Autor: perezitablog

  • Me vacila

    El cursor, ahí, parpadeando. Insistiendo a que escriba algo, pero, ¿El qué?
    Es una tortura;
    a veces me obligo a ello,
    a veces me apetece y no surge nada.
    No fluye el teclado entre mis dedos.
    Es un momento de no sentir, de ‘tabula rasa’.
    Es un instante muerto, neutro.

    Y quiero escribir con tantas ansias, que me ahogo en la página en blanco.
    Sí, es el segundo capítulo.
    Es el final de otro principio o el principio de otro final.
    Simplemente, que no hay necesidad o tanta libertad.

  • Septiembre

    Días solitarios de Septiembre donde me encuentro con la tristeza, y el dolor. Para mí no es un comienzo, tampoco un final. Sólo es un mes más. Uno donde empieza la realidad, que ahora será distinta. Y esa incertidumbre que mata, que reaviva la llama de la angustia.
    Es raro,
    porque ya no es mar
    sino intento de amar.
    El otoño,
    el regreso a clases.
    El querer volar;
    no poder.
    Estrés,
    agobio
    y ansiedad.
    Todo llega y todo pasa.
    Tardes en casa,
    días intensos,
    llenos de quehaceres.
    Disfrútalo mientras puedas,
    y quieras.

  • Escribir

    No sabéis, o quizás sí, lo que es la frustración. El acto de querer escribir, tener fe, serla, y no poder. Querer y no poder. Frustra. Acaba contigo, la pacienca y la esperanza. Y escuece tanto la herida que duele. Y supongo, será por eso que un escritor no puede darle guerra al tema y acaba dándole tregua. Tanta, que se ahoga en ella.
    El momento. Ese. En que enciende el ordenador y, pum, la hoja en blanco más de cuarenta y cinco minutos. Seguidos. Sin pestañear. Mirándola. Se burla de ti, te restriega por la cara lo que tanto tiempo has estado haciendo y que, actualmente, simplemente, no puedes. Canturrea, baila, ríe.
    Agobia y es doloroso para él.
    Y llora, el escritor, acaba en llanto. Uno ahogado en un grito. No puede perder los papeles y, aún así, los acaba perdiendo.
    Es triste, desolador. Rompedor.
    De todo;
    De cada letra,
    punto y coma.
    De cada palabra y frase.
    Rompe hasta el cerebro del célebre.

  • Entre libros

    He leído algo. Y me he sentido bien luego de leerlo, porque últimamente me siento cansada y sin ganas. Me cuesta agarrar un libro y leerlo. Quizás estoy en shock, en un momento tan mío que me pierdo. Y tanto, que acabo en un funeral; el mío.
    Y es raro, y no tiene sentido. Y justo ahora no sé lo que quiero.
    Me apetece escribir y cuando voy a encender el ordenador me arrepiento. Ni lo hago. Simplemente, aparto de mi corazón las ganas y me siento en el sofá.
    ¿Será el verano?
    ¿Será que ya llega Septiembre?
    Para mí es triste volver a la rutina, morirse en vida. Yo avanzo de otra forma, a otro ritmo. El cantar de mis latidos me piden que baile -entre palabras y libros-.
    Así es como soy y como seré.

  • Ser juntos

    Me apetece pizza, y tu risa estallando fuerte. Una sonrisa sincera y tus colores pintando mi cuerpo pálido. Que me abraces, que me sonrías y que me beses. Hasta explotar, hasta no poder más. Y ser -juntos- en vez de estar.

  • No era yo

    Estuve muchos años dormida siendo un zombie a quien la vida le lleva. Y así día tras día. Muerta aunque viva.
    Ahora simplemente quiero paz y un poco de amor. Y ser feliz, a instantes y a carcajadas. A risas. Me quiero y estoy bien tal y como soy.

  • Respira

    No tienes que perdonarte por nada.
    Todo está bien y lo estará.
    Tranquila.
    Relájate y déjate fluir.

  • Verano

    Tu gemido luego de besarte en la nuca mientras estás durmiendo.
    Qué delicia,
    qué locura,
    qué placer.
    ¿Qué planes tienes amor?, Pienso, mientras respiramos al aire cálido de esta habitación de una noche veraniega.
    Ojalá que sea una vida entera junto a mí.

  • Ojalá siempre así

    Te haría el amor aquí mismo. En esta cama, en este cielo -tan nuestro-. Tu respiración calmada, mi esencia agitada con tu presencia. Y qué bonito es quererte. Hacerlo cada día más; el amor, digo. Y ojalá siempre así. Tan nosotros, tan tuya, tan mío. Unidos y a la vez libres. Porque no hay nada mejor que quererse, y no mucho sino bien.