¿Por qué lloraste el otro día?
¿Qué fue?
¿Rabia?, Fiera acumulada.
O dolor, o temor.
Puro desamor. Triste querer y no poder. Y hacer errores, serlos.
Que la vida, -la vida- está llena de miseria. Y créeme: podrás.
Con esto y todo lo demás.
Categoría: Escritos
¿Por qué?
Días primaverales
Me estoy imaginando a mí en el mar con aquel vestido rojo de flores que ya no tengo, que se encogió en la lavadora. Como la vida misma -que se encoge y ya no vuelve-. El tiempo, los días, minutos y segundos se van. Se van diciéndote «adiós». Y tú ahí sufriendo por si eso o por si lo otro. Oye, escúchame. Levanta esa cabeza y camina. Cantando o llorando, es igual, pero avanza. Y aunque pienses -y sientas- que retrocedes, no te detengas.
Gracias, pero no
Estoy mal, no hace falta que preguntes pero gracias. Por tu amabilidad, por tu cordialidad, por tu interés. Ha sido muy descortés y desolador. No me preguntas nunca y, justo esos días, te pica la curiosidad.
Mira niña -o mujer- la vida no funciona así, bueno, no debería. Porque son tres copas de vino con tus colegas o un JM con tus seres más queridos. Que sí, que la vida es un «emborrachémonos», una resaca de medio día y una muerte de mierda, inesperada. Como todos los sucesos que van y vienen consecutivamente. Créeme cuando digo que no quiero, que no me apetece o que, simplemente, no.
Y llueve,
llueve
y llueve.
A cántaros y cantando.
Que duele;
más a mar que a río. Es decir, hacia dentro y en bucle. A tornados y a remolinos sin fin.La vida
Se me acumula la vida, sus pliegues -arrugas de haber sobrevivido-. Y cicatrices que quieren curarse pero no pueden. Son tan -tan- profundas que ya no tienen cura. Estoy triste y tiro del llanto, de las lágrimas que salen de mi alma. Y ya no sé si quiero gastar todo mi dinero en un viaje lejano para no volver, ¿Sabes? Montarme en un Taxi y volar, follar(me) la vida. Arrancar las alas que salen de mi espalda y correr(me) con las piernas abiertas y los pies a punto de saltar desde un precipicio hermoso. Porque sí, al fin y al cabo, es. Y de tanto ser rompe esquemas. Caos y mucho cielo -ennegrecido- lleno de rayos, y grietas. De océano oscuro, ¿Me entiendes? (Enciendes). Tú encantado, y yo pues también. Las cenizas abrasan, y sólo son eso, cenizas. Que se van encendiendo hasta amansar, o no, a la fiera que llevo dentro. ¿Y si nos tomamos unas copas? O tres Whiskies. Que nos suban a la cabeza y acabar sin ropa. Volando a ras del suelo. Que perdimos, hace tiempo, todo las de ganar. Que ya no vale la pena seguir -muriendo-. Así que… Vive.
Ayer
El día no ha empezado mal, tampoco ha acabado bien. Porque el intento de leer se ha quedado en eso, en un intento de algo. Como levantarse por la mañana y decirse a una misma «hoy será un bonito día». Si hermoso ha sido. Lleno de dolor, de granizo y sol. Después, ha llegado el bucle. Ya no quiero escribir de rutinas ni tampoco de vidas. Simplemente quiero dejarme ser -paz mental- y tener salud, una poquita. Vete a saber qué pasará mañana. O pasado. Nadie lo sabe. Pero es que yo no quiero saberlo. Sí, cierto, tendré muchas horas para escribir, para sentirme y rememorar momentos. Revivir aquello muerto. No quiero, no estoy interesada en ello. Porque me retumba el cerebro y las palabras sobrevuelan mi cuerpo. Y, llegados a este punto, ya no sé si estoy o si soy. Ser soy, ¿Pero cuál? Cada quien tiene su mierda, cada quien entiende su miseria, o su fortuna. Dependiendo de la perspectiva.
¿Qué?
¿Qué vas a entender de la vida?
Del acto de sobrevivir,
de ser un «zombie»,
de no dormir.
¿Qué vas a comprender?
¿Te vas a poner en mi piel?
Porque si empezamos a conversar,
¿De qué sirve hablar?
Si no hay empatia,
si no hay confianza,
si no hay amor.Alma vacía
Y entonces, de un segundo a otro todo cambia.
Todo se siente, se vibra, se percibe.
Porque duele y se sobrevive como se puede.
Estoy,
y soy un hueco que se agranda.
Un vacío,
un mar sin agua y sin sal.
-Que duele, que arranca y mata (almas)-.Quiero caos
Necesito oxígeno, no sé, ir al bosque o al mar a respirar(me). Quiero soledad, quiero paz y amor -por y para mí-. Porque… Actualmente estoy en un océano lleno de dolor, y tristeza. Me hundo en la miseria de lo que algunos llaman ‘vida’ -muerte-. ¿Me sigues? Vodka, y un poco de locura. Eso también lo necesito, y ya. No puedo. Estoy en la jodida rutina, y cuando acabe ¿Qué? Pues suicidémonos colectivamente para así sanar cada uno en su respectivo corazón; hecho pedazos, trizas. Destrezas y cerebros sin razones, o con mucha lógica.
¿Sabes qué pasa? Tan y tan poco, algo, aquello insignificante. Que, nada. -Nada-. Y quiero gritar en la calle y que me miren todos para luego unirse a un chillido muy necesrio. Sacar las tripas fuera y, por fin, sanar de toda la mierda. De todo lo que ya no cabe en esta cabecita ilógica.
Me he cansado de ti, de mí. De esto y de lo otro. De lo de allá, de lo de aquí. De lo que fue, es y hasta de lo que será. Del mañana.
Creo que ya me perdí.
(Creo) que quiero caos. Uno que sea irrompible y que vaya agrandando hasta que yo -misma- explote.
Porque quiero lo exótico,
lo loco,
lo podrido,
lo negro
y lo sucio.
-Quiero caos-.
Joder, sí, dame un orgasmo de caos.