Sáname el corazón
que sangra a borbotones,
que duele como quien acuchilla
el dolor en bucle.
Categoría: Escritos
¿Para qué?
¿Para qué me quieres?,
es que,
no sé,
pero siento que no sientes tanto como yo.
Te quiero para amarte,
y tú sólo me deshaces
convirtiéndome en arte.
-Espejo roto-;
¿Lo ves?
Ya no se puede reconstruir,
pues yo tampoco.
Y así me quedo,
así me quedé.
Llena de grietas,
de porqués,
de dudas
y de cientos de suspiros inacabados,
ahogados en gritos silenciados.
Compréndelo,
joder,
no quiero más dolor.
-No quiero-.Olvido -de mí-
¿De qué sirve que me digas ‘Te quiero’?
Si luego te olvidas de mí,
como si fuese transparente.
Me difumino, amor, entre la ciudad;
entre la niebla,
las nubes
y la lluvia.
Me desvanezco y me rompo a pedazos y a ratos, que es como duele más.(Seré otra)
Y es que llega la tarde, las siete concretamente y, bueno.
Que ya no soy persona.
Que llevo encerrada mil vidas ahí adentro -en mi cuerpo- y no hay manera de salir.
Que necesito mar, alma y una copa de vino tinto.
Me estoy volviendo loca, y no quiero.
Aborrezco esto -mi ser interno-. Es cierto que amo la soledad pero no sentirme sola. Entiéndelo, y enciéndeme un cigarro.
Después de esto no me vas a reconocer,
porque ya no seré yo.
Spoiler: seré otra.Fatiga mental
¿Tú sabes lo que fatiga eso mentalmente?
Estar encerrada en mi misma, es suficiente.
-Es suficiente-.Família
Me miráis con miedo, família.
Que sepáis que yo no soy el monstruo, que él está dentro de mí;
intentando sacar la rabia.
Me duele,
y me mata
que me veáis así.
-Lo siento-.Heridas de guerra
A leer un rato para olvidarme de todas las penas o introducirme más en ellas
-las heridas abiertas-.00:01
Ayer fue irónica la situación. Entra un conocido para no sentirse solo, para sentirse refugiado, y justamente ya hay alguien que lo está dentro de la casa. Porque no hay nada más bonito que compartir momentos, dar abrazos y besar mucho. Pero ¿De qué sirve? -digo yo- si tu familiar más crecano no puede estar ahí en persona. No porque no esté, sino porque no debe.
Es triste y desolador; arranca -el dolor- el alma del sujeto. En este caso yo.
A partir del viernes a las doce y un minuto, decidí pasar cada fin de año como uno más, como uno igual. Ya no lo voy a celebrar desesperadamente, esperando el inicio de algo mejor.
No es aquello que está por venir, es lo que tú quieras que venga. No esperes, sueña si quieres pero hazlo real.
Y hazlo tú mismo.