Cuando he salido a la calle me he ahogado en sentido figurado. Y que lo entienda quien pueda y quiera.
Sencillo no ha sido,
pero el dolor abundaba
y la fragancia
-el olor-
a miedo se entreveía por las calles de la ciudad.
No ha sido más de media hora, pero ha sido suficiente
para morir en el acto y sin gente;
mucho delincuente
-persona irresponsable-.
Como yo,
como todos.
Sólo quiero vivir unos días más y, si no es posible,
vida mía,
déjame sobrevivir.
Categoría: Escritos
2o día confinada, en Navidades
Acto de escritura
No sé qué necesito en estos tiempos,
en este acto de fe,
de valentía
-de escritura viva, muy viva-.1r día confinada, en Navidades
Siento que todos los días serán iguales, en bucle y sin detenerse. Que éstas Navidades estaban bien, rozaban el límite de lo malo pero aguantaban. Acaban de explotar. No por mí, sino por ellos. La situación en sí; el hecho. Tengo miedo;
culpabilidad
y mucha irresponsabilidad.
¿Qué pasará?
Estoy preocupada por mi familia,
por mi pareja,
por mis amigas
y todo lo que esto conlleva.Sí quiero, vida
Di a todo que sí.
A los hechos,
a la fe
y a las acciones.
A los quehaceres
y a los quereres.
Al dolor,
al amor
y al rencor.
Sí,
sí
y sí.
Y luego vuela,
que te atropelle la vida;
mátate antes de morir
y, joder, vive.
Di a todo «sí».Ser amor contigo
Me apetece bailar contigo;
en medio de la calle
o en una habitación de hotel.
Donde sea.
Sólo nos quiero,
a ti y a mí
brillando en el cielo.
Sonriendo y cantando,
tocando de puntillas,
el amor.Bailar desnuda
Bailar, y punto.
En mi habitación y desnuda,
libre de dudas,
de miedos
y prejuicios.
Saltando,
cantando,
volando.
Qué hermosa, yo.
Sí, me quiero.
Me siento sexy,
me siento bien,
me siento.
Quiero más;
más cielo,
más paz,
más amor propio.
Mucho más.Quiérete, pero ya
Quiérete ahora,
sí tú,
quieréte,
porque es muy probable que mañana ya sea tarde.
Y el quizás está tan lejano que te puede(s) romper en mil pedazos.Navidad 2020
He salido a la calle y mientras paseaba la noche se encendía. Las luces navideñas, los árboles de Navidad. Esta vez no había villancicos, ni niños correteando felices. Se los han comido las perdices y el cuento ha sido contado del revés. Es real. Demasiado, porque está pasando. Mirando la noche oscurecida he sentido nostalgia. Todo estaba oculto entre la negrura. No se veía la esperanza, no se escuchaba la fe palpitar entre nuestros corazones. El silencio abundaba. Se sentía tanto que dolía a lágrimas espesas cayendo del cielo chocando -rotas ya- contra el suelo. Sin tonalidades de color, sólo un tono grisáceo glaciando toda la ciudad. Helándola, llenándola de una depresión ansiosa que se está escampando sin cesar, que se va ensanchando sin parar. Caminaba sola y me he sentido más aún. Y luego de estar contigo, amor, he necesitado digerir este paisaje que se me ha quedado grabado como una cicatriz. La más profunda, la que cicatriza sin tener cura. Que aunque le pongas una tirita, ésta acabará desistiendo, derrumbándose para siempre -todos, tú y yo-.