¿Y si arriesgar me corta las alas?
Categoría: Escritos
Te quiero
Y sé que lloraré,
y no quiero
pero me derrumbaré.
Lo sé porque lo siento.
Y no sé cómo será,
sólo se que se cristalizarán.
Y no entiendo mucho de eso,
sólo sé, siento, que moriré
delante de ti.
No sé
Es que, no sé, cuando me hablas por Whatsapp me imagino tu cara a centímetros de la mía, mirándome detenidamente, como intentando descífrar el mensaje que quiero darte o transmitirte.
¿Qué, eh?
¿Y no puedes pensar que eres tú?
Eres tú de quien estoy enamorada.
Tal vez tenga que declararme, hacerte un verso en prosa y decirte lo mucho que te quiero, que me duele como espadas en el alma sólo por el hecho de que tú no estás comprendiendo nada.
Tal vez, tengo que ser más clara y directa, menos tímida. Abrir las alas, otra vez, y dejarme estampar contra el precipicio. ¿Qué podría suceder? Un arruinamiento monumental, descomunal.
Un desastre sin final.
¿Y si sale bien? Nunca me planteo ese hecho. ¿Por qué? ¿Por qué plantearse que todo va a salir mal? Pero, ¿y el hecho de estrellarse otra vez? De caer por el trampolín al revés, ¿qué?
Mi realidad
Porque tuve un pasado doloroso, que me confunde con el presente. Tienes que entender que no sé ver, ni distinguir.
Confundo, confundo mis realidades, no sé si son verdades.
Y, a veces, tengo tantas ganas de que tú te me declares que me acabo creando una ilusión óptica, fantasía ilusa, tonta, absurda.
Porque tienes que entender que todo lo de mi alrededor me ofusca, oscureciéndome, haciéndome dudar de cada palabra dicha.
Tienes que saber que ya no duermo por las noches; no me pongo a llorar, sólo a amar. A amar mi pasado, mi vida.
Y sé que soy complicada pero si me quieres, sólo espera que te declare la realidad, también la verdad.
Mi funeral
Pétalos de rosa seca esparcidas por encima de mi cama, y mi cuerpo desnudo. Mi pecho, ensangrentado, el colchón mojado. Voces en mi cabeza, nombrándote a ti. Una canción de primavera, moriré en ella, justo entre el atardecer y el amanecer; cuando las margaritas estén marchitas, y disecadas. Cuando las lágrimas ya no salgan, cuando amanezca la rabia y el odio. Cuando empieces a no quererme, cuando ya no me quieras, cuando te hayas desenamorado de mí, justo cuando nunca me quisiste. Ahí, moriré.