Categoría: Escritos

  • Adjetivándome a tu lado

    Quiero que le demostremos al mundo lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Lo que éramos y de lo que aprendimos.

    Quiero demostrarme que esta vez es real y no una fantasía ilusa.

    Porque me dejé te quieros enganchados en el corazón, que florecieron y se pudrieron, asfixiándome. Pero hay de otros que han salido a la superfície. Tú me haces ser sincera, sentirme segura. Me haces flotar como una mariposa.

    Y hay veces en las que voy por la calle caminando mientras pienso en ti y se me cristalizan los ojos. Quizás de emoción, por estar alucinando o de alegría. Y es que para mí todo esto es nuevo; lo que tenemos, lo que estamos construyendo.

    Es emocionante que me suceda esto que somos pero a veces es como una alucinación alegre. Porque soy feliz a tu lado, demasiado. De hecho, soy todos los adjetivos contigo. Soy flexible, me amueldo a ti y tú a mí.

    Esta vez en este instante eterno, estoy siendo amor.

  • Soy una guerrera

    Vida, te quiero vivir pero me matas. Creo que lo estoy haciendo aunque sea alma inmortal.

    No me entiendes, no lo haces.

    ¿No me ves?

    Yo lo que veo es que me quieres ver luchar sin parar hasta dejar mis huesos adoloridos, mi corazón marchitado y mi alma podrida.

    No sé si están así pues debería hacer una retrospección. No quiero verme por dentro, no quiero ver todos mis rasguños y cicatrices. Heridas aun sin secar.

  • Inmortal

    Estoy en una crisis,

    la vida se me está yendo al traste.

    Me ahogo, luego salgo de la superfície y vuelo, pero como un pájaro herido.

    Entonces me estrello contra una nube y me convierto en pólvora, la misma que cae de un alma podrida -la mía-.

    ¿Sabes lo qué es ser caos?

    ¿Comprendes lo que es introducirse sin querer en el desastre?

    Ahí, justo, se te desarma el corazón.

    Fallar a los demás, y lo peor, fallarse.

    Jodido, mucho.

    Y quieres morir porque te ahogas en el océano. No te queda aire, ya no puedes seguir respirando.

    Muerte repentina en un instante.

    Pero luego abres los ojos y te ves allí, viviendo. Siendo inmortal. Eso sí que duele. Eso mata aun más. Y si ya estás muerta ¿cómo seguir viviendo?

  • Interminable

    Voy arrastrando malas acciones que, por ende, malas consecuencias. Y son tantas que me pesan, me ahogan.

    Porque van saliendo, como la luz parpadeante de una estrella, o un semáforo. Y luego se instalan en mi vida. Y no hay manera de quitarlas, de eliminarlas. Porque se acumulan, acomodándose. Y aunque no lo parezca, duelen mucho.

    ¿Pero sabéis qué es lo mejor?

    Que voy libre de alma, que no me matan los sentimientos pues estos son libres. Vuelan por sí solos. Y eso no tiene el valor en precio, sino en momentos.

  • Sensaciones

    Puzzle de emociones.

    Tiemblo por mi pasado.

    Muerdo, soy demonio y también ángel.

    Te quiero,

    me siento flotar, volar.

    A veces lloro y, otras, sonrío.

    Estoy felicidad,

    mis ojos son chispas de alegría.

    Cóctel de emociones.

    Nosotros.

    Tu culpa,

    fe y esperanza.

    No quiero morir de desilusión

    sino vivir un montón.

    Morirme por un beso tuyo.

    Pero sobretodo ser amor contigo.

  • Soy cielo

    Y vuelo;

    cuando me besas,

    cuando me cantas con palabras

    y me disparas balas de amor.

    Cuando me enciendes,

    cuando me haces temblar

    y cuando me haces rabiar.

    Volando soy;

    un ave,

    un avión,

    una hoja andante.

  • Queriéndonos

    Porque a veces se trata de hundirse en el alma de uno mismo y resurgir entre las cenizas.

    Aun queda fuego.

    Yo te huelo, te tengo.

    Aquí y conmigo.

    El cielo está azul celeste, hay pájaros y tú estás en mis manos.

    Nos tenemos.

    Nos queremos.

  • Encantamiento

    Antes éramos tú y yo,

    ahora somos,

    en presente y en gerundio.

    Un nosotros,

    un volamos.

    Un nos vamos

    y un queriéndonos.

    Aquí estamos,

    y no jugamos.

    Esto es serio,

    no es un cuento.

    Es un hechizo,

    es mágico.

    Porque él es mago y magia a la vez.

  • Sólo hay placer

    Una mirada,

    un beso,

    la respiración acelerada.

    Miedo y un ¿Sigo?

    Como respuesta: «Claro».

    Caricias.

    Muchos besos.

    Y ella cede,

    y él continúa.

    Nervios,

    amor

    y locura.

    Ahora el poder lo tiene él,

    ella se siente enloquecer

    y sus miedos resultan desaparecer.

    Sólo tienen deseo, y se hacen disfrutar.

    Mucho placer.