Categoría: Escritos

  • ¿No te pasa?

    ¿A veces no te pasa que te sientes inexperto ante la vida?

  • Y no estás,

    nunca estás, cuando te necesito desapareces en tus profundidades de la vida, si es que tienes. ¿Sentimientos? Jamás. Estás demasiado ocupado con lo tuyo. Pero ahora escribo para poner punto y final a esta historia que empezó y pareció no tener fin, pero que, ahora, el fin lo pongo yo. Estoy cansada, de ti, de tu actitud. No aguanto más. No me quieres, ni me amas. Sólo me necesitas, soy tu necesidad y eso yo no quiero serlo. Quiero ir más allá, sentir el sentimiento que tú no has hecho fluir por mis venas. Y escribo con amor, a veces con rencor o dolor y, ahora, con indiferencia. La misma que la tuya. Ya me da igual, error tras error. No hay solución. Perdóname si algo he hecho mal, pero por el bien de los dos, se acabó.

  • mi escapatoria

    Mi escapatoria eres tú, pero, si no estás, ¿con quién podré escapar? Te escuché, sé que estuviste allí, ¿por qué no me llamas y me preguntas si estoy bien? Justo al momento de preguntármelo te diré que sí, porque estás allí pero aquí.

  • Hoy

    me voy a tomar las cosas con calma, pues no quiero llegar al estrés extremo. Y es que es un día especial, uno de mis favoritos, pues llueve. Amo la lluvia. Me encanta.

  • Algún día…

    ¿Algún día soñaremos nuestros deseos? ¿Algún día desvelaremos nuestras verdades más ocultas? ¿Algún día aquello tan anhelado se hará realidad? ¿Algún día llegará ese algún día? ¿Algún día dejaremos de ser tan miserables? ¿Algún día amaremos de verdad? ¿Algún día dejaremos de dudar? ¿Algún día seremos honestos con nosotros mismos? ¿Algún día dejaremos de cometer errores? ¿Algún día volaremos hacia las montañas? ¿Algún día se dejará de juzgar? ¿Algún día se parará de robar? ¿Algún día tú y yo seremos un nosotros?

  • Belleza

    Belleza que veo donde nadie la ve. Distinta, pero bonita. Y querida, desde mi perspectiva. Las hojas secas rotas, las gotas desechas en primavera. Ese preciso momento cuando el viento cesa y calla. El sol en invierno escondido por culpa del infierno. La madera mojada, las paredes rasgadas. Las uñas mordidas, el pelo enredado. La ropa desencajada, las ojeras. Labios cortados. Miradas tristes y sonrisas apagadas. El arte en las nubes. Personas torpes. Tormentas de madrugada interminables. Palabras vacías. Libros que se releen. Aquellos que se odian, los que no se quieren. Canciones ardientes, música de los noventa. Y felicidad donde no la hay. Saltar charcos. Ponerse un gorro de lana. Autofotos. Y, sobretodo el invierno; mi querido y amado invierno.

  • (sé) siento

    Sé que eres honesto, sensible, humilde, con mirada triste y corazón de buena fe. Tus sentimientos reflejados por tus ojos gritan la realidad -no la verdad-, y yo los puedo interpretar. ¿Acaso me conoces? No, jamás. Soy lo que nunca sabrás, mi yo está escondido detrás de la oscuridad. Me gusta bailar entre las cenizas, cuando las llamas están apagadas y el fuego ya no ilumina los reflejos de nuestro interior. La luna es la única, puede, que sepa quien se añora a cada instante, y yo te añoro. Triste, que no sepas de mi existencia. Y, algún día, espero que te des cuenta de que te quiero. ¿Sabes que sería emocionante? Que me leyeras y que después me respondieras sin responder. Como un mensaje instantáneo, sin contenido. Algo que se pueda deducir, descifrar con un poco de memoria e ilógica. Sin racionalidad, de ahí sale la verdad.

  • destroza corazones

    Destrozo corazones, sólo me limito a mis propias limitaciones. Y lo siento, de verdad, con toda mi alma. Pero cuando hay amor, todo lo otro lo supera, y no puedes aunque quieras evitarlo. Siempre alguien saldrá herido, y otro medio perdido. Aunque haya ganado la batalla, pero es que en una guerra siempre se pierde, nunca se gana. Porque si los dos estáis enamorados, si vuestro sentimiento es leal, fiel, no morirá. Resurgirá entre las cenizas o de la nada. Lo jodido, es que los dos acabáis jodidos, felices, tristes, desechos, triunfando, lo jodido es que los dos sentís por igual, y eso duele, aunque a veces saltes al vuelo; pero siempre aterrizas cayendo de culo al suelo, desarmando tu alma, quedándote más muerto que un muerto. Viviendo con un vacío eterno. Y que bien que tú me lo llenas con una mirada y una sonrisa, entera, que me rehace por segundos y me deshace por largos minutos de mi desgraciada vida.