Categoría: Escritos

  • Noches

    El cielo está ensombrecido, sólo hay una nube flotando y, yo, medio borracha cayendo por el precipicio de mi alma. Estoy bien, pero llueve en mi corazón, un poco sólo. Y las luces encendidas y son las cuatro de la madrugada. Y ya no soy, me siento flotar de tanto volar. Adicta a tus besos, ahora estoy pensando en ellos. Y ojalá estar juntos, y no uno a lo lejos del otro. Distancia, y cuatro porros que se ha fumado mi amiga. Me siento perdida y un poco hundida en mi propia melancolía. Fría, casi marchitada. Un olor a dolor.

  • Abril

    Y justo allí te amé. No sin antes amarte, porque estaba amándote. Te amo y te amaré.

  • Caerse

    Quiero placer y no dolor, quiero alegría y no sufrimiento. Quiero abrir mis alas y alcanzar el cielo. Que aunque amanezca seguir siendo pájaro y salir de la jaula para disfrutar del vuelo. Que si desciendo ya ascenderé o me estamparé.

  • ¿Hay alguien ahí?

    Que triste y desolador es romperse a pedazos.

    Gota a gota desmoronándose por el dolor.

    Y no saber ni querer arroparte a nadie. Un simple abrazo, un beso en la nariz. Un quizás y un ojalá.

    Porque me quiero, pero a veces mi actitud cambia, mis instintos paran y mis impulsos amanecen sacando toda la frustración de mi corazón.

    No hay ni uno que me entienda y, cuando lo hacen, se esconden entre las sombras y no se disponen a ayudarte. Que a veces no necesitas ayuda, simplemente que te escuchen y te mimen. Y te abracen y se queden contigo en el abismo.

    Saber que alguien está contigo y no contra ti.

  • Dejar de ser para ser

    Se puede romper la regla del amor porque tú has roto la mía.
    Y que alegría.

  • Compararse para estrellarse

    ¿Sabes qué me pasa? Que veo mi alrededor, lo observo, lo escucho y lo comprendo. Y entonces se me atraganta el miedo en la garganta porque me está advirtiendo todo lo que puede pasar. Y no quiero pensarlo pero a veces me pongo melancólica, y lloro. Y el llanto me va carcomiendo las entrañas. Y las dudas amanecen en mi mente.

  • Precipicio

    Arroparme sola y que me dejen caer. Estamparme contra una pared y sentir la soledad entre la multitud y, aun estando tus amigos, sentirte que no perteneces en aquel lugar. Desear, con toda tu alma, que quieres que esté allí, pero no está. Y te derrumbas desanimándote. Aun así eres lo suficientemente fuerte para aguantar todo el dolor. Resistir y sufrir. Que aunque no lo parezca aquello que más te mata te lo guardas y explotas al llegar a casa. Y que tu hermana te pregunte qué le pasan tus ojos… Pues que están llorosos. Que ya no soportan más y han explotado. Y te preguntas cuándo encajarás, cuándo te encontrarás, cuándo vivirás realmente. Cuándo serás absolutamente tu misma. Cuándo dejarás de arrastrarte por los demás y dejarás de que te absorben. Cuándo comenzarás a vivir realmente. ¿Cuándo?

  • Floreciendónos

    Florecimos en invierno.

    Así fue,

    un beso encanelado en un lugar marchitado. Las estrellas nos miraban des del cielo. Que envidia nos tenían. Que celos sentían.

    Y nosotros, amantes del peligro, nos tiramos, juntos, por el precipicio del amor. Sin dolor, sin frenos.

  • Somos arte

    Sentirte,

    tocarte

    y acariciarte.

    Morirme por tus besos

    y tener un acto de fe al ver tu mirada.

    Porque cada instante en ti,

    es vivir.

    De formas distintas,

    de perspectivas,

    de miradas.

    De flores sin marchitar,

    de no caer

    de reivindicar nuestro placer

    en un acto sexual.

    Porque somos aire,

    océano

    y tierra.

    Somos, amor, arte.