era amor, y desamor. Luchar, morir y a veces ganar. Si se hubiesen querido antes, podrían, tal vez, haber evitado el dolor. Si se hubiesen querido antes, no sería tan tarde para reempezar, para cortar el sentimiento que ya anduvo su curso –ardiendo, rompiendo con todo-, el sufrimiento. Si se hubiesen querido antes, ya no habrían vivido.

    Y, para finalizar, ¿Te puedo escribir algo?

    «Habla, este poemario, del desamor propio y como, lentamente, me voy alejando aunque esté. Aunque siga siendo conmigo, en un baile.

    Porque es un intento -de querer(me), de hablarle al espejo y al reflejo-«.

    En definitiva, todos ellos son mis obras.

    Pd.: Gracias por leerme, nos leemos.

  • A toda hostia, la vida y un deseo

    Sentirme a tres kilómetros del suelo. Estoy del revés. Mátame, por favor. ¿Por qué yo? Me cuestioné tiempo atrás por otra situación y, ahora, la misma pregunta, distinto rumbo que, por cierto, no sé a dónde va. ¿A dónde nos vamos? Yo sólo quiero volar un rato a toda hostia y, esta, me estrella. La vida, reflexiono. Pues jodida mierda, afirmo. A veces te sorprende. A mí cada día. Invítame a dos copas y bésame el corazón que se me está desangrando de tanta tristeza, caos y poca cerveza. Ojalá, deseo que jamás se cumplirá. Vaya.
  • Hablando

    Hablo mucho de este tiempo verbal,
    inédito para mí.
    Y de lo poco que soy presente
    -distante-
    dejo de serlo.
    Qué brutalidad:
    el extremo de cada emoción.
    Cerrar de un portazo
    el corazón
    en un momento de dolor.

  • El insecto

    ¿Te has mirado alguna vez?
    La miseria que desprende tu vida, y tú.
    De humana tienes lo mismo que yo de soberbia.
    Estoy sentada, y me siento mal. No es por ti, es por mí. El hecho de que me duela. Tengo que, simplemente, aceptar e ignorar. Pero ese sentimiento que se incrusta como un insecto pica. Y rasco y sigue picando. Qué asco.

  • Cojeo de corazón

    Es irónica la vida ¿No? Al fin y al cabo, vivir en un lugar que nunca fue hogar aún así llamándolo «casa» es contradictorio. Dejar de ser persona a causa de ellos. Ir y venir. Morir y morir: una forma de suicidarse en el mundo. Tendré los años que tenga, pero tengo más heridas sin cicatrizar que vidas. Duele. Me hunde. Jamás seré lo que vosotros queráis que sea.
    Soy texto, palabra y verbo.
    Soy mi propio arte: me construyo y me destruyo al ritmo del viento.
    La superficialidad me habla. Es algo así: llama a mi ventana y dejo que se marche lentamente mientras la observo percatándome de la mierda que se viene. Sí, con ojos críticos y un haz fugaz de tristeza, que divide mi cielo en dos: lo real de lo surrelista.
    Aún así, me rompen. Ya no se trata de cómo me veo ni de cuánto me quiero.
    Simplemente,
    sé paz por mí.
    No me interesa esto: la estupidez humana.
    Y cojéando me voy.

  • Vaya tristeza

    Amor, lo siento y esta vez no hay excusas ni pretextos. Simplemente que ya no duermo, que mis ojos están tristes y que me siento océano. Que aunque sea lo más hermoso del mundo, es un caos. Soy un puto caos. Mi corazón salta de extremo a extremo. Es una montaña rusa. La paz ha desaparecido. Vaya tristeza. Se agranda, y el nudo en mi garganta también.

  • Sonriéndome

    Créeme que voy con ojeras y que después de tres cervezas soy más humana que princesa. No me interesa. Quiero sólo cuatro segundos, y pasar cuentas para descífrarme. Para descubrirme con intentos y muchas alas que aún así derrapando, puedo despegar. Me faltan tres textos, vivir en gerundio y sonreírme en presente, siempre.